Aragón no será como Extremadura. Es lo que repiten en Ferraz y en la federación aragonesa. Ni los resultados serán tan pésimos, ni la campaña, creen, ha sido desastrosa, ni la candidata, la exministra Pilar Alegría, es parangonable con ya exbarón extremeño, Miguel Ángel Gallardo. No hay comparaciones que valgan, repiten, por mucho que las expectativas también sean muy bajas y el próximo domingo, 8 de febrero, aguarde otra probable noche de pasión para los socialistas. Alegría, ocurra lo que ocurra, no se marchará de su tierra, no regresará a Madrid, a la política nacional. "Su presente y su futuro pasan por Aragón", señalan en su equipo más directo.
Las elecciones autonómicas del 8-F apuntan a un claro ganador, el presidente regional desde 2023, el popular Jorge Azcón, el sustituto del socialista Javier Lambán, fallecido el pasado agosto. Los sondeos, también los del PSOE, pronostican un número de escaños similar al que obtuvo en las urnas hace casi tres años (28), en la horquilla de 27-29 diputados.
Los últimos sondeos sitúan a Alegría en el entorno de los 17-19 parlamentarios, frente a los 23 de 2023. El PP rondaría su resultado de entonces, pero sí se espera un crecimiento espectacular de Vox
Por detrás, y a la baja respecto a 2023, la propia Alegría. Los últimos estudios la sitúan en el entorno de los 17-19 parlamentarios, frente a los 23 de los anteriores comicios. Es decir, cerca del suelo histórico del partido —los 18 escaños (y un 21,43% de los votos) de 2015, cuando Lambán pudo gobernar por primera vez gracias a los 14 representantes de Podemos—, o incluso quedándose por debajo, perforándolo. Sí se espera un crecimiento espectacular de Vox (desde los siete escaños actuales a 11-14), como ocurrió en Extremadura, y una subida de Chunta Aragonesista (de las tres actas a las 4-5) y de IU-Movimiento Sumar (de un asiento en las Cortes a 1-2). Aragón Existe también estaría en retroceso (de tres diputados a 2-3). Un pie fuera en la Cámara tienen, siempre según las encuestas, Podemos y el Partido Aragonés (PAR). Jorge Azcón, por tanto, podría repetir en el Ejecutivo, pero más dependiente de una ultraderecha crecida.
En el PSOE aragonés y en Ferraz saben perfectamente que repetir los 23 diputados de 2023 es una meta más que lejana. En la federación aragonesa y en Madrid se han hecho a la idea de que les espera un resultado peor que el de entonces. En el equipo más próximo a Alegría insisten en que no tienen la percepción que reflejan las encuestas. Que sus sensaciones son positivas, "dentro de que es una campaña de autonómicas separada de las municipales, algo que no había ocurrido nunca". La previsión es que se obtenga un buen dato en Huesca, que reparte 18 escaños, pero hay más problemas de entrada en Zaragoza (35 asientos) y, sobre todo, admiten, en Teruel (14). Pero no contemplan quedar por debajo de Vox en las dos últimas capitales provinciales. Distintos dirigentes coinciden en que no palpan rechazo hacia la candidata en sus actos con colectivos o paseos por la calle. "El ambiente no es el de los sondeos, de verdad —manifiesta un veterano—. En 1995, en aquella campaña [Marcelino Iglesias perdió, pero pudo gobernar en las siguientes elecciones, las de 1999], llamabas a la gente y no iba. Se cruzaban de acera. Con todo lo que ha pasado, la gente no está así. Esto no es Extremadura, la candidata es buena, aquí ha habido ya un Gobierno de PP y Vox que ha sido un desastre monumental...".
En el círculo de la candidata aseguran que no palpan el ambiente hostil que dibujan las encuestas. Algunos críticos sí creen que el partido está más cerca de los 18 diputados
Los trackings que maneja el PSOE aragonés indican una ligera mejoría del partido, de tal manera que podría rondar las 20 actas. Datos que, sin embargo, no acaban de convencer a otros cuadros de la federación más distanciados de la también secretaria regional, que apuntan que "se está más cerca de los 18 diputados que de los 20". "Yo no me creo esas malas expectativas que dicen los sondeos —subrayan desde el sector más crítico a Alegría y, por tanto, más próximo al fallecido Lambán—. Lo importante es lo que ocurra el 8-F. La gente y el partido está a tope".
