Tenía apenas 18 años recién cumplidos. En el verano de 1974 huyó a Francia, junto a los miembros de ETA que se refugiaban en suelo galo. A Lourdes Auzmendi le aseguraron que iría de apoyo a los miembros de la banda, fundamentalmente para cocinar durante los cursos de formación que se habían programado en la clandestinidad de algunos caseríos. Fue allí donde conoció a quien los impartía: Eduardo Moreno Bergaretxe, alias 'Pertur'.
Pronto se gustaron y se enamoraron. Aquel joven que se ganó su alias, 'Pertur', después de que le tildaran de modo irónico como "perturbado" en un bar del Casco Antiguo de San Sebastián por los discursos o imitaciones de Franco que hacía desde la ventanilla de un conocido establecimiento, le atrajo enseguida. Su formación política pronto le llamó la atención. Su amor no duraría mucho; se lo arrebató la fractura interna de la banda y la extraña desaparición de 'Pertur' el 23 de julio de 1976.
Medio siglo después, su cuerpo no ha aparecido y las circunstancias de su desaparición guardan lagunas. Lourdes tiene pocas dudas de que fueron los duros de la organización, los 'berezis' (los militantes "especiales"), quienes jugaron un papel determinante para eliminar a Moreno Bergaretxe. Para entonces, 'Pertur' defendía la necesidad de relegar el empleo de las armas y apostar por la política en la nueva etapa democrática que la muerte de Franco abriría. Dos de los 'bereziak', 'Apala' y 'Pakito', fueron los últimos que le vieron con vida. Lourdes ha seguido buscando respuestas en todos estos años, pero sin grandes avances, ni siquiera entre sus antiguos compañeros de militancia en ETA.
Pregunta.- ¿Cuándo y cómo conoce a Eduardo Moreno Bergaretxe, ‘Pertur’? Respuesta.- Le conocí en el verano de 1974. Yo tenía 18 años y hacía poco que había llegado a exiliarme en el País Vasco francés. Para entonces él llevaba dos años allí. Me llevaron a un caserío de Sant Pale para trabajar como cocinera. Se iban a impartir allí cursos de formación a miembros de ETA Político Militar (PM). El primer mandato que me asignaron fue cuidar a tres niños, hijos de refugiados. Después fui a un caserío al que iban a ir llegando militantes de ETA a lo largo de distintas semanas.
P.- ¿Conocía para qué se iba a celebrar aquel encuentro de miembros de la banda?
R.- Sí, eran cursos de formación. Eduardo era quien iba a impartir el curso de formación política. Fue allí donde me lo presentaron y en sólo unos días comenzó nuestra relación. Siempre se preocupó por la formación política de los militantes, tuvieran el papel que tuvieran dentro de ETA. Creía que era necesaria para poder razonar y explicar por qué se hacía lo que se hacía.
P.- ¿Cómo recuerda la evolución que tuvo en ETA? Pasó de ser jefe de la organización a ser rechazado por una parte de ella.
R.- Hubo distintos periodos. Recuerdo que tras el atentado de la calle Correo en septiembre de 1974 –una bomba en la cafetería Rolando de Madrid que causó 13 muertos y 70 heridos-, que fue una salvajada, él fue muy crítico. Aquel atentado provocó malestar en muchos militantes y desembocó en la escisión de ETA militar y ETA PM. Para el año 1976 el grupo de los ‘berezis’ dentro de ETA ya actuaba por su cuenta. Ni siquiera daban cuenta de sus acciones, de los atentados que cometían. La gota que colmó el vaso fue el secuestro del empresario Ángel Berazadi, a cuya familia le pedían un dineral para liberarlo, pese a que insistían en que no podían pagar esa cantidad de dinero.
P.- ¿Eduardo, ‘Pertur, intercedió en aquel rescate?
R.- Sí. Conocía a algunos miembros de la familia Berazadi, su padre era empresario y conocía bien a Ángel Berazadi. En la organización le dijeron que hablara con la familia para ver cómo se resolvía el secuestro. Llega a un acuerdo que luego debe trasladar a la ejecutiva de ETA PM. Los ‘berezis’ lo rechazaron y dieron la orden de asesinarlo. Eso provocó una ruptura y grandes discusiones.
Me he arrepentido de haber estado en una organización en la que ha habido cosas terribles. Desde que dejé ETA fui una activista contra todas aquellas salvajadas"
P.- ¿Aquello intensificó el deseo de ‘Pertur’ de ir relegando las armas y apostar por la política?
R.- La obsesión de Eduardo era que una vez muerto Franco había que empezar a trabajar para seguir la lucha pero como un partido político y dejando el aparato militar en la retaguardia. Mantuvo muchos contactos con representantes de partidos, del ámbito cultural, artístico y social para saber cómo se estaba respirando socialmente. Dos días antes de una asamblea para abordarlo, un grupo de ‘berezis’ le sacaron de su casa, le secuestraron para que no acudiera. Finalmente se acordó liberarlo, pero para entonces su estado de ánimo con parte de sus compañeros ya había cambiado.
P.- ¿Cómo recuerda aquella situación de fractura interna, tensión y reproches en el seno de ETA hacia él?
R.- Era el mes de mayo de 1976. Le quitaron de la dirección de ETA PM. Cambió de vivienda y empezaba a tener muchísimo miedo. Nos veíamos en los caseríos y nos comunicábamos por carta. El fin de semana que no me tocaba bajar a San Juan de Luz él me escribía y me mandaba la carta con algún compañero.

