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Si vieron con fervor Señoras del (h)AMPA, servidor tiene para ustedes una mala noticia y una buena noticia. La mala es que Señoras del (h)AMPA no tendrá tercera temporada. Hubo incluso un conato de adaptación estadounidense: Madres peligrosas. La original española acabó con sus protagonistas en un furgón, camino a la cárcel. Nunca más se supo de ellas. La buena noticia es que uno de sus creadores, Carlos del Hoyo, tiene nueva serie. Y es buena; de verdad, no como Barrio Esperanza. Se llama Cochinas, la firma junto a Irene Bohoyo y se estrena en Prime Video este viernes 24 de abril. Son ocho capítulos de treinta minutos cada uno. Servidor ha visto seis.

Si vieron Señoras del (h)AMPA de cabo a rabo (perdón), pueden imaginar qué tipo de serie es Cochinas. Una muy cañí. Y si no, el título es lo suficientemente provocador como para pinchar en la interfaz de la plataforma. Cabe advertir al lector-espectador que no es apta para todos los públicos, y así lo hace saber Prime Video al inicio de cada entrega. Les ha faltado poner: 'Inténtelo en casa'. O 'Pónselo. Póntelo'.

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En esta ocasión, Malena Alterio (52), que ya fue una de las Señoras del (h)AMPA, es la titular de Cochinas, la nueva serie española de Prime Video. No fue la primera elección de casting, pues Elena Anaya (Las largas sombras) iba a ser, en principio, la protagonista. No diremos que hemos ganado con el cambio, pero sí que el personaje le viene como anillo al dedo. Tampoco es su mejor interpretación, todo sea dicho, pero se lo perdonaremos porque doña Malena Grisel Alterio Bacaicoa es un tesoro nacional. Quizás se subió al barco en el último momento... Si fue así, el mérito es mayor.

Una señora de Valladolid y cine para adultos en los años noventa: la nueva serie española de Prime Video

Alterio interpreta a Nieves, una señora vallisoletana que, a finales de los años noventa, debe hacerse cargo del negocio familiar –un videoclub– después de que un autobús atropelle a su marido (Chani Martín, el amigo de Poquita fe, el policía de Desaparecidos) y este quede en coma. Los fans de A dos metros bajo tierra verán el guiño a leguas.

Nieves tardará muy poco en descubrir que están con el agua al cuello. Parece un drama, sobre todo el vivir en Pucela, pero no lo es. Así que a Nieves, mujer castellana donde las haya, no le queda otra que taparse la nariz, o los ojos, y hacer de tripas corazón. O sea, dar al público (femenino) lo que quiere (y no sabía): pornografía. Sus hijos tampoco se lo pondrán fácil, sobre todo el pequeño, pues la vida pone a cada uno en su lugar; sobre todo si es cerrado de miras.

Lo cierto es que, más allá de Señoras del (h)AMPA, una serie que fusionó a las mil maravillas todos los géneros (incluso el slasher, con un asesino en serie), Cochinas no tiene igual en nuestro país. La protagonista descubrirá, al mismo tiempo que la audiencia, que el negocio del VHS está en el porno, un territorio que exploró a su manera otra serie española, Nacho (2022), que también cruzó el Rubicón: inundar de penes la pantalla. Ese mismo año, HBO Max estrenó la serie Minx, sobre la primera revista erótica para mujeres en los años setenta.

Los guionistas de 'Cochinas' exploran la sexualidad femenina

Y a los creadores de Cochinas, Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo (Todos los lados de la cama), les interesa explorar la sexualidad femenina, y no sólo desde la perspectiva de Nieves (una Malena Alterio que se desnuda de arriba abajo), sino también a través de otros personajes como el que interpreta Celia Morán, actriz revelación donde las haya. El tercero en discordia es Álvaro Mel (La otra mirada, La fortuna), que está guapo hasta de feo. Los tres, todos a una en el videoclub, son los protagonistas de Cochinas, una serie muy 'disfrutona' que reivindica, de paso, el impacto del cine en la sociedad como elemento transformador.

A través de sus tres protagonistas y de todas las clientas que acuden al videoclub, los guionistas abren con toda naturalidad un 'melón' tras otro. Si en Señoras del (h)AMPA, las protagonistas montan una oenegé para mujeres maltratadas (una tapadera para dar su merecido a los maltratadores); en Cochinas, el videoclub acaba convirtiéndose en un cine-fórum feminista, donde todo tipo de mujeres comparten sus experiencias y fantasías (que la serie también reproduce, al más puro estilo A dos metros bajo tierra).

Más allá del 'sexo vainilla'

He ahí, por ejemplo, el personaje de Ana Mencía: una mujer lesbiana con Síndrome de Down. La homosexualidad, a pesar de las coordenadas (Valladolid - 1998), no se aborda desde la tragedia, pero sí recuerda al público de 2026 la confusión y el miedo que podía sentir un chaval de provincias gay. No hay rastro de paternalismo, de condescendencia, al representar la otredad; ni morbo en la exploración carnal más allá del 'sexo vainilla'. De no ser por Prime Video, ¿qué otra plataforma hubiera apostado por Cochinas tal y como el público la vera? O HBO Max, que lanzará Ravalear en mayo, o Movistar Plus+, que acaba de estrenar la serie española Yo siempre a veces.

'Cochinas', una serie que va de menos a más

No es mera palabrería, pues la desnudez de gran parte del elenco (¡Juanjo Cucalón!, ¡David Castillo!) no resulta gratuita en ningún momento; ni siquiera en las escenas de cine porno que, al principio de cada capítulo, emulan a los clásicos de Hollywood. Solo en casa es aquí Follo en casa. El humor es comprensiblemente de brocha gorda.

Diremos, por último, de Cochinas que, a partir del tercer capítulo, va como un pepino.