La mejor prueba de que Donald Trump navega en aguas turbulentas está en su tambaleante entorno. El último en caer ha sido el secretario de Marina, John Phelan. Le han precedido tres miembros del Gabinete (Pam Bondi, Kristi Noem y Lori Chavez-DeRemer) además de varios altos cargos militares y de la Administración. Otros están en la cuerda floja como Kash Patel, el director del FBI, o el secretario de Defensa, Pete Hegseth, o secretario de Guerra como ha elegido denominarse. Mientras haya guerra puede que salve el cuello, para no dar más motivos de chanza a los iraníes.
En un tuit de la embajada de Irán en Zimbabue, una de las más activas en la guerra viral contra Trump, se podía leer el jueves: "El cambio de régimen está realmente en marcha". Y se reproducían las fotos de los miembros de la Administración Trump que habían sido "despedidos". Todo un golpe de efecto.
Desde que empezó la guerra contra Irán, al menos cinco altos cargos se han visto forzados a dejar sus puestos o han dimitido bajo presión. Han sido los dos meses más críticos del segundo mandato de Trump con los precios de la energía al alza y la tasa de popularidad del presidente en caída libre. Donald Trump está siendo víctima de sí mismo. No escuchó a quienes le advirtieron del riesgo de que bloquearan el estrecho de Ormuz. Y pretende aplicar su peculiar art of the deal, basado en las bravatas y en los anuncios sin confirmar, al trato con Irán, un país con una estructura de poder compleja y unos dirigentes que conocen muy bien a sus rivales. Hasta en el uso de las redes sociales están ganando la partida.
No todas las bajas se relacionan con la guerra en sí, pero esta crisis deja aún más expuestos otros flancos como la investigación sobre el caso Epstein, o la errática política migratoria. Exponemos quiénes son los que se han visto forzados a salir del primer plano.
John Phelan, secretario de Marina
El secretario de la Armada deja el Pentágono tras 13 meses en el cargo. El coleccionista de arte tuvo que dimitir debido a los desacuerdos sobre cómo reactivar el programa de construcción naval. Su destitución es la última de una larga purga de altos mandos militares llevada a cabo por Pete Hegseth. Phelan tuvo repetidos enfrentamientos con el secretario de Defensa, según informa The Washington Post. En su papel al frente de la Marina, Phelan había defendido la Flota Dorada, una importante inversión en nuevos buques, incluido un acorazado "clase Trump".
Como máximo dirigente civil de la Marina, su principal responsabilidad es supervisar la construcción de la futura fuerza naval y del Cuerpo de Marines. Su partida no altera el curso de la guerra. El subsecretario Hung Cao, quien está más alineado con Hegseth, especialmente en algunas de las batallas sociales y culturales, ocupará el puesto de momento. Hegseth también se ha peleado con el secretario del Ejército, Daniel P. Driscoll, por los ascensos y otras muchas cuestiones, según The New York Times.
El general Randy George, otra víctima de Hegseth
El secretario de Defensa despidió a principios de abril al general Randy George, jefe del Ejército de EEUU. Es una decisión insólita en plena guerra contra Irán. Tendría que haber continuado hasta el otoño de 2027. George, quien había sido nombrado en 2023, sacó al ejército de una de sus peores crisis de reclutamiento de la historia en 2024. Ha impulsado la adquisición de drones baratos y otros tipos de armas que han llegado a dominar la guerra en Ucrania. Su buena relación con Driscoll, enemistado con Hegseth, le acabó costando el puesto.
Otros dos generales del Ejército fueron destituidos: el general David Hodne, que asumió el mando del Comando de Entrenamiento y Transformación del Ejército en octubre, y el general de división William Green Jr., jefe de capellanes del Ejército.
La destitución de George significó que Hegseth había renovado casi por completo el Estado Mayor Conjunto, un panel de altos mandos militares que asesora al presidente y al secretario de Defensa.
La fiscal general Pam Bondi: efecto Epstein
El 2 de abril, Trump destituyó a la fiscal general Pam Bondi. La destitución de Bondi se produjo tras meses de críticas públicas y bipartidistas por la gestión que su departamento había hecho de los expedientes de Epstein. Trump también estaba frustrado por el ritmo de los procesos judiciales de Bondi contra sus enemigos políticos, a pesar de que el Departamento de Justicia había iniciado investigaciones o presentado cargos contra numerosos demócratas destacados, republicanos contrarios a Trump y otros adversarios políticos bajo su mandato.
Trump describió a Bondi como "una gran patriota estadounidense y una amiga leal" en una publicación en la que anunciaba su marcha. Indicó que pasaría a ocupar "un nuevo puesto muy necesario e importante" en el sector privado. La sustituyó, con carácter provisional, por su antiguo abogado defensor penalista, Todd Blanche.
La secretaria de Trabajo por "conducta indebida"
La secretaria de Trabajo, Lori Chávez-DeRemer, dimitió de su cargo el lunes pasado, tras conocerse numerosas acusaciones de conducta profesional indebida. Salió a la luz una denuncia de que había usado fondos públicos para pagar viajes personales.
Además, la policía de Washington DC, el Departamento de Justicia y el abogado de su marido confirmaron que la policía investiga las denuncias de agresión sexual presentadas contra su marido, Shawn DeRemer, por parte de empleados del Departamento de Trabajo, aunque nunca se presentaron cargos.
Su abogado, Nick Oberheiden, afirmó que había dimitido para garantizar que el trabajo del Departamento de Trabajo pudiera continuar "sin distracciones". El subsecretario de Trabajo, Keith Sonderling, asume el cargo de director en funciones de la agencia.
Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional
El presidente destituyó a Noem como directora del Departamento de Seguridad Nacional a principios de marzo, después de que su comparecencia en una semana de polémicas audiencias en el Congreso llevara al límite su frustración con ella. En los días previos a su destitución, Noem se había enfrentado a críticas cada vez más intensas por parte de miembros de ambos partidos, debido a la campaña de represión contra los migrantes. Los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes federales en Minneapolis en enero marcaron su destino.
Trump procedió a enterrarla con honores. "Nos ha servido bien y ha obtenido numerosos y espectaculares resultados (¡especialmente en la frontera!)", escribió en sus redes sociales. Pasó a ocupar un cargo de nueva creación: "Enviada Especial para el Escudo de las Américas".
Trump nombró a Markwayne Mullin, un leal aliado republicano del presidente que entonces cumplía su primer mandato como senador por Oklahoma, para suceder a Noem como secretario de Seguridad Nacional.
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