P.- ¿Qué le decía en ellas? ¿Le reconocía sentirse amenazado?
R.- Guardo una carta que me envió doce días antes de su desaparición. En ella me hablaba de su miedo y del clima que había dentro de la organización, de paranoia, de sospechas infundadas y de las ganas que tenía de mandar todo a la porra. No lo podía hacer, sabía que eso suponía dejar la organización en manos de cuatro dementes. En esas circunstancias llegamos al mes de julio de 1976. El día 23 salió a una cita y desde entonces no tenemos más noticias suyas.
P.- ¿Temió en algún momento que le pudieran matar sus propios compañeros?
R.- No en esos términos, pero sí me reconoció que tenía miedo de ellos. Eso está escrito de su puño y letra. Me dice que tiene miedo y que no consigue zafarse de esa sensación de miedo en la que vive.
La obsesión de Eduardo era que una vez muerto Franco había que empezar a trabajar para seguir la lucha pero como un partido político y dejando el aparato militar en la retaguardia"
P.- Han pasado 50 años. ¿Sabe ya quiénes fueron los responsables de su desaparición?
R.- Hay alguna pequeña laguna de cómo sucedieron las cosas, muy pocas. Tengo clarísima la implicación de miembros de los ‘bereziak’. No es casualidad que ellos digan que le llevaron en coche a Behobia, aunque sólo tenemos la palabra de ‘Pakito’ y ‘Apala’, que fueron los que dijeron que se lo habían encontrado y que él les pidió que le llevaran a Behobia. Yo he hablado con muchos compañeros de entonces y absolutamente todos estamos de acuerdo en que Eduardo no podía haber pedido a ‘Pakito’ y ‘Apala’ que le llevaran en coche después de los antecedentes que había. No nos entra en la cabeza.
P.- ¿Sabe dónde puede estar enterrado su cuerpo?
R.- A Juan Mari Bandrés alguien le dijo que podía estar en el cementerio de Biriatou, en una tumba. Se exhumaron los restos de esas tumbas y allí no estaba. Luego ha habido algunas informaciones sobre enterramientos y tal pero nada de nada.
P.- En el entorno de la izquierda abertzale o de ETA, ¿cree que aún hay quien tiene información que podría esclarecer su paradero? ¿Ha contactado con ellos?
R.- Lo he hecho, he contactado con compañeros de entonces de Eduardo, algunos muy próximos. Me han decepcionado hasta el extremo. Me han venido a decir que ellos están convencidos de que fueron fuerzas parapoliciales y que los ‘berezis’ no tenían nada que ver. Hablo de gente que en su día lo tuvo muy clarito, que decían que habían sido los ‘berezis’. Ahora, transcurridos 50 años, me dicen que no. Algunos lo hacen en un intento de blanquear. No entiendo nada. A estas alturas que me vengan diciendo que no, y que hablen de ‘fuerzas parapoliciales’… Hay muchísimos más indicios en el otro sentido.

P.- Han pasado 50 años. Militó en ETA y conoció bien la banda en aquellos años. ¿Cuál es la reflexión que hace? ¿Mereció la pena?
R.- Entramos en ETA por un régimen infernal que teníamos en este país. El Franquismo era un horror que nos mataba, que nos torturaba y nos hacía vivir en un blanco y negro permanente, sin los más mínimos derechos. Eso nos llevó a entrar en ETA. Yo entré a través de un activismo estudiantil contra el franquismo. Y así permanecí en ETA hasta que hubo un momento en el que dije basta. Muerto Franco, se abrían otras vías en las que nos teníamos que adentrar para seguir luchando para que se restablezcan los derechos democráticos. Fue por lo que luchó Eduardo y la historia le dio la razón.
P.- ¿Se arrepiente de haber entrado en ETA?
R.- ¿Arrepentirme? No lo sé. Son términos… yo me he arrepentido de haber estado en una organización en la que ha habido cosas terribles. Desde que dejé ETA y me integré, en la medida que pude, con toda mi ‘mochila’, fui una activista pero de concentraciones ante todas aquellas salvajadas. Ojalá no hubiera tenido que nacer nunca ETA, pero como digo, no es justificación, son los hechos. Nace en unas circunstancias que hay que tenerlas presentes. Lo importante fue bajarse de ese tren, reconocer las cosas terribles cometidas y haber podido contribuir luego a que se rehiciera la vida en este país.
Sus antiguos compañeros me han decepcionado hasta el extremo. Me han venido a decir que ellos están convencidos de que fueron fuerzas parapoliciales y que los ‘berezis’ no tenían nada que ver"
P.- ¿Cómo recuerda a Eduardo, más allá de su figura como dirigente de ETA PM? ¿Cómo era como pareja?
R.- Era una persona muy vital, muy alegre. Cuidaba mucho las relaciones personales. Siempre mantuvo una relación con sus padres a los que respetaba y quería mucho. Sus padres cada vez que ETA cometía una barbaridad lo censuraban y discutían. Pero era una persona maravillosa. Políticamente tenía una formación excepcional. Pocos tenían esa formación. Leía mucho y escribía mucho. Había empezado a estudiar empresariales en San Sebastián, pero tuvo que exiliarse en 1972. Su inquietud por estar informado, la escritura. Le costaba escribir, lo hacía con una letra menuda, siempre en cuartillas. Meditaba mucho en lo que escribía.
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