Salud ENTREVISTA | Francisco Igea, vicepresidente de Castilla y León

"¿Cuánto vale en votos una vida? Hay quien hace ese cálculo y a mi me causa bochorno"

El político de Ciudadanos define como una "pesadilla" este año de pandemia y critica a quienes "ven una oportunidad política". Apuesta por un acuerdo nacional para Semana Santa aunque teme que volveremos a ver "el mismo espectáculo de siempre".

Francisco Igea.

Francisco Igea.

Francisco Igea (Valladolid, 1964) es uno de los pocos médicos en la cúpula política que gestiona la pandemia en España (también lo es Guillermo Fernández Vara, el presidente de Extremadura). El vicepresidente de Castilla y León es especialista en aparato digestivo y desde su posición le ha tocado este año «vivir fundamentalmente centrado en el control de la pandemia».

Su comunidad autónoma es la que más porcentaje de población mayor de 80 años y la segunda en la que el virus ha mermado más su población, solo después de Castilla La Mancha. También fue la que desafió los límites del Estado de Alarma para adelantar el toque de queda a las ocho de la tarde, aunque la justicia obligó a retirarlo. Este lunes la región ha relajado algunas restricciones tras bajar la incidencia aunque una de sus provincias – Soria – es el territorio con más incidencia del virus, achacada a la alta penetración de la variante británica, que ya la semana pasada era del 80%.

En medio del debate sobre la Semana Santa y cuando se cumple un año del primer estado de alarma, Francisco Igea habla con El Independiente sobre la gestión de la crisis sanitaria, qué le preocupa ahora, el futuro próximo o su perspectiva sobre los próximos meses.

PREGUNTA. – Tras un año de crisis, ¿qué valoración hace de la gestión de la pandemia?

RESPUESTA. – Me pidieron que lo definiera en una palabra y dije que para mí ha sido una pesadilla. Es muy difícil explicar a la gente cómo se gestiona una crisis que es global. La crisis de suministros no era solo nuestra… Tuvimos que salir a un mercado que era el mar de piratas de la China, en el que todo el mundo iba con la chequera y un cuchillo entre los dientes. Las primeras semanas fueron un auténtico delirio, veías en los despachos gente hablando en distintos idiomas… Lo mismo con el director de un banco que con un piloto de una aerolínea china. Luego tuvimos que pedirle al sistema sanitario que se multiplicase por tres, a la educación que se convirtiera en telemática de un día para otro. No podemos decir que estamos satisfechos, eso no se puede decir y si alguien lo dice es que le falta empatía. Pero sí reconocer la capacidad de sacrificio e innovación de los trabajadores públicos.

Estamos en la cogobernanza del hortelano. ‘Haced lo que queráis, pero como haya algo que no me guste, eso sí os impido hacerlo’.

P. – Durante los primeros meses esa gestión estuvo condicionada por el mando único. ¿Cómo funcionó?

R. – Dije que era necesario y conveniente, pero al principio lo que hizo fue paralizar más. El Gobierno se encontró con un bloqueo y no supo reaccionar. El Ministerio de Sanidad no estaba dimensionado, pero la pena es que la crisis ha mostrado una falta de liderazgo nacional muy preocupante. Han tenido que ser las comunidades las que construyan ese liderazgo pero es normal que la población a veces nos mire desconcertada, preguntándose por qué unos dicen una cosa y otros, otra. Lo increíble es que el piloto se bajara en mitad de la tormenta y nos dejara la cogobernanza del hortelano. Haced lo que queráis, pero como haya algo que no me guste, eso sí te impido hacerlo. Y a esa falta de liderazgo se ha sumado la división en el Gobierno de coalición, con gente que ha llegado a la política y se creía que la política era inaugurar cosas, publicar tuits y hablar por los medios. Y la política es gestionar.

P. – ¿Habla de los socios de Gobierno?

R. – Sí, al principio de la crisis oímos al vicepresidente [Pablo Iglesias] decir que iba a desplegar el escudo social, en plan Capitán América, pero luego no hubo medidas. Él era el mando único de todos los centros de mayores del país y todo lo que hizo fue mandar a la UME y a la fiscalía. Había que tomar medidas de suministros, de personal, etc… Y lo tuvieron que acabar haciendo las administraciones autonómicas. Ha sido absoluta la falta de empatía por parte del sector supuestamente más progresista del gobierno y del país.

Estamos convencidos de que la salida del túnel está cerca, pero no podemos dejar de cavar.

P. – Estos días toda España ha bajado la incidencia, también Castilla y León, ¿ven la luz al final del túnel?

R. – Estamos convencidos de que la salida del túnel está cerca, pero no podemos dejar de cavar. No podemos decirle a la gente que esto se ha acabado porque estamos en un momento dramático aún. En Castilla y León tenemos una de cada tres camas en UCI ocupadas por enfermos Covid, y esto si nos viene una ola de crecimiento como la que tuvimos en enero nos podría poner en una situación dramática. Además, necesitamos reinventar mensajes de responsabilidad, porque la gente está harta, está cansada.

P. – Todas las provincias de Castilla y León mejoran pero en Soria la incidencia está a la cabeza de España, algo que se relacionó con la variante británica. ¿Qué está pasando en esta provincia?

