Salud

La vacuna del Covid que usa un virus de gallinas para democratizar la inmunización

Hasta el momento no hay ninguna farmacéutica tras el proyecto creado por investigadores del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, que está ensayando el fármaco en países de bajos ingresos con la colaboración de sus gobiernos.

El virólogo Adolfo García-Sastre, investigador del Hospital Monte Sinaí de Nueva York. Mount Sinai Press Office

La enfermedad de Newcastle es altamente contagiosa en aves, especialmente en gallinas de corral. Casi todas las granjas del mundo vacunan a sus pollos para evitar esta patología con una vacuna basada en una cepa del propio virus que se transmite pero no causa enfermedad. «Esta vacuna existe desde hace tiempo y es barata, pues no tendría sentido vacunar a pollos con fármacos caros, pues subiría mucho el precio de la carne. Por ello nosotros hace ya tiempo empezamos un programa vacunal con este virus al que insertamos antígenos de distintas enfermedades, como el sida, el ébola o el virus respiratorio sincitial (VRS) y habíamos obtenido buena respuesta en mamíferos», explica el virólogo Adolfo García-Sastre, investigador del Hospital Monte Sinaí de Nueva York.

Este científico español es un de los responsables de un proyecto vacunal frente al Covid basado en este virus y que marca grandes diferencias con las vacunas desarrolladas hasta ahora. La primera y más grande, que tras él no hay, al menos de momento, ninguna farmacéutica. «La investigación partió del Monte Sinaí en colaboración con la Universidad de Texas e impulsada por la Fundación Bill Gates y la ONG Path», explica por skype García-Sastre, de vacaciones en España. El proyecto está ya en ensayos clínicos de fase 1 sin que haya patentes de por medio. «Hemos entrado en colaboración con distintos gobiernos – Tailandia, Vietnam, Brasil y México – para que produzcan las vacunas para hacer los ensayos clínicos y si todo va bien puedan producir sus propias vacunas», añade el investigador.

Los investigadores estiman que el precio de esta vacuna sería de un euro o menos por dosis y otra ventaja es su facilidad de producción: «Esta vacuna se puede producir en huevos embrionados en altas cantidades de la misma manera que las vacunas de la gripe y en los países con los que estamos colaborando lo han hecho en sus propios locales de producción de vacunas de la gripe», incide el virólogo.

Otra de las ventajas de este vector viral es que ofrece una respuesta más estable y que, como indica García-Sastre, «también está siendo probado en humanos como agente antitumoral y eso ha aportado información de la ausencia de efectos adversos».

Además de las pruebas en los cuatro países citados, García-Sastre confirma que la noche de este mismo martes su laboratorio ha enviado a la agencia reguladora de EEUU, la FDA, la solicitud para realizar un ensayo clínico también en Estados Unidos.

Un virus de ARN

A diferencia de las vacunas aprobadas que se basan en vectores virales (AstraZeneca y Janssen, ambas basadas en adenovirus que son virus de ADN), este virus es de ARN y sus características han permitido que los científicos estén probando dos modalidades de vacunas: «Por un lado el virus inactivado, y por otro, como el virus no afecta a humanos, probamos el virus vivos; eso lo estamos haciendo en formato intranasal, que ha funcionado muy bien en animales».

En los ensayos en fase 1 que ya se están realizando en cuatro países se determinará cuál es la mejor de las modalidades así como el número de dosis. «Si todo va bien y podemos probarlas en estos países donde aún hay mucho virus podríamos terminar los ensayos de fase 3 a finales de año o principios de 2022 y estar en condiciones de producir la vacuna a gran escala la próxima primavera», indica el virólogo.

Efectos secundarios en vacunas de vectores virales

Mientras en Europa no se van a renovar los contratos con AstraZeneca – cuya vacuna ha sido objeto de restricciones de uso por la aparición de un tipo específico de trombos – y se está promocionando el uso de las de tecnología basada en ARN, el investigador considera que su candidata vacunal basada en otro virus no tiene porqué dar lugar a efectos secundarios similares.

«Las vacunas de ARN también presentan efectos secundarios, como las miocarditis en adultos, por ejemplo, o problemas con reacciones alérgicas. Las de adenovirus tienen problemas de trombosis aunque la causa no se sabe muy bien. La proteína que expresan es la misma, la S, por lo que la reacción puede estar ocasionada por las formulaciones», explica el investigador, «en este sentido el vector de la enfermedad de Newcastle es más parecido al de las vacunas de ARN con respecto al material genético, porque es un virus de ARN y no de ADN, y su ciclo de replicación y de formación de proteínas usa ARN pero no sabemos si puede causar efectos adversos de otro tipo, pero no tiene por qué».

Protección frente a variantes

Esta vacuna ya ha sido probada frente a las variantes más predominantes, como la Delta o la Gamma (Brasil). «Hemos visto que son eficaces aunque disminuye un poco el título de anticuerpos. no obstante tenemos hechas semillas vacunales con diferentes variantes para que se pueda producir rápidamente en caso de ser necesaria», subraya García-Sastre.

Este proyecto presenta una oportunidad esperanzadora para los países de ingresos bajos y medios pero también para «posibles dosis de refuerzo». El investigador subraya que «ahí sí podría entrar el papel de una farmacéutica para acuerdos comerciales que vayan más allá de la cobertura de dosis para países en vías de desarrollo».

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