"Tiene muy claro que se va a quedar"
Pero, pase lo que pase el domingo, no hay previsión de que Alegría tire la toalla, como sí hizo Gallardo después del derrumbe del PSOE en las elecciones extremeñas del 21 de diciembre, en las que bajó de golpe 10 escaños y firmó el peor resultado histórico. Todos los dirigentes consultados, en Aragón y fuera, avisan de que no ocurrirá lo mismo con la exministra portavoz. Ella, cuentan en su círculo más próximo, se mira en el ejemplo de Marcelino Iglesias, hoy presidente del partido y jefe del Ejecutivo regional de 1999 a 2011, pese a que perdió en 1995. "Aragón no tiene nada que ver con Extremadura. El presente y el futuro de Pilar pasan por aquí. Y, ojo, porque puede que volvamos a votar en autonómicas en 2027", sentencia una responsable muy cercana a la líder regional. "Pilar está animada y anima a la gente y tiene muy claro que, pase lo que pase, se va a quedar. Ella controla el partido. Lambán controlaba el aparato, pero la militancia estaba incómoda con él. No se puede pretender ganar a la primera", afirma otro responsable de su entorno.
Pilar tiene el problema del ambiente general, del ambiente de Madrid, el odio visceral a Pedro, y la propia herencia de Lambán. Pero en el partido ella no tiene problema", manifiesta un veterano
"No creo que acabe dimitiendo. En absoluto. No tendría problemas para quedarse al frente del partido. En Aragón van desapareciendo las discrepancias internas, afortunadamente", abundan desde Ferraz. Y es que esta apreciación es importante. Gallardo, procesado en el mismo caso que afecta al hermano del presidente del Gobierno, tenía una enorme contestación interna, sobre todo concentrada en la provincia de Cáceres, pero Alegría pudo heredar el testigo de Lambán sin primarias. El candidato promocionado por él, Darío Villagrasa, se retiró en cuanto comprobó que no tenía los apoyos suficientes para competir contra ella. "Y ella ha integrado a los críticos, caso del propio Darío [vicesecretario general] o de Teresa Ladrero [alcaldesa de Ejea, pueblo de Lambán, y hoy secretaria provincial de Zaragoza]", puntualiza un alto responsable con muchas canas y experiencia. Y añade: "El PP hace cada semana un homenaje a Lambán y en los debates no deja de sacarle. Por eso Pilar está reivindicando a Javier. Pilar tiene el problema del ambiente general, del ambiente de Madrid, el odio visceral a Pedro, y la propia herencia de Lambán. Pero en el partido ella no tiene problema".
Un integrante de la cúpula regional se indigna solo con la hipótesis de una salida de escena de Alegría: "¡Por dios! Salimos a ganar. No contemplamos ningún mal resultado. Y Pilar está en Aragón, en su tierra, en su casa, para trabajar. Aquí nadie plantea irse a ningún sitio. Su compromiso, y el nuestro, es total. No contemplamos el escenario de Extremadura. No tiene nada que ver con nuestra campaña, con nuestra candidata".
Más Pilar que Alegría
Y es que Alegría, desde la convocatoria de los comicios, el pasado diciembre, ha optado por una campaña "de proximidad". De pequeños actos, no solo en Zaragoza, sino en las otras dos capitales y en muchos pequeños pueblos. La candidata se reúne con colectivos, habla con los vecinos, explota su lado más personal, quiere ser más Pilar y menos Alegría. Volver a ser Pili, la chavala de La Zaida a la que sus vecinos trataban de pequeña, la hija de Alfredo y Adoración, una chica "sencilla y natural, una chica de pueblo", una mujer a la que desde niña se la veía como "decidida, valiente y trabajadora, y siempre riendo". Es la imagen que ella misma proyecta en su vídeo de campaña, la de una política "empática" y cercana. La de una dirigente que quiere borrar su etiqueta de ministra, más todavía la de portavoz del Gobierno. La que aparece en los carteles de campaña en blanco y negro, sin apenas maquillaje, con un peinado menos perfecto, con las siglas del partido más pequeñas. Ella quiere ser su propia marca.
