Salud

Desde Wuhan hasta hoy, cómo han evolucionado los síntomas del Covid

Imagen de archivo pruebas diagnósticas coronavirus. EFE

La fiebre fue uno de los síntomas que en marzo de 2020 hacían saltar las alarmas de los médicos, aún desconcertados ante el nuevo virus pandémico. La tos y la falta de aire (disnea) eran los otros dos indicios que hacían pensar en el SARS-CoV2 (aún ni siquiera le llamábamos Covid).

Pronto después se identificaron otros de los síntomas claros de la enfermedad. El cansancio (astenia cuando se da de forma mantenida) y el dolor de cabeza y, algo más tarde, se registraron la anosmia y la ageusia (pérdida de olfato y gusto), que aparecieron por primera vez en un documento del Ministerio de Sanidad ya en mayo.

Gráfico de síntomas de la OMS en marzo de 2020

*Alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen la COVID-19 desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar. **Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

«Los síntomas que encontrábamos al inicio de la pandemia eran la fiebre, el dolor de cabeza, el de garganta y la dificultad para respirar. Entre los hospitalizados había mucha dificultad para respirar y una evolución rápida de síntomas», explica José Manuel Ramos Rincón, internista y miembro del grupo de enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Ramos Rincón, que lleva atendiendo y hospitalizando pacientes ya los 20 meses de pandemia en España, pone la vista atrás e incide en que «lo que ha modificado los síntomas del Covid ha sido la vacunación, no las variantes».

¿Han cambiado los síntomas con las nuevas variantes?

La aparición de nuevos síntomas del Covid este 2021, con la mayor presencia de estornudos o secreción nasal y menos pérdida de olfato y gusto se asoció a la presencia de las nuevas variantes. Sin embargo, el microbiólogo Rafael Delgado, miembro del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre de Madrid, apunta en la misma dirección que Ramos Rincón. «Los síntomas no han evolucionado en función de las variantes. El factor de selección de las nuevas variantes ha sido la transmisión, no la patogenia ni la virulencia».

Sin embargo sí se ha podido ir viendo un cambio en los síntomas de los pacientes Covid, tanto en los casos leves como en los que requerían ingreso en hospital. «El cambio lo observamos, sí, pero entre los que están vacunados y los que no. Hoy mismo [por el 29 de noviembre] hemos ingresado a una persona de unos 50 años que no estaba vacunada. Sus síntomas, pérdida de olfato, falta de aire… son iguales que los que veíamos en abril de 2020», asegura el internista.

Si ahora se habla más de secreción nasal, mocos y estornudos y menos de pérdida de olfato es cuestión de vacunación, a juicio del portavoz de la SEMI. «El virus se comporta un poco más como un catarro entre los vacunados. Además, se presentan menos síntomas respiratorios bajos, como la disnea. Hay algo menos de fiebre pero también dolor de cabeza y cansancio, diarrea o dolor muscular, frecuentemente más leve entre los vacunados«.

En el caso de las hospitalizaciones, el pronóstico también ha cambiado pero solo gracias a la vacunación. «Ahora, cuando ingresamos a alguien vacunado, lo normal es que hayan pasado más días desde que comenzó con síntomas, ha pasado de unos cinco a 10. Se produce un empeoramiento más lento y los síntomas asociados a la gravedad, como la elevación de los niveles de ferritina o el LDH son menores», explica Ramos Rincón. También relata un caso de este mismo día, en una mujer vacunada de 84 años contagiada de Covid por su hijo. Sus síntomas, más leves. «Este caso en otro momento quizás ni hubiera ingresado», asegura, y añade que aún no ha visto ninguna hospitalización de personas con la tercera dosis en el hospital donde ejerce en Alicante.

«Los síntomas no han cambiado, pero hay que tener en cuenta que la clínica de esta enfermedad es ampliamente heterogénea. Desde asintomáticos a muertes. Eso ha sido así desde el inicio. En algún momento se atribuyó a alguna variante un cierto aumento de la gravedad pero no es algo que se haya confirmado. También hay que observar qué grupos se están infectando en cada momento y, sobre todo, la cobertura vacunal», incide el microbiólogo.

¿Y qué pasa con Ómicron?

Respecto a la variante Ómicron, prácticamente los únicos datos son los que llegan de la médica que alertó sobre la nueva cepa. La presidenta de la Asociación Médica de Sudáfrica, Angelique Coetzee, ha hablado de que los casos atendidos «son leves».

Aún es pronto para conocer el impacto real de esta nueva variante en los síntomas, aunque el primer caso detectado este lunes en España, en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, también ha sido leve, de un hombre de 51 años procedente de África.

«Que los casos de África sean leves no quiere decir nada, también aquí en febrero de 2020 los primeros casos de viajeros de Italia lo eran. Hemos de esperar y ver qué ocurre. El problema, además, no es que los casos sean más leves con esta nueva variante. Es si como se intuye, esta cepa es más transmisible y desplaza a la Delta, eso sería un mayor problema», concluye Delgado.

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