Aldama ya le habla solo a Sánchez, con Ábalos y Koldo acorralados, arratonados, fumigados en ese banquillo, que es como una gaveta, por el teniente coronel Balas. Aldama, con pin de cruz o de espada, indistinguible, como la herramienta de un torero, venía a hacer otra faena. No hablaba para los que se diría que ya están muertos en el banquillo como en un canalón, para Koldo, que parece un preso de Dumas, a punto de cagar en la escudilla, ni para Ábalos, que se ha ido quedando reducido a un montón de ropa en un sillón. Aldama hablaba para la historia y para ese guapo con clavel y cara rajada, el presidente Sánchez, que quería precisamente entrar en la historia y desde luego que lo hará. Con Aldama desabotonándose la chaqueta como un duelista o un asesino, el titular del día no iban a ser las chistorras ni las putas achistorradas, que se nos han pasado igual que el pescado de ayer o la noticia de ayer. El titular no puede ser sino que Aldama ha señalado a Sánchez como el Uno, el primero en el escalafón igual que en los espejos. Es cierto que Aldama no ha mostrado ninguna prueba, pero uno diría que nadie apunta tan alto con balas de fogueo, y menos jugándose el cuello o el trullo.
Aldama, con mil abalorios o amuletos en las muñecas, por si el vudú o por si el veneno, ha descrito perfectamente la trama, que es la de toda la vida, con el político, el conseguidor y la mordida. Koldo, Ábalos y el propio Aldama son los de toda la vida, eternos como el pícaro con cántaro, como la lozana andaluza con chistorras. Pero un presidente del Gobierno ya no es lo mismo que el pillo con hogaza, que el empresario aguililla, que el concejal de marisquería, ni siquiera que el ministro con corista, que son todos personajes como de nuestra Comedia del Arte. Lo que ha hecho Aldama es colocar al guapo, con sus vanidades, intereses y proyectos muy diferentes a los de la chusma de las trascocinas, pero convergentes al fin y al cabo, en el organigrama. Si Ábalos quería putas con cofia, Koldo quería bocatas de millón y Cerdán quería sonajero de joyerío para la señora, lo que quería Sánchez era poder y contoneo. Lo que ha hecho Aldama al señalar a Sánchez como el Uno no es añadir otro comilón a la mesa ni otro baboso al colchón, sino dar una explicación para el papel del presidente del Gobierno, que parecía tonto o cómplice con todos sus mosqueteros en el banquillo. La clave sería la financiación del partido y de la Internacional Socialista, con la que Sánchez estaba obsesionado, y que era para él algo así como ganar Eurovisión para Melody.
Aldama está intentando salvarse, y eso explicaría que nos haya dado un número 1 y se haya puesto él en el 4, a pesar de que Balas dijo eso de que el que paga manda
Aldama fue a por Sánchez, quizá porque lo que queda en el Supremo, sobre todo desde el testimonio de Balas, son ya apenas barreduras, las migas de picatoste chusquero, los pelos púbicos berlanguianos y los polvillos de bigote pobretón que han ido dejando Ábalos y Koldo, que no es que fueran ni discretos ni cuidadosos. Aldama fue a por Sánchez porque es lo único que quedaba por explicar y porque era lo que todos esperaban de él desde que el presidente lo llamó “personaje” y dijo aquello de “menuda inventada” (Patxi López llegó a compararlo, recuerden, con el Pequeño Nicolás). Yo creo que fue teatral y terrible como la venganza de una prima donna, cosa que no le resta credibilidad sino al contrario. Sí, uno diría que nadie planea una venganza que no sea definitiva, con una mentirijilla que te pueda tumbar el abogado del otro lado o el plumilla de la prensa del Movimiento. La fuerza vengadora o escarmentadora que tiene la verdad es muy superior a la de la mentira, y me estoy acordando, por ejemplo, de Leire Díez, la fontanera con guantes de mierda, que no se dedicaba a inventar vistosas mentiras sino a encontrar feas verdades. Vengarse de Sánchez con la pura verdad sería, además, absolutamente poético.
Aldama ya solo le habla a Sánchez, que eso no significa creer ni no creer al empresario aguililla, sino entender dónde está Aldama y también dónde está Sánchez. Aldama está intentando salvarse, y eso explicaría que nos haya dado un número 1 y se haya puesto él en el 4, a pesar de que Balas dijo eso de que el que paga manda. Pero también es cierto que, para salvarse, a Aldama no le sirven ni la mentira ni el ego, ni dar titulares ni que le dediquemos columnas de vengador o de torero. A Aldama le sirve solo colaborar con la Justicia. Por su parte, Sánchez ya ha superado todas nuestras expectativas y todas nuestras incredulidades. Lo más dañino para Sánchez es que el relato de Aldama cuadra perfectamente con los hechos, con su historia y con sus debilidades. Venezuela y Dominicana, las mascarillas y los rescates, las fontaneras y los comités federales, Ábalos y Koldo, Jesi y Begoña, Cerdán y Zapatero se explican solos aceptando la hipótesis de que Sánchez sabe todo, o al menos lo importante. Aldama, de momento, no ha aportado pruebas, pero sí puede que nos haya dejado pistas, huellas. Digo yo que algo habrá que dejar para los demás, para la policía, los medios y hasta los ciudadanos, que no todo lo van a tener que hacer los chivatos mientras se salvan, se escabullen o se pavonean.
Te puede interesar
-
Ferraz responde a Aldama: "Solo existen sus mentiras. No hay financiación ilegal en el PSOE"
-
Aldama tira de la manta en el 'día D' del Supremo ante unos inquietos Koldo y Ábalos
-
Expectación ante la declaración de Aldama en el Supremo por los nuevos indicios que pueda ofrecer
-
Aldama sugiere que el PSOE y la Internacional Socialista se financiaron con el petróleo venezolano
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado