El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una severa advertencia a sus aliados transatlánticos, asegurando que la OTAN se enfrenta a "un futuro muy malo" si los países miembros no colaboran activamente en el desbloqueo del Estrecho de Ormuz. Tras el cierre de este paso estratégico por parte de Irán —una medida adoptada por Teherán en respuesta a los recientes ataques estadounidenses—, el mandatario ha exigido que las naciones que se benefician del tránsito de crudo asuman su responsabilidad para garantizar la seguridad en la zona.
A través de su red social Truth y en una entrevista concedida al Financial Times, Trump ha solicitado formalmente el envío de buques de guerra por parte de potencias como Francia, Reino Unido, Japón y Corea del Sur. El objetivo es reabrir una vía por la que circula diariamente el 20% del petróleo mundial y que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, pretende mantener clausurada. Para el presidente estadounidense, una respuesta negativa o inexistente de los aliados supondría un golpe crítico para la cohesión y la relevancia futura de la Alianza Atlántica.
El inquilino de la Casa Blanca ha endurecido su discurso al comparar esta crisis con el conflicto en el este de Europa, reprochando a sus socios lo que considera una falta de reciprocidad. "No tuvimos que ayudarlos con Ucrania (...) pero les ayudamos", afirmó Trump, subrayando que aquel país se encuentra a miles de kilómetros de EEUU. Con estas declaraciones, el mandatario pone en duda que los aliados europeos estén dispuestos a apoyar a Washington en la misma medida en que ellos han sido apoyados, calificando la reacción internacional hasta el momento como "tibia".
Por su parte, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha respondido a las presiones de Washington subrayando que el estrecho de Ormuz se encuentra "fuera del ámbito de actuación de la OTAN" al no haber países de la Alianza en dicha zona geográfica. Kallas ha propuesto, en su lugar, explorar el uso de la operación comunitaria EUNavfor ‘Aspides’ —cuyo mandato podría ser modificado para proteger el tránsito en el Golfo— o la creación de una "coalición de voluntarios" entre los Estados miembros. Asimismo, la jefa de la diplomacia europea ha confirmado contactos con el secretario general de la ONU para estudiar una iniciativa similar a la del Mar Negro que garantice el suministro energético, advirtiendo además de que esta crisis no debe "desviar la atención de Ucrania" ni servir para flexibilizar las sanciones al petróleo ruso, lo que considera un "precedente peligroso"
La presión de Washington también se ha extendido hacia Pekín, vinculando la resolución del conflicto marítimo con la agenda diplomática bilateral. Trump ha sugerido que su visita oficial a China, prevista para finales de este mes, podría retrasarse si el gobierno de Xi Jinping no colabora en el desbloqueo del estrecho. El presidente recordó que el gigante asiático es uno de los principales interesados en la estabilidad de la región, ya que obtiene el 90% de su petróleo a través de Ormuz.
Este nuevo pulso, Trump sitúa a la OTAN en una encrucijada determinante bajo la doctrina de "EEUU primero". Al vincular la supervivencia de la Alianza con la protección de las rutas energéticas en el Golfo, Trump redefine las prioridades de seguridad colectiva y advierte que no aceptará que la carga de mantener el comercio global abierto recaiga únicamente sobre los hombros de Estados Unidos.
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1 Comentarios
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hace 1 segundo
Que pida ayuda a Netanyahu