Alegría ha rechazado el desembarco de ministros y dirigentes nacionales del partido. Con la excepción de Bolaños, el 29 de enero, y de Cuerpo, este jueves, además de Sánchez (en tres mítines)
Alegría ha querido, junto a su equipo, echarse la campaña a la espalda. No ha pedido a Ferraz que le arropen otros excompañeros de Gabinete, ni dirigentes federales más allá del propio Pedro Sánchez, con el que, este viernes cuando se eche el telón, habrá protagonizado tres mítines, uno en cada capital provincial —el 25 de enero, en Huesca; el 1 de febrero, en Teruel, y este viernes 6, en Zaragoza—, no ha estado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el que en todas las elecciones anteriores, desde las generales de 2023, ha sido un amuleto clave para activar a las bases y a los votantes. Ella ha rechazado el desembarco. Solo se ha permitido dos excepciones: el pasado 29 de enero, el titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, estuvo en Alcañiz (Teruel), justo para cubrir el vacío de agenda de la candidata, que tenía que preparar el primer debate a ocho, este en RTVE, y este mismo jueves, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que la suplirá durante la mañana en Huesca, dado que ella tiene programadas varias entrevistas.
"Queremos contraponer nuestro modelo al de Azcón", cuentan en su círculo. Y recuerdan que Alegría, estos días, viene repitiendo una frase que quiere que sea su lema, su grito de guerra: "Uno gobierna como hace campaña". "Y ella quiere ser una presidenta pegada al territorio. Ella ha recorrido más pueblos siendo ministra que Azcón como presidente. Eso no quiere decir que rehúya del PSOE o abjure de su paso por el Ministerio de Educación. Está orgullosa. Pero quiere que se la vea como lo es, una mujer de aquí", señalan.
Otro miembro de su equipo lo resume así: "Es una campaña más de Pilar que de la ministra Alegría. Y hemos elegido ese camino porque siempre se decía que estaba fuera, y ahora se trata de decir que no, que está aquí. No estamos haciendo grandes actos, pero es que tampoco los hace el PP. Solo Vox está haciendo una campaña tradicional, de grandes mítines".
Los colaboradores de la exministra subrayan que ella quiere contraponer su modelo al de Azcón, no esconder su etapa en el Gobierno. Quiere ser una presidenta "pegada al territorio" y de la tierra
La candidata ha reforzado ese mensaje de "proximidad" avanzando que, si es presidenta, estará tres días recorriendo Aragón, acercándose a los problemas de los ciudadanos —"hay cuestiones que si no estás con la gente las desconoces", explican en su equipo—, otros dos días en Pignatelli, la sede de la presidencia regional, y el último vendiendo la comunidad fuera. Para los críticos, la estrategia seguida por Alegría no tiene tanto sentido: "Es equivocada: es una campaña que han hecho en Madrid y desde Madrid y tiene muchos problemas. No moviliza. Y el partido no está con ella. A ver, una persona que lleva 25 años en el PSOE de Aragón en cargos públicos, como es su caso, ¿no conoce Aragón? Todo el mundo dice eso por lo bajo".
El impacto del 'caso Salazar'
La exministra empezó el camino hacia el 8-F con un gran fardo reputacional: su comida, en noviembre pasado, con el exdirigente socialista Paco Salazar, que ya había sido apartado de todo en la Moncloa y en el partido, aunque por entonces no se conocía que había dos denuncias registradas en el PSOE que se habían dejado prácticamente en un cajón, congeladas durante meses. Cuando el escándalo estalló, ella reconoció que fue un error, que ese almuerzo, que pidió él, "nunca" tuvo que haberse producido. Azcón no ha dejado de sacarle el episodio en campaña —y por eso Alegría le ha tildado de "hooligan" y "palmero del odio"— y, de hecho, Salazar pasa este jueves por la comisión de investigación del caso Koldo del Senado llamado por el PP. "Este tema de Paco sí le hizo mucha pupa a Pilar al principio, pero ha sabido salir bien. Emergió demasiado pronto y no es un tema que esté vivo ahora mismo, aunque el presidente se lo saque cada vez que puede en los debates", observan en el entorno de la líder autonómica socialista.
