“Hollywood está lleno de extranjeros, si los echamos a todos sólo podremos ver fútbol y artes marciales”. Meryl Streep subió al escenario afónica y entre lágrimas para lanzar un poderoso mensaje político contra Donald Trump. Ella, que no tiene nada que perder -posee ocho Globos de Oro y tres Oscar-, no se calló cuando subió a recoger el premio honorífico Cecil B DeMille y se convirtió en la reina de la noche.

“Todos los que estamos en esta sala pertenecemos a dos de los sectores más vilipendiados: extranjeros y prensa”, comenzaba con energía. Ensalzó el cosmopolitismo del cine, repasando rápidamente algunos de los actores que han nacido fuera de Estados Unidos. “La falta de respeto provocará más falta de respeto. La violencia invita a la violencia”, añadió en clara alusión al discurso en contra de la inmigración de Donald Trump.

Meryl Streep criticó de forma indirecta y con elegancia a Trump. No pronunció su nombre, pero recordó con dolor cuando el que era candidato republicano se burló de un periodista discapacitado. “La persona que pidió sentarse en el asiento más respetado de nuestro país imitó a un reportero discapacitado, alguien a quien supera en privilegios, poder y capacidad de defenderse”, recordó.

“Este instinto de humillar a alguien en público, por un poderoso, se filtra en la vida de todos, porque de alguna manera da permiso a otra gente a hacer lo mismo. Cuando los poderosos usan su posición para abusar de otros, todos perdemos”, añadió.

La protagonista de Los puentes de Madison terminó defendiendo la necesidad de un periodismo fuerte e independiente: “Necesitamos a la prensa para controlar el poder. Todos tenemos que apoyar a nuestros periodistas porque los vamos a necesitar”.

Donald Trump no ha tardado en contestar a la actriz. El presidente electo de Estados Unidos la ha calificado, a través de twitter, como “una de las actrices más sobrevaloradas de Hollywood” y “una lacaya de Hillary Clinton”. También ha reiterado que él no se burló de nadie y ha calificado a los medios de comunicación de “deshonestos”.

 

El triunfo de ‘La ciudad de las estrellas. La La Land’

Es la película más premiada de la historia de los Globos de Oro. El triunfo de La ciudad de las estrellas. La La Land es indiscutible. El tercer largometraje de Damien Chazelle que partía como favorito en la 74ª edición de los Globos de Oro, con siete nominaciones, incluyendo las de Mejor Comedia Musical, Mejor Director, Mejor Actriz y Actor de Comedia o de Musical, Mejor Guión, Mejor Banda Sonora y Mejor Canción, se ha embolsado todos los premios a los que aspiraba. Siete de siete. Todo un récord.

El arranque fue un presagio de lo que estaba a punto de ocurrir. En lugar del clásico popurrí de los nominados, el presentador, Jimmy Fallon, replicó tres de los números musicales de la película protagonizada por Ryan Gosling y Emma Stone. Algo absolutamente inusual en este tipo de ceremonias. La gala parecía que iba sobre ruedas, todo el mundo esperaba el monólogo de Fallon, un discurso que el mismísimo presentador se había encargado de calentar días antes de la ceremonia. ¿Sería Donald Trump el centro de todas sus críticas? “Sólo los hackers rusos y yo lo sabemos”, contestaba sarcástico.

Tras el asunto del telepromter, Jimmy Fallon no fue capaz de retomar la gala que se le hizo grande

Pero al inicio de la ceremonia, el telepromter le jugó una mala pasada al presentador. Incapaz de representar el monólogo previsto, Fallon desveló a la audiencia sus problemas con la máquina, saltó directamente a los saludos protocolarios y, acostumbrado a viralizar sus apariciones, esta vez se hizo un Mariah Carey. El presentador de Tonight Live Show, aunque no se retiró de la gala como lo hizo la cantante la pasada Nochevieja en Times Square (Nueva York), no fue capaz de retomar una gala que se le hizo grande y en la que, si hubiera desaparecido, nunca se habría notado su ausencia. Intentó recuperar la noche con chistes sobre el pene de Ryan Gosling, sobre O.J. Simpson, incluso se atrevió a declarar que ni siquiera la pésima cantante Florence Foster Jenkins actuaría en la toma de posesión de Donald Trump. Ni por esas. Si La ciudad de las Estrellas. La La Land fue la reina de la noche, Jimmy Fallon fue lo más grotesco. El hombre que despeinó a Donald Trump se dejó anular por un fallo técnico.

La ciudad de las estrellas. La la Land

Emma Stone y Ryan Gosling, en una escena de ‘La ciudad de las estrellas. La La Land’.

Hacía tiempo que una comedia no brillaba en una entrega de premios. Chicago fue la última que en 2002 se alzó con seis Oscar. La ciudad de las estrellas. La La land, que se estrena el próximo viernes 13 de enero, es un homenaje a los musicales clásicos, a películas inolvidables como Cantando bajo la lluvia, West Side Story, El mago de Oz o Un americano en París. Creada para soñar, el proyecto ha tardado seis años en ver la luz. Revive la época de oro de  los musicales de Hollywood y se desarrolla en Los Ángeles, que según Chazelle, “es una de las ciudades donde miles de personas llegan en busca del sueño de triunfar como artistas”.

La La Land es un homenaje a los musicales clásicos que ha emocionado a toda la crítica

Precisamente de eso trata esta historia. Mia (Emma Stone) es una de las muchas aspirantes a actriz que viven en Los Angeles, se gana la vida como camarera mientras se presenta a montones de pruebas de casting. Sebastian (Ryan Gosling) es un pianista que sobrevive gracias a actuaciones de segunda, su sueño es regentar su propio club donde rendir tributo al jazz. Al final, el amor se cruzará en sus caminos.

La música es parte fundamental de esta historia, no en vano Chazelle y Justin Hurwitz escribieron el guión y la banda sonora al unísono. La La Land atesora 12 canciones perfectamente integradas en la historia que desnudan el alma de los soñadores, sus coreografías se sitúan en rincones emblemáticos de la ciudad como el Observatorio Griffith o el letrero de Hollywood en el Monte Lee.

La La Land es la película hipster de la temporada, la que ha emocionado a la crítica que le otorgó el premio del público en el Festival de Toronto y la Copa Volpi a la mejor actriz en la Mostra de Venecia para Emma Stone.

El pasado mes de diciembre, en su primer fin de semana en estreno en EE.UU, La la Land recaudó 855 mil dólares (algo más de 812 mil euros). Un promedio de 171 mil dólares por sala (162 mil euros), que marcó un récord de taquilla en 2016.

Una gala repleta de premios

La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood entregó sus galardones en el Hotel Beverly Hilton de Los Ángeles. La fiesta empezó con sorpresa, ya que el joven Aaron Taylor Johnson recogió el primer premio de la noche como Mejor Actor de Reparto por Animales nocturnos de Tom Ford. Minutos más tarde, un veterano y asombrado Billy Bob Thorton subió al escenario para recoger el suyo como Mejor Actor de Reparto de TV por su interpretación de un abogado venido a menos en Goliath.

La hija de Diana Ross, Tracee Elly Ross, se coronó como Mejor Protagonista de Comedia de Series de TV por su interpretación en Black Ish, una comedia flojita que narra la vida de una familia norteamericana de clase media. Atlanta, la serie que desvela las aventuras de dos primos intentando triunfar en el mundo del rap, se llevó a casa dos Globos de Oro: Mejor Actor de Comedia para Donald Glover y Mejor Serie de Comedia.

A la quinta nominación y vestida de amarillo (sin supersticiones), Viola Davis recogió la estatuilla a la Mejor Actriz de Reparto por su papel de abnegada madre en Fences, dirigida por Denzel Washington.

La miniserie People versus O. J. Simpson (con 10 capítulos sorprendentemente entra dentro de la categoría de miniserie) fue la merecida ganadora en el apartado de Mejor Miniserie y Sara Paulson, actriz que interpreta a la fiscal que acusó a O.J. Simpson, se llevó el de Mejor Actriz de Miniserie. La categoría masculina se fue para un sorprendido Hugh Laurie, que ni por asomo esperaba verse premiado por su trabajo en El infiltrado, una adaptación de un libro de John Le Carré. El Infiltrado ganó dos premios más: Mejor Actriz de Reparto para Olivia Colman y Mejor Protagonista, para Tom Hiddleston. De manera inesperada se coronó como la ganadora de la noche.

The Crown, la serie producida por Netflix, demostró una vez más la fascinación que tienen en América por los británicos y su alta sociedad. La historia de Isabel II es ya la Mejor Serie de TV y su protagonista, Claire Foy, la Mejor Actriz. Los Globos de Oro siguen sin premiar a Juego de Tronos y Westworld, la revelación del año, tendrá que esperar a una segunda temporada.

Con Zootrópolis como Mejor Película de Animación llegó el momentazo de la noche. Steve Carrel y Kristen Wiig estuvieron espléndidos en su gag sobre sus recuerdos de sus primeras películas de animación. El premio a la Mejor Película en Lengua Extranjera fue para Elle de Paul Verhoeven. El director de Instinto Básico ofreció un discurso sincero explicando que ninguna actriz americana quiso interpretar a la mujer violada que protagoniza esta historia de suspense psicológico. Un personaje que le ha dado a Isabel Huppert el Globo a la Mejor Actriz de Drama. El premio al Mejor Actor de Drama fue para Cassey Affleck, el hermano pequeño de Ben Affleck protagoniza Manchester frente al mar, una historia demoledora sobre el duelo dirigida por Kenneth Lonergan.

Para terminar la gala, el premio más esperado, el de Mejor Película Dramática fue directamente para Moonlight de Barry Jenkins. La historia de un niño afroamericano que descubre la homosexualidad en los suburbios de Miami cautivó a la prensa estadounidense. Partía con seis nominaciones y al final se tuvo que conformar con el premio gordo que, probablemente, la catapulte directamente a la lista de películas aspirantes a un Oscar.