R. – Tiene que ver con la variante británica pero también con la movilidad, algunos estudios ya relacionaron esta provincia con Madrid durante la primera ola en base a datos de movilidad de teléfonos móviles. Además tenemos una población muy frágil, en Castilla y León hay un 40% más de porcentaje de población de riesgo que en Madrid, no podemos hacer los cálculos igual. Pero la situación nos preocupa mucho, porque la incidencia baja más despacio que en el resto de la comunidad. Estamos monitorizando los datos día a día y nos preocupan mucho las próximas semanas.

P. – Como médico, ¿qué le preocupa más de la situación de la epidemia en este momento?

R. – Tres cosas, fundamentalmente. El crecimiento de una cuarta ola con la saturación sanitaria aún sin resolver, porque las estancias medias en la UCI son largas y ahora mismo uno de cada tres ingresados que tenemos está en críticos, porque hemos ido liberando hospitales pero las UCI se tarda más y eso nos preocupa muchísimo. Nos preocupa también el aumento de casos graves en menores de 70 años, tenemos gente de 30, 40 y 50 años que ingresa directamente en la UCI. Y por último, la posibilidad de que aparezca una variante contra la que las vacunas no generen inmunidad. Nuestro nivel de preocupación es máximo por todas ellas y por ello estamos intentando que el avance sea lo más lento posible y que en Semana Santa no se comentan más errores de los que ya se han cometido. Le hemos dicho a la población que avanzaremos cada dos semanas independientemente de la situación, no nos saltaremos ningún paso porque queremos asegurar que en la medida de lo posible esto no vuelva a ocurrir.

P. – Habla de Semana Santa, se está buscando un acuerdo en el Consejo Interterritorial [que se celebra hoy miércoles] pero alguna comunidad autónoma ya se ha desmarcado. ¿Cuál es la estrategia que se debe tomar en este momento?

R. – Las medidas deben ser homogéneas y el Gobierno tiene que ejercer el liderazgo que no está ejerciendo. Poner las normas cuando es necesario y que no se convierta todo en una pelea política. Y en ese sentido dos no riñen si uno no quiere. Todo el mundo tiene que contribuir. Tenemos que dejar de ver una oportunidad política en este asunto. Hay quien pone los fallecidos al lado de las personas que viven de un sector o de otro, y eso acaba generando votos en el otro platillo. ¿Cuánto vale en votos la vida de un español? Hay quien hace ese cálculo y a mi me produce bochorno, por no decir repugnancia.

P. – ¿Habla de comunidades que como Madrid han apostado por salvar la economía?

R. – Es un error eso, porque no se está debatiendo en base a los datos. Hay que ser capaces de analizar los datos, me sobran debates políticos y me faltan muchísimos debates científicos. Yo tengo los datos del PIB, de la caída de empleo… Madrid no ha salvado la economía.

P. – Castilla y León apostó por una medida muy restrictiva, la de adelantar el toque de queda, que se encontró con la oposición del Gobierno y los tribunales y que tuvo que retirar. ¿Cree que la medida fue efectiva y ha merecido la pena?

R. – La medida funciona, es eficaz. Si ha merecido la pena, hay que preguntarse en qué términos. Si es más efectivo que el cierre del pequeño comercio a la seis como han hecho otras comunidades… Yo le digo que somos la comunidad autónoma a la que menos fondos europeos nos han dado y eso es en teoría porque somos los que menos impacto económico hemos tenido… Lo que no puede ser es que nos castiguen porque tenemos menos impacto económico y nos digan que las medidas que ponemos no valen.

P. – ¿Cree que hay que poner la vista en el verano?

R. – No hay que poner la vista en el verano ni en otra fecha, hay que ponerla en la inmunización. En lograr la inmunidad de rebaño que nos permita volver a la vida normal. Yo me autodefino como ciclista fondón y cuando sales a la montaña se produce el efecto de la siguiente curva. Vas pensando en que será la última, pero no es así. Hay que mirar al suelo, mantener el ritmo y no pensar dónde está el final de la montaña.

P. – ¿Pero cree que se podrá mantener el objetivo del Gobierno de tener un 70% de la población inmunizada en verano para poder recuperar un poco la normalidad?

R. – Nosotros vamos a trabajar para que llegue lo antes posible pero las promesas reiteradas incumplidas del Gobierno lo único que hacen es generar más frustración. Cuantas más expectativas, más frustración. Personalmente espero que esté, en Castilla y León estamos preparados para inmunizar a un tercio de la población cada mes así que podríamos hacerlo, pero eso depende de que lleguen las vacunas y el Gobierno no aprendió nada sobre la crisis de suministros al principio, ¿qué nos ha pasado con vacunas?, ¿qué nos pasó con los suministros?

P. – Pero España en este sentido depende de la Unión Europea, ¿cómo valora la gestión que se ha hecho en Bruselas?

R. – Imagínese que dependiéramos de nosotros mismos… tal como gestionamos la primera crisis… No estamos mal, Europa no está mal pero también hay que aprender una cosa. En los momentos de crisis es cuando uno necesita alianzas, potencias de juego, aquí hay que pelear y aquí la Unión Europea también tiene que aprender algunas cosas sobre transparencia y negociación con las farmacéuticas. La gestión ha sido mejorable, en la UE falta mentalidad de unidad, la mentalidad de superpotencia que tienen EEUU o China… Si queremos tener ese peso hay que creérselo y ejercerlo. Aquí se juega mucho Europa».

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