Salud

Las reacciones en adolescentes serán clave para decidir la vacunación de los menores de 12 años

Una joven recibe una vacuna contra el Covid.

Una joven recibe una vacuna contra el Covid. EFE/Javier Etxezarreta

La quinta ola de la epidemia de Covid en España ha sido la de los jóvenes. Especialmente entre los veinteañeros pero también en los adolescentes los contagios han explotado y han acabado extendiéndose a todos los grupos de edad. El virus ha encontrado en ellos el caldo de cultivo perfecto para propagarse, sin vacunas y con más contacto social, todo al calor de la mayor contagiosidad de la variante Delta. Una jugada redonda para el virus.

En ese contexto, la transmisión en niños también ha adquirido protagonismo, después de que la incidencia en este tramo de edad se mantuviera controlada el curso escolar. Las medidas de prevención habían funcionado y, de hecho, no ha sido hasta que las clases no terminaron que la curva de contagios comenzó un claro ascenso entre los más pequeños.

Incidencia Acumulada por grupos de edad del 15 de mayo al 28 de julio.

Ministerio de Sanidad

Este aumento de los contagios hecho que las administraciones aceleren la vacunación a los grupos que quedan, primero la de los veinteañeros pero también ya desde los 16 o incluso pensando en los adolescentes, que en lugares como Baleares, Aragón, Murcia, País Vasco o Andalucía ya están llamando a los niños desde los 12 años. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo en junio que estos jóvenes se vacunarían dos semanas antes del curso escolar.

Los adolescentes de 12 a 15 años pueden recibir en España la vacuna de Pfizer, la única autorizada en España hasta ahora para este grupo de edad. Pronto llegará también previsiblemente la autorización de Moderna, que la semana pasada recibió luz verde de la Agencia Europea del Medicamento.

Los únicos que hasta el momento no pueden vacunarse frente al Covid son los niños de menos de 12 años, precisamente el grupo de edad al que menos le afecta la enfermedad. Para ellos las vacunas están ahora mismo en la última fase de ensayos clínicos (en España se prueban Pfizer y Janssen) y los resultados preliminares se esperan para septiembre, según indica la pediatría e investigadora en las áreas de epidemiología y ensayos clínicos, María Garcés – Sánchez. «Esperamos para ese mes datos en niños de dos a 11 años y si son buenos y se dan ciertas circunstancias epidemiológicas podría plantearse la posibilidad de vacunarles».

Factores que determinarán si se les vacuna

Es una posibilidad, no obstante, porque científicamente no existe consenso sobre la idoneidad de vacunar a los menores de 12 años. «La comunidad científica no lo tiene claro y está dividida entre los que piensan que es necesario y los que creen que no supone beneficios suficientes», apunta Cristina Calvo, jefa de sección de Enfermedades Infecciosas y Tropicales de Pediatría en el Hospital La Paz (Madrid).

La vacunación de los niños menores de 12 años es por tanto aún una incógnita y dependerá, explican distintos pediatras, de varios factores que deberán evaluarse de forma conjunta. Todos por supuesto una vez que los ensayos en marcha permitan la autorización de la vacuna en Europa y España para los más pequeños.

– El beneficio individual

El beneficio individual que los niños podrán obtener de la vacuna será algo reducido, como explican los pediatras, ya que la enfermedad les afecta de forma muy leve y esto no ha cambiado desde el inicio de la pandemia. «La presencia de la variante Delta, más transmisible, condiciona que esté aumentando la incidencia y parezca que los niños tienen un papel más protagonista en la epidemia. Pero la enfermedad no les afecta de forma más grave y los síntomas son básicamente los mismos», explica el portavoz de la Asociación Española de Pediatría (AEP), Ángel Hernández, y miembro de su Comité Asesor de Vacunas.

Corrobora este punto Calvo, quien indica que la Delta «no ha cambiado la patología pediátrica, los niños siguen teniendo cuadros muy leves» y que ingresan en un porcentaje menor al 1%, mayoritariamente los más pequeños en observación». Sí cree que, como ha sucedido tras otros picos de la pandemia, «tras la quinta ola se verá un repunte de los síndromes multiinflamatorios sistémicos», que afectan a los niños entre tres y seis semanas después de haber pasado la infección.

La causa principal sobre la que los especialistas creen que se asienta la leve afección del Covid en los niños está en sus receptores ACE2. «No nacemos con estos receptores ACE2 sino que van aumentando a lo largo de la niñez. Estos son como la cerradura para la llave que usa el virus para entrar en nuestro cuerpo y como casi no tienen a nivel pulmonar, el virus apenas puede replicar en vías altas pero hay pocas posibilidades de tener una neumonía que es lo que complica la situación en muchas personas», explica Garcés-Sánchez. «Por esa misma razzón, porque el virus no puede entrar y replicarse libremente, se explicaría también que sean poco contagiosos».

