“Le envío esta carta para expresar mi más firme condena a las declaraciones erróneas e irresponsables que han emitido recientemente algunos Gobiernos”. Son las primeras líneas de la misiva que le ha enviado el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Ghali, al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. Unas palabras que llegan tras días de condenas a un ataque del Frente Polisario contra la ciudad ocupada de Smara.
La semana pasada, unidades del ejército de la RASD bombardearon posiciones marroquíes en las afueras de Smara, en los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos desde 1975, sin que se registrasen víctimas mortales. Esta nueva ofensiva ha vuelto a dirigir la atención internacional hacia el conflicto entre el régimen alauí y el Polisario.
Como critica Brahim Ghali en su carta a Guterres, varios países se han pronunciado sobre el asunto para reprochar las acciones del Polisario. “Sin embargo, nunca hemos escuchado que ninguno de estos Gobiernos alcen la voz para censurar a las fuerzas de ocupación marroquíes por atacar y asesinar a civiles”, ha sentenciado.
Entre 2020 y 2024, la Oficina Saharaui de Coordinación de Acción contra las Minas (SMACO) registró 160 víctimas civiles de ataques con drones marroquíes, con 80 muertos incluidos. Los fallecidos procedían del Sáhara Occidental, Argelia y Mauritania. Por ello, desde el Polisario ven una “incoherencia” en las recientes condenas a su ataque en Smara. Se trata de una contradicción “indefendible tanto a nivel ético como político”, denuncian.
Una ofensiva diplomática liderada por EEUU
Entre los gobiernos que han salido en tromba durante los últimos días a condenar el ataque del Polisario se encuentra el de Pedro Sánchez. A través de su embajada en Marruecos, el Ministerio de Exteriores ha hecho un llamado “al respeto del alto el fuego” y ha reiterado su apoyo “al proceso de negociación propuesto por la Resolución 2797 para una solución justa, duradera y mutuamente aceptable apoyando los esfuerzos de diálogo y negociación”.
También se han sumado a la condena Francia, a través de su misión ante la ONU, y la propia Unión Europea, que lo ha hecho mediante su embajador en Marruecos, Dimiter Tzantchev. En este caso, sus mensajes han sido más explícitos que el de España. Ambos han expresado su apoyo al plan de autonomía bajo soberanía marroquí del Sáhara Occidental.
Una nueva ofensiva diplomática que ha estado encabezada por Estados Unidos. Como aliada de Marruecos, la Casa Blanca nunca ha tenido problema con validar las aspiraciones coloniales del régimen alauí sobre el territorio saharaui. La misión norteamericana ante la ONU fue la primera en criticar la violencia en Smara como una amenaza “a la estabilidad regional y a los progresos realizados en favor de la paz”.
“El status quo no puede continuar”, manifiesta un mensaje que emplaza a la propuesta marroquí, que pretende integrar al Sáhara Occidental como un territorio autónomo dentro de Marruecos, como “el camino hacia la paz”. Así, EEUU hace un llamado “a todos aquellos que se resisten a la paz” -en referencia al Frente Polisario- para que se comprometan con un futuro “más luminoso”.
El alto el fuego no está en vigor desde 2020
Pese a los llamados a una supuesta “paz”, Brahim Ghali ha recordado en su carta al secretario general de la ONU que el acuerdo de alto el fuego que mantenían desde 1991 Marruecos y el Polisario se rompió en 2020: “Aquellos que aseguran que hay un alto el fuego en vigor en la actualidad en el Sáhara Occidental se engañan a sí mismos y a la comunidad internacional”.
“En sus resoluciones desde el 2021 al 2024, el Consejo de Seguridad observó con profunda preocupación ‘la ruptura del alto el fuego’. Sus informes y el Consejo de Seguridad confirman que en la actualidad no existe un alto el fuego que ‘sostener’, como afirman falsamente estas declaraciones”, le ha trasladado el presidente de la RASD a Guterres.

En este sentido, Ghali ha reafirmado el derecho a la legítima defensa del pueblo saharaui contra la ocupación marroquí. Lo ha hecho recordando la Resolución 2983 de la Asamblea General de la ONU, en la que se reconocía “la legitimidad de la lucha de los pueblos coloniales, así como su solidaridad y apoyo a la población del Sáhara en su lucha por el ejercicio de su derecho a la libre determinación y a la independencia”.
En aquel momento, el fallo se refería a la ocupación de España, que acabaría abandonando el territorio en 1975. Una descolonización inconclusa que es la raíz del actual conflicto con Marruecos.
Nuevas provocaciones en los territorios saharauis ocupados
Las embajadas de EEUU en Argelia y Marruecos también se han hecho eco de la idea expresada por la Administración norteamericana de que el actual status quo en el Sáhara Occidental “no puede continuar”. Una afirmación que busca justificar el plan de autonomía del régimen alauí, ignorando el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.
Declaraciones que llegan después de la visita del embajador estadounidense en Marruecos, Duke Buchan, a Dajla. El diplomático se refirió a su presencia en la ciudad bajo la ocupación del régimen alauí como “su primera visita a Dajla, en el Sáhara marroquí”. Desde el Frente Polisario expresaron su “grave preocupación” ante estos hechos que, a su entender, no contribuyen a crear el clima necesario para las conversaciones en curso sobre el territorio, auspiciadas por EEUU y la ONU.

A esto se suma la celebración de las maniobras African Lion, los ejercicios militares que está desarrollando el Comando Africano del Ejército norteamericano estas semanas en la región, en esta ciudad del Sáhara Occidental ocupada por Marruecos. De hecho, la presencia de Buchan en Dajla se enmarca en la celebración de estas operaciones.
No es la primera vez que la rama marroquí de estos ejercicios -que se desarrollan también en Ghana, Senegal y Túnez- se celebra en los territorios saharauis ocupados. En 2024, algunas de las maniobras se realizaron en Mahbes, ciudad reclamada por la República Árabe Saharaui y próxima a la frontera con Argelia.
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hace 12 minutos
El cinismo y la desfachatez de Estados Unidos y de la Unión Europea -con España y Francia a la cabeza- al criticar el legítimo ataque de los combatientes del Frente Polisario en las proximidades de la ciudad ocupada de Smara, es absolutamente indignante.
Cuesta creer cómo un hombre con la edad y la dura trayectoria vital de Brahim Ghali encuentra fuerzas para soportar este nuevo ataque contra los derechos de su pueblo.
Como español y como conocedor de la historia del Sáhara Occidental, me resulta vomitivo que el presidente de nuestro país y su ministro de Exteriores no pierdan la más mínima oportunidad de rendir pleitesía al «amigo» marroquí mientras éste pisotea al pueblo saharaui.
Y termino extendiendo mis críticas al ominoso silencio del resto de partidos políticos españoles, a los que no he escuchado apoyar públicamente el legítimo derecho del pueblo saharaui a luchar por su supervivencia y a elegir libremente su futuro.