La de ayer fue una batalla campal entre el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la gran mayoría de los interpelantes en la comisión de investigación de la dana del Congreso. Una comparecencia muy dura en el fondo y en la forma desde ambos lados de la trinchera política, pero con sólo dos excepciones, ambas llamativas. Por un lado, con el representante de Junts, Josep María Cervera, y por otro, con el portavoz de Vox en esta comisión y ex diputado popular, Ignacio Gil Lázaro.

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En Génova interpretan que tanto uno como otro "saben que Feijóo no tuvo competencias" de ningún tipo en la gestión de la dana fatídica del 29 de octubre de 2024. Todo ello sin dejar de admitir que el entonces presidente de la Generalitat, el popular Carlos Mazón, "no estuvo a la altura de las circunstancias", como no lo estuvo, a juicio del líder popular, el Gobierno de la nación, acusaciones que volvió a reiterar ayer.

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Junts hizo preguntas "bastante razonables, oportunas y consecuentes", dijo el líder del PP al portavoz de Junts

A Cervera, -que intervino entre el portavoz de Bildu, Oskar Matute, y el de ERC, Gabriel Rufián, con quienes sí se cruzó Feijóo varios cuchillos dialécticos-, llegó a decirle que las preguntas que formulaba eran "bastante razonables, oportunas y consecuentes". Nada de buscar, ni uno ni otro, el cuerpo a cuerpo. No significa que el representante de la derecha independentista dejara de criticar la ausencia de Mazón en aquellas horas aciagas, la imposibilidad de que liderara la gestión de la crisis alguien desaparecido y acusara a Feijóo del "mantra" de culpar al Ejecutivo central de desentenderse de la gestión aquel 29 de octubre de hace dos años.

Cervera asumió que el PP volverá a gobernar "con toda probabilidad". Para matizar a continuación que no era la expresión de un deseo "sino la cruda descripción de la política española". Además agregó que, "sin Cataluña, usted sería presidente", sugiriendo que al primer partido de la oposición no le iría mal la independencia catalana para que le salieran los números. Todo ello independientemente de la unidad de acción de la que han hecho gala muchas veces en el Congreso votando lo mismo, como fue el caso del decreto ómnibus donde se incorporó la revalorización de las pensiones, que tiraron abajo.

Dimisión de Mazón

Pero al margen de estas escaramuzas, le preguntó al líder del PP sobre su papel "en las horas críticas y posteriores", si es más importante el relato que gestionar la emergencia, qué información manejó o por qué dimitió Mazón. A esta última pregunta Feijóo respondió que lo hizo cuando la reconstrucción ya estaba en marcha y que "cuando la gente no te da la razón, lo más honesto es irse".

Muy distinto el clima con el PNV, a cuya portavoz en esta comisión, Idioia Sagastizabal, le pidió que reflexionase sobre el papel de su partido respaldando de forma acrítica al ministro de Transportes, Óscar Puente.

Y tras defender el líder de la oposición que "he dado más explicaciones que el Gobierno de España y no he borrado los mensajes de mi móvil" -cosa que sí hizo, por cierto, el jefe de gabinete de Mazón,  José Manuel Cuenca, cuando el asunto ya estaba judicializado- le tocó el turno a Gil Lázaro.

En puridad, el representante de Vox no le hizo ninguna pregunta y descargó la responsabilidad de la dana en el Ejecutivo central. Las críticas se limitaron a haber aceptado una cita con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Moncloa para hablar de gasto militar y un hipotético envío de tropas a Ucrania. También por no haberse atrevido a dar el paso de presentar una moción de censura. Feijóo se limitó a felicitar al que fue un antiguo compañero de filas por no haberse "equivocado" de adversario esta vez. Aludía a que, ante un Vox que dedica "el 50 por ciento del tiempo a criticar al Gobierno y el otro 50 por ciento al PP", la intervención del voxista "es sin duda un avance". En todo caso no se refirió a la moción de censura en su breve respuesta.

"Esto es como mear y no echar gota", dijo la portavoz socialista

Los populares creen desactivada la maniobra por la que, a su juicio, el Gobierno y sus socios pretendían con esta comparecencia "que hablásemos de Valencia y no de Aragón", donde los sondeos apuntan a catástrofe para la izquierda el próximo domingo. También se preguntan de quién fue la idea de llevar a Feijóo al Congreso en la recta final de esta campaña autonómica. Defienden que el compareciente "ha salido indemne", frente a otros portavoces de la izquierda "achicharrados", en referencia directa a Rufían. "Feijóo no ha estado ni en un apuro. Han sufrido mucho más Rufián, Águeda Micó (Compromís) o la portavoz socialista", Marta Trenzano, que llegó a decir en un momento de su 'cara a cara' con el líder popular que "esto es como mear y no echar gota".

Pasada la comparecencia, la idea del presidente popular es volcarse en Aragón los cuatro días que restan de campaña, con un candidato, Jorge Azcón, al que los sondeos dan por triunfador, pero dependiente de nuevo de Vox. Recorrerá a partir de hoy las tres provincias aragonesas, arrancando por Teruel para terminar en el cierre de campaña en Zaragoza. "Serán cuatro días intensos, de contacto directo con la gente, visitando empresas e instalaciones industriales y participando en mítines electorales con el candidato", explican los populares pasado el rubicón de la comparecencia.