– La seguridad de la vacuna en adolescentes

Esta escasez de beneficio individual hace necesario que otros factores se pongan sobre la balanza y uno de ellos es el perfil de seguridad de la vacuna. «Los ensayos van a demostrar la eficacia y seguridad pero no van a ser capaces de detectar efectos adversos muy infrecuentes. Sin embargo, habrá como referencia el efecto en adolescentes y por eso ahora están vigilándose muy estrechamente las miocarditis y pericarditis que se relacionan con las vacunas de ARN. Son muy escasas pero es algo que no está resuelto y hasta entonces no se valorará la vacunación en pequeños», indica Hernández.

Aunque en muchos países se está ya vacunando de forma masiva a los mayores de 12 años, la presencia de posibles efectos adversos ha sido, explica Garcés-Sánchez, uno de los motivos por los que Reino Unido se pronunciaba hace unos días recomendando un principio de precaución en la vacunación de adolescentes «hasta que haya más evidencias». Las enfermedades o condiciones de inmunodepresión, la convivencia con alguien de riesgo son factores que determinarán de momento en Reino Unido el colectivo de adolescentes a vacunar. «Es una aproximación pero son efectos muy raros y en Estados Unidos, Canadá y otros países de Europa se está vacunando de forma generalizada», explica la investigadora.

En España ya se estableció, desde Sanidad, un conjunto de criterios de prioridad entre adolescentes, según explica Hernández: «Creo que al igual que los adolescentes se estabelcerá priorización en los más pequeños. Desde patologías neurológicas, discapacidad intelectual, trastornos crónicos, condiciones de inmunodepresión, niños tutelados o que viven en residencias».

La situación epidemiológica en ese momento

Otro de los factores sobre los que pesará la decisión y tal como apunta el presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amós José García Rojas, «será, una vez la vacuna esté autorizada, fundamentalmente la situación de la epidemia. El peso de la epidemia en los críos es muy leve, tanto por cómo les afecta como por su capacidad de difusión. Y por tanto habrá que tener en cuenta si es necesario vacunarles en favor del beneficio colectivo».

La evolución de la epidemia el próximo otoño es aún una incógnita sobre la que pesa la ansiada inmunidad de rebaño, que en un principio se fijó en un 70% de población vacunada pero ahora los expertos creen será insuficiente y posiblemente «inestable y temporal». «Si la pandemia nos exige un control más estricto habrá que vacunarlos, no podremos aspirar a controlar la circulación del virus si un 10-15 % de la población es susceptible por no estar inmunizada», considera el profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, Joan Carles March.

Ética global – niños vacunados y países sin vacunar

Otro aspecto que los pediatras ponen sobre la mesa es la necesidad de atacar al virus de forma global. «Una pregunta a hacerse es ¿es ético vacunar a los niños españoles antes que a los mayores brasileños o a los profesionales africanos?», plantea March.

El presidente de la Asociación Española de Vacunología se muestra contundente al hablar de la epidemia como «un problema global para el que no valen recetas locales. Se tiene que solucionar en todos lados, también en los países en vías de desarrollo a los que prácticamente no ha llegado la vacuna. Sabemos que si se dejan espacios amplios sin vacunar el virus tiene la oportunidad de transmitirse y que surja nuevas variantes que puedan ser peores».

Igualmente el resto de especialistas consultados se muestran partidarios de priorizar la vacunación a nivel global antes de inmunizar, al menos de forma generalizada, a los más pequeños. «Mi prioridad son los adultos primero de todo el mundo y luego pacientes de riesgo de cualquier edad. Después, creo que los niños también se acabarán vacunando», afirma Calvo.

Los niños españoles de menos de 12 años eran en 2020 algo menos de cinco millones de personas, lo que supone alrededor del 10% de la población. La importancia de su vacunación aún está bajo debate y existen incluso otras opciones. «Se sabe que otros coronavirus endémicos que ahora solo afectan a la población infantil pudieron empezar de forma parecida a este y hacen pensar que sí merecería la pena tratar de bloquear al SARS-CoV2 con su vacunación. Bajo esta premisa hay algunas líneas de investigación para hallar una vacuna que los ataque a todos, pancoronavirus, que fuera efectiva para todos y en la que se vacunara a todas las edades», explica Garcés-Sánchez.

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