Hay dualidad en el planteamiento de relaciones que hace Vox con el PP, que radican más en la estrategia que en un sentimiento de desafección. En apenas 24 horas, Bambú ha mostrado dos caras. Se ha pasado de evidenciar la mayor sintonía posible con los populares en las negociaciones de Extremadura tras dos meses y medio de bloqueos y rifirrafes en redes sociales, a salir con todo para cuestionar a Génova y su presidente Alberto Núñez Feijóo. En ambas situaciones, ha estado implicado el portavoz de Economía, Energía y Desregularización y diputado de Vox, José María Figaredo.
Figaredo acudió a Mérida para implicarse en las conversaciones por primera vez con los populares, en los despachos de la Asamblea regional. Fueron reactivadas tras un último encuentro el 28 de febrero que no acabó en buen puerto ni impidió el rechazo de los ultraconservadores a la investidura de María Guardiola. Las sensaciones trasladadas a primera hora de la tarde del miércoles, horas después de la cita, eran la de notable avance, pero cautela a falta de tener que cerrar algunos flecos. Allí Figaredo acudió con el portavoz de Vivienda y diputado de Vox, Carlos Hernández Quero, y compartió espacio y esas buenas sensaciones con el secretario general del PP, Miguel Tellado.
Este jueves por los pasillos del Congreso, el popular daba cuenta de lo encaminado que está el pacto, sin riesgo de ruptura contemplado. De hecho, seguirá implicado en las conversaciones en las próximas fechas, también en Aragón y Castilla y León. Lo confirmó el vicesecretario de Política Autonómica, Local y Análisis Electoral, Elías Bendodo, en unas declaraciones. En paralelo a Tellado, en el salón de los pasos perdidos, Figaredo y Quero hablaban a la vez por teléfono. Ya hubo movimientos en la Cámara Baja el martes junto a Abascal, demostrando que la dirección nacional entra de lleno en el asunto tras las sucesivas elecciones.
El secretario general de los populares extremeños, Abel Bautista, relacionó esas entradas con el "conocimiento técnico" en materias de energía nuclear y vivienda que tienen ambos diputados. Son dos hombres de confianza de Abascal, en todo caso.
Resolverlo justo después de Semana Santa
En Extremadura, fuentes al tanto de las negociaciones estiman que pueda desbloquearse el asunto después de Semana Santa, con una sesión de investidura de Guardiola a mediados de abril y un posterior reparto de una vicepresidencia y tres consejerías. Se habla de Interior, Industria y Agricultura, aunque crece el interés de los de Abascal por recuperar Gestión Forestal, sus competencias anteriores antes de salir del Ejecutivo en julio de 2024.
Vox, con todo, enfría el asunto, aunque algunas voces de la formación a nivel local daban por cerrado un principio de acuerdo programático tras la última reunión. La afinidad del equipo local choca de bruces con las directrices de Bambú, que muestra más calma y solidez. Se juega en parte con un distanciamiento forzado.

Distancia kilométrica entre cúpulas nacionales
Figaredo compartió espacio con Tellado en esa cita extremeña y dio cuenta de la buena sintonía con el PP. Aunque lanzó un dardo a quien busca torpedear el acuerdo, sin definir. Sus palabras parecían estar dirigidas a Génova en todo caso: "Queremos que ese acuerdo llegue a buen fin pese a que otros muchos están tratando de sabotear constantemente el acuerdo. Verter mentira, falsedades o medias verdades sobre el acuerdo. Estamos en formar un gobierno duradero que mejore la vida de los extremeños".
Después de esas palabras, este jueves elevó el tono y arremetió contra Génova mientras se desarrollaba el último pleno del mes y antes de la convalidación del decreto anticrisis por la guerra en Irán. En unas declaraciones en el pasillo y sin permitir preguntas, el diputado se lanzó contra el PP utilizando como puente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
"Ayer tuvimos que escuchar unas barbaridades terribles sobre Santiago Abascal que sabe que son mentira y no tendría huevos de soltarlas sin la inmunidad parlamentaria", dijo Figaredo en referencia a las acusaciones sobre presunta corrupción en Vox. Lo cierto es que el presidente confundió las transferencias anuales de unos 2,5 millones de euros desde 2020 de Vox a Disenso, su fundación, con que Abascal se embolsa ese dinero.
"Esto sale de Ferraz, de Génova y del entorno más directo de Feijóo". "Tratan de embarrar" a un partido "con cero casos de corrupción" porque "saben que en los próximos meses vamos a ver todos los casos de la [Operación] Kitchen y a todos los políticos del PSOE embarrados por corrupción". Sobre el popular, estimó que no lanza "las cosas a la cara, sus críticas" como sí hacía Pablo Casado. "No se atreve a hacerlo".
Parece que avanzamos en Extremadura a pesar de las zancadillas de Génova. El PP conoce el escollo y el impedimento
Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso
Desde hace semanas Vox señala a Génova por estar bloqueando el pacto. Génova, por su parte, lo desmiente. Insiste en interés electoral que ha tenido Abascal y su deseo de marcar los tiempos entre campañas electorales. También niegan que se esté fomentando una difamación constante e interesada contra Abascal. En Bambú señalan ataques como el del expresidente Aznar, insinuando relaciones con Moncloa. Algo que Vox y socialistas niegan. Igualmente, una presunta confabulación con los críticos para desestabilizar al partido en su "mejor momento electoral".
