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Fútbol con el teléfono en la mano: cómo la Generación Z ha cambiado la cultura de la afición deportiva

Cuando se marca un gol en el estadio, los de la Generación Z no se limitan a saltar de sus asientos. Al mismo tiempo, graban vídeos, siguen la repetición en el marcador y envían mensajes a los chats, mientras una imagen divertida del partido se convierte en un nuevo meme en cuestión de segundos. Para sus padres, este ritmo resulta ajeno, ya que ellos veían el juego sin distraerse. Para los jóvenes aficionados, el fútbol ha ido más allá de la pantalla del televisor: ahora se vive en varias dimensiones a la vez.

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Desde fuera, esto puede parecer una pérdida de interés, aunque en realidad estamos ante una nueva forma de animar a los suyos. Para los centennials, el partido ya no se limita a los dos tiempos en el campo. Ellos prolongan este evento. Mucho antes del pitido inicial, revisan las stories de Instagram del club y las publicaciones de sus jugadores favoritos; después, reaccionan a cada jugada emocionante. Y, una vez acaba el partido, llegan los highlights, los análisis de los blogueros y los Reels virales.

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La Generación Z no ha abandonado el fútbol: lo vive de otra manera

La brecha generacional parecía tan profunda que los altos ejecutivos de las ligas y los clubes empezaron a hablar seriamente de una crisis en la industria. En 2021, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, al promover el proyecto de la Superliga, afirmó que los jóvenes ya no se interesaban por el fútbol. Para él, el motivo estaba en la abundancia de partidos de bajo nivel, incapaces de competir con las plataformas de entretenimiento. Además, según Pérez, los encuentros les resultaban demasiado largos a los zoomers. Por ello, instaba a modificar el fútbol mismo para mantenerlo «vivo».

Los informes oficiales parecían confirmar los temores del presidente del Real Madrid. La Asociación de Clubes Europeos realizó una encuesta a gran escala con 14 000 participantes de siete países, incluida España. Por entonces, el 40 % de los encuestados de 16 a 24 años dijo no interesarse por el fútbol, y el 13 % de ellos manifestó incluso rechazo.

Sin embargo, en LaLiga no están de acuerdo con esto: según sus datos, los jóvenes no han dejado de ver fútbol, sino que simplemente lo hacen de otra manera. Entre la audiencia que lo ve desde casa, los espectadores de 16 a 24 años representaban solo el 6,2%, pero al sumar el consumo en bares y en otros dispositivos, su cuota superó el 19,8%. Esto es más alto que el porcentaje de este grupo de edad en la población de España (11,7%).

Además, cuando hay un partidazo en juego, los jóvenes se vuelcan por completo. Durante el reciente choque de la selección española contra Cabo Verde, la cuota de pantalla de los espectadores españoles de 13 a 24 años alcanzó el 85,6%; incluso por encima de la generación de 25 a 44 años (78,9%).

La Generación Z sigue entusiasmada con el deporte; simplemente ahora no se limita a ver una sola retransmisión. El símbolo de este cambio es ya una imagen habitual: el teléfono en la mano durante el juego.

La segunda pantalla: la nueva forma de ser hincha

Este cambio lo describen bien los expertos en marketing: para la Generación Z, el mundo digital ha dejado hace tiempo de ser un simple complemento de la vida y se ha convertido en su parte central. En este entorno, las redes sociales son su principal fuente de información y moldean sus decisiones.

Un joven aficionado durante el partido no solo mira al campo: un instante antes del gol, enciende la cámara del móvil o consulta las estadísticas avanzadas en la aplicación de LaLiga. Y los que se han quedado en casa se conectan a las retransmisiones de los streamers en Twitch por las bromas y el ambiente del chat, debaten en X y reenvían nuevos memes a sus amigos.

El sociólogo español Raúl Sánchez García, de la Universidad Rey Juan Carlos, explicó que los zoomers se han criado con este ritmo. Están acostumbrados a interactuar con los medios tradicionales de la misma manera que lo hacen con cualquier otro contenido. Ver dos pantallas les resulta tan natural como a sus padres ver una sola.

Pero la Generación Z no se interesa menos; sencillamente percibe el fútbol de otro modo. Para los boomers, el juego era un evento lineal: el televisor, el comentarista, el marcador, el pitido final. Para los jóvenes aficionados, es una experiencia de varias capas: la retransmisión, los chats y las redes sociales se complementan en tiempo real.

Una encuesta de Hisense antes del Mundial 2026 mostró que más del 75% de los españoles verá los partidos con el móvil en la mano, el 61% chateará durante el juego y el 43% comentará lo que pasa en internet. Para casi el 90% de los encuestados, la Smart TV sigue siendo la pantalla principal. Y en la práctica, a su lado siempre hay encendida una segunda, para mirar al instante las cuentas deportivas en busca de exclusivas.

La conexión como parte de la infraestructura del fútbol

Cuando un aficionado así va con la selección al Mundial, se lleva todos sus hábitos digitales en la mochila. En EE. UU., Canadá o México, el móvil no es solo para lo básico: entradas, mapas y rutas. Sigue siendo la vía de entrada al partido: con él ven vídeos, siguen las estadísticas y hablan con los amigos que se quedaron en casa.

Lo particular del Mundial 2026 es que se juega en tres países a la vez, y los aficionados se mueven entre ellos constantemente. Con tanto viaje entre ciudades, los datos del móvil pasan a ser otra parte de la infraestructura para el hincha. En estos desplazamientos, lo primordial es la previsibilidad: un pack de gigas cerrado para toda la ruta, en vez de un roaming con condiciones distintas en cada país.

Por ejemplo, el proveedor de eSIM Yesim ofrece la tarifa Football Fan Plan 2026. Por €25, el usuario obtiene 10 GB para 60 días con cobertura en EE. UU., Canadá y México. Estos datos son suficientes para olvidarse de los detalles técnicos y seguir conectado en cada segundo, juegue donde se juegue el partido.

El mundo digital no reemplazó al fútbol; borró sus fronteras

El smartphone no alejó a los aficionados del fútbol, sino que les dio más voz en él. El juego mismo hoy es inseparable de la comunidad online, que no se calla ni un minuto. A la nueva generación no le basta con ver el partido desde la grada o frente a la pantalla: elige discutirlo y compartir las emociones con miles de otros aficionados en todo el mundo.

Al viajar al otro lado del mundo, los aficionados no se desconectan. Tienen las mismas ganas de mandar un vídeo al chat directamente desde el partido, revisar las estadísticas en el descanso o leer lo que escriben en internet. Por eso, para ellos un buen viaje no se mide solo en vuelos puntuales y sin escalas, sino también en poder estar siempre conectados.

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