En el PSOE hay satisfacción con la candidatura de Alegría y con su desempeño en la campaña, tanto en los debates como en redes sociales. Y el partido "está a tope", apunta una dirigente más alejada
Fuera y dentro de la federación reconocen que el gran obstáculo de Alegría no es su campaña, que por lo general es aplaudida, ni ella misma, porque es muy apreciada internamente —hay quienes la siguen viendo como potencial recambio de Sánchez cuando él salga de la Moncloa—. Su lastre es el ambiente general. El desgaste del Gobierno. La erosión de un Ejecutivo al que ella perteneció hasta el pasado 22 de diciembre. "El clima no le favorece, es obvio —admite un destacado dirigente regional—. Estamos en un momento muy difícil. Venimos de donde venimos. El último año ha sido muy complicado", entre otras razones por los casos de presunta corrupción y la entrada en prisión preventiva de dos exsecretarios de Organización, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. "Ella", prosigue este mando, "viene del Gobierno y le cargan con todo, pero ha hecho una buena campaña, ha estado bien en los debates [un cara a cara y tres debates a ocho en RTVE, en Aragón Televisión y en El Periódico de Aragón]. También ha tenido un buen desempeño en las redes". En la federación saben bien lo que es una campaña "con el viento en contra": la de 1995, en pleno declive de Felipe González, un año antes de perdiera el Ejecutivo. O la de 2011, con el hundimiento de Zapatero, cuando la candidata era Eva Almunia.
Aragón será el primer territorio, además, que examine la apuesta de Sánchez por lanzar a sus ministros como candidatos. No ocurrió en Extremadura con Gallardo, pero sí aquí con Alegría, ministra desde julio de 2021 hasta diciembre de 2025 y portavoz del Ejecutivo en los dos últimos años. Luego tomará el testigo la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en Andalucía, en una competición también muy difícil contra un afianzado Juanma Moreno. Y quedarán Diana Morant en Valencia, Óscar López en Madrid y Ángel Víctor Torres en Canarias. Un patinazo en Aragón puede poner en duda la estrategia del presidente, que ya era cuestionada internamente por arriesgada.
El 8-F se pone a prueba la arriesgada apuesta de Sánchez de lanzar a sus ministros como candidatos en sus territorios. A Alegría le seguirá Montero, y luego López, Morant y Torres
Eso sí, avisan, tampoco a Azcón le pueden salir bien las cosas. Porque su apuesta por adelantar los comicios podría fracasar: en el mejor de los casos, ganaría uno o dos escaños, insuficientes para deshacerse de Vox (y más con Aragón Existe en retroceso), pero es que según algunas empresas demoscópicas podría incluso bajar un diputado.
El 'shock' de los accidentes de Adamuz y Gelida
En el PSOE aragonés y en Ferraz también asumen que estos 15 días decisivos previos al 8-F se han desenvuelto en un ambiente todavía más hostil, entre el dolor por los accidentes de Adamuz y Gelida y el caos ferroviario posterior que está produciendo desde enormes retrasos en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona —que pasa por Zaragoza— hasta el desbarajuste de Rodalies en la vecina Cataluña. "Desde luego que nos afecta. Hay mucho cabreo en los usuarios. Solo que se resuelvan pronto las incidencias", expresa un miembro de la dirección federal del partido.
En el Ejecutivo habían diseñado un arranque de año en el que pretendían recuperar la iniciativa, pero reconocen que los siniestros y el caos ferroviario afectan. También el empuje de PP-Vox
En el Ejecutivo habían diseñado un arranque de año en el que pretendían recuperar la iniciativa después de las semanas del horror con que se cerró 2025 por el encadenamiento de malas noticias judiciales y el estallido del caso Salazar. Pero la tragedia de Córdoba, en la que murieron 46 personas, lo cambió todo. Y desde entonces el Gobierno no ha sido capaz de sobreponerse. En el núcleo duro de Sánchez apuntan que la derecha cuenta con una poderosa maquinaria que ha sido eficaz a la hora de imponer relatos y de conseguir que "no se hable" de los temas que afectan más a la gente en su vida diaria, como el maltrato de los servicios públicos.
Alegría ha intentado llevar a su terreno el debate siempre pantanoso de la financiación autonómica, advirtiendo de que los 630 millones más de euros que recibiría Aragón en caso de que se aprobara el nuevo modelo —cosa que está por ver— se podrían invertir en reforzar el Estado del bienestar, igual que los millones de intereses que se ahorrarían por la quita de la deuda autonómica. Azcón rechaza ambos instrumentos, como el resto de sus colegas del PP. Y lo hace por "puro sectarismo ideológico", en palabras de Sánchez.
Alegría ha intentado utilizar a su favor, y contra el PP, el debate de la financiación autonómica (630 millones) y la condonación de la deuda
A la campaña le quedan ya los últimos coletazos. El PSOE contiene la respiración. Acaba otra prueba dura, durísima. No solo se examina el partido, sino la misma estrategia de Sánchez, también su propio Gobierno. Y, por ahora, siempre según los sondeos, pintan bastos.
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