Todo en una mañana en la que ha transcendido que el partido ha abierto expediente a Iván Espinosa de los Monteros y encamina su expulsión. De fondo, críticos como Javier Ortega Smith, exsecretario general, abonan esa tesis de una cúpula que junto Abascal contemplan al partido como un negocio.
Desde el PP se desmiente todo tajantemente. Abascal en más de una ocasión ha pedido a Feijóo que "diga si Aznar miente", sin éxito. Fuentes nacionales del PP no dan ninguna relevancia a las acusaciones de Bambú mientras se progresa en el diálogo extremeño e insisten que los problemas que tenga el partido internamente, son solo suyos.
Algunas voces creen que los de Abascal intentan carburar de cara a la campaña de Andalucía, sobre todo para acallar a ese sector crítico, paliar el no cumplimiento de expectativas electorales en las últimas urnas de Castilla y León y volver a agitar el voto protesta de una forma coherente, distinguiendo a dos PP. Sobre todo, cuando Juanma Moreno perfila más en la línea moderada de Feijóo. Es la continuidad de "las políticas socialistas", denuncian en Vox.
Además del pronunciamiento de Figaredo, entró al juego Pepa Millán, la portavoz parlamentaria de Vox. Brevemente, en su tránsito por el hemiciclo, aseguró que en Extremadura "parece que avanzamos a pesar de las zancadillas de Génova. El PP conoce el escollo y el impedimento" de ese pacto. Fue mucho más directa que su número dos en el grupo.
Tellado no entiende a Figaredo
Después valoró el asunto Tellado en el Congreso después de coincidir en esa reunión en la que había también representación nacional de ambas partes. "Pues no entiendo su enfado. Estamos trabajando en una mesa de negociación. Hemos acordado respeto entre las partes en las cuestiones que se debaten y creo que se ha desbloqueado la negociación". Señaló que es Vox quien "ha vuelto a la mesa de negociación" por propia iniciativa, "volvemos a hablar y eso es muy buena noticia".
Lo de buscar culpables fuera tiene las patas muy cortas. Se culpó a Guardiola y ahora a Feijóo de bloquear la negociación
Ester Muñoz, portavoz del PP en el Congreso
Mientras Tellado mostraba más 'diplomacia', la portavoz parlamentaria de Vox en el Congreso, Ester Muñoz, iba más dura y apelaba a la responsabilidad de los de Abascal. "Que dejen de culpar fuera de las cuestiones internas que tengan". "Creo que lo de buscar culpables fuera tiene las patas muy cortas. Hace unas semanas toda la culpa era de la señora Guardiola y ahora toda la culpa es de Feijóo. Nunca ha sido culpa de ninguno. Lo que conviene es que pongamos un gobierno en marcha cuanto antes". La gente espera "este pacto como agua de mayo". Pidió a Vox dejar de "hacer tantas declaraciones" y ponerse "a trabajar", que es en "lo que está el PP".

El marco de Vox, a priori incompatible con el de Génova
Nada más reunirse PP y Vox, los ultraconservadores lanzaron un listado de ejes programáticos fijados como compromisos, dando a entender que el PP los asumía. Se mencionaban cuestiones como "el fin" del acuerdo UE-Mercosur, un asunto votado por el EPP en el que Génova sí reclama modificaciones para garantizar igualdad de condiciones entre productores locales y extranjeros. Por otro lado, indicaron en Vox "la prioridad de los españoles en la sanidad" o "el fin de las políticas de sustitución demográfica", lo que va a la contra del programa sobre inmigración presentado en octubre.
Se alude al "rechazo de los acuerdos" de populares y socialistas en Bruselas, una forma de instigar a la ruptura que da cobertura al gobierno de Ursula von der Leyen, aunque más orientado a repudiar los compromisos adquiridos por los homólogos del PP.
El documento marco del PP, presentado hace un mes y sobre el que pivotarían los acuerdos [para cohesionar en torno a unos parámetros a todos los barones, aunque a algunos a disgusto], ya generó descontento en Vox. Esos principios está el respeto máximo a la legalidad y la Constitución, por lo que no se puede priorizar a nacionales sobre inmigrantes legales -a quienes se extienden esos derechos- para el acceso a servicios dada la igualdad ante la ley.
Fuentes nacionales y territoriales del PP acreditan que en ningún momento se abordaron esas cuestiones en la reunión, situando eso más en un relato del partido de Abascal de cara a su electorado. El miércoles, de hecho, se recalcó que las conversaciones giraron en torno a la agricultura, la vivienda, la rebaja fiscal o el proyecto de regadío de Tierra de Barros y la continuidad de la central nuclear de Almaraz. Ambas partes insisten en la discreción y en que solo se trasladará el contenido íntegro de las conversaciones una vez se haya alcanzado el pacto.
La próxima semana habrá un nuevo encuentro entre las partes. Se espera la implicación de Óscar Fernández Calle, portavoz de Vox en la Asamblea, y de Montserrat Lluís, secretaria general adjunta y vicesecretaria de Acción de Gobierno. También de algún asesor del grupo parlamentario. Tellado volverá a implicarse, aunque no necesariamente irá de nuevo a Mérida. Desde el PP se diferencia el encuentro del miércoles, que "lo exigía" para desencallar, del resto de posibles citas. Se espera que en esa segunda, se cierren los flecos pendientes tras dar por terminados ya algunos puntos, y pueda anunciarse un acuerdo programático. Después vendrán "los sillones" y la investidura. Y se prevé que Aragón siga esos pasos.
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