El mayor incendio de la historia de España, suma ya unas 50.000 hectáreas quemadas en la provincia de Ávila y el Valle del Tiétar sufre las consecuencias de la ayuda que no llega. La Adrada, Piedralaves, Casavieja, Sotillo de La Adrada entre muchos otros pueblos han seguido ardiendo esta noche con la única ayuda de los que se han quedado a intentar salvar su fuente de ingresos, el campo y sus vidas.
Los accesos a estos pueblos siguen cerrados y "ni las brigadas de la UME, ni helicópteros, ni ayuda, solo los del pueblo con los camiones que tenemos del ganado" señala a El Independiente Mario, voluntario en Piedralaves. Las noches se hacen eternas y jornadas de más de 24 horas empiezan a pesar en los que siguen luchando contra las llamas. "No dejan pasar comida ni para nosotros ni para los animales".
Víctor, otro de los voluntarios lleva como muchos de sus compañeros pocas horas de sueño y muchos viajes entre los focos de incendios que van surgiendo en los pueblos del Valle del Tiétar, "hacen falta muchísimos voluntarios y que les dejen pasar, son focos que se podrían apagar fácilmente con más gente". Denuncia la falta de medios y organización "un caso concreto es el de cinco brigadas, 5 horas paradas sin saber dónde mandarlos, gente que podría estar descansando esas 5 horas en su casa o en el incendio, gente con ganas de trabajar y que no les dejan".

Tras tres días de incendios, hectáreas arrasadas y las fuerzas al límite lo único que reciben los que siguen dentro son cortes de luz y de agua, pocas horas de sueño y la comida que algunos bares están ofreciendo. Aunque no es así para todos, Víctor hace referencia al cierre de carreteras y señala que "después del día entero en el incendio nos llegaron 2 bocadillos pequeños para los 4 que éramos, agua el poco que podíamos llevar en nuestra mochila. Después de 48 horas, con 2 de sueño, creo que sí que hubiera estado bien dejar pasar víveres para los allí presentes".
El fuego no perdona y va avanzando pese a los límites que intentan ponerle, postes de la luz, fincas o incluso el agua potable se han visto afectados en las últimas horas. Casavieja ha emitido esta mañana un bando en el que informaba a los voluntarios de que el agua ya no era potable y que no se usase "ni para cocinar".
"La situación es crítica, no llega nadie ni dejan entrar a nadie, estamos tirados, esto es imposible" declara Mario, que afirma que desde el jueves que llegó el incendio al Valle del Tiétar se han visto solos ante el peligro.
El incendio que arrasa el Valle del Tiétar lleva activo desde el viernes, ese mismo día empezaron a evacuar los pueblos de la zona y aunque el fuego no había alcanzado ningún núcleo de población los voluntarios denuncian que no se haya actuado antes. "Se podían haber mandado efectivos a realizar cortafuegos", testigos aseguran que no vieron pasar ningún helicóptero ni hidroaviones que fueran destinados a esa zona hasta el domingo que "apareció un helicóptero" y tan solo veían como el fuego avanzaba "ladera abajo".
Los días avanzan y el fuego no cesa, los voluntarios no tienen fuerzas y piden ayuda que parece no llegar, las administraciones no responden y los pueblos del Valle del Tiétar se siguen quemando bajo la mirada atenta de los únicos que se han quedado allí para salvarla jugándose --a parte de la vida-- una multa.
Víctor termina la conversación con este medio, "quien está en el incendio y no puede más, pues duerme en el coche, en el monte o se van a sus casas un ratito, aunque esté el pueblo evacuado. Gente trabajando sin horario y sin honorario, solo con el corazón".
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