En la trayectoria política de Cayetana Álvarez de Toledo y Borja Sémper hay muchas discrepancias, pero también varias coincidencias vitales. Quizá la más evidente es la que les ha llevado a formar ticket electoral a tres con Alberto Núñez Feijóo. El candidato del PP a la presidencia del Gobierno ha actuado a modo de aglutinante de dos carácteres tan distintos, con perfiles tan marcados, pero que comparten un objetivo común, esto es, derrotar en las urnas a Pedro Sánchez el próximo 29 de noviembre.
Sémper ya fue el número tres de la lista madrileña de los populares en las elecciones de julio de 2023. Álvarez de Toledo no andaba muy lejos, apenas tres puestos más abajo, pero su escalada hasta la segunda plaza no es algo ni mucho menos anecdótico para quien mantuvo fuertes discrepancias tanto con su actual jefe de filas como con quien fuera un destacado dirigente del PP vasco en los peores años de la 'socialización' del terror asesino de ETA. La hemeroteca está llena de 'recados' cruzados entre ellos y Génova no es ni mucho menos ajena a esas diferencias.
"Los matices y los acentos no incomodan a nadie, sino que enriquecen a todos", justificaba Génova
La nota difundida a los periodistas el pasado jueves para confirmar los puestos dos y tres de la lista madrileña ya intentaba adelantarse a la reacción política y mediática del anuncio. El PP "es un proyecto amplio en el que caben todas las sensibilidades. No somos el PSOE. Somos una formación abierta donde los matices y los acentos no incomodan a nadie, sino que enriquecen a todos", señalaban.
Las diferencias en el PP "no se combaten, se respetan. Y Feijóo es un candidato en el que pueden confluir españoles de diferente signo y condición. Como siempre dijimos, la España sin muros", agregaba el primer partido de la oposición. Por eso, "estamos muy orgullosos de que las personas que acompañan al presidente representen perfiles distintos de ciudadanos diversos. Y, sin embargo, unidos ante el reto de hacer de nuestro país un lugar mejor". Llegaban incluso a afirmar que ambos representan formas distintas "de entender España" -lo que no es poca cosa en un partido que tiene muy claro el modelo de Estado que defiende- y concluían que "han atravesado por diferentes etapas en el PP".
Dirigentes de ida y vuelta
Es una de las particularidades que une sus respectivos periplos, tanto desde el punto de vista político como vital. Han sido dirigentes de ida y vuelta, aunque por motivos diametralmente opuestos. Dos indomables, cada uno en su estilo, a los que Feijóo en cierto modo ha embridado. La madrileña dejó la primera línea política, dos veces, por decisión propia e impuesta. La primera vez en tiempos de Mariano Rajoy, acusándolo de "inacción" y "tibieza" frente al independentismo y el mundo etarra, de falta de identidad política y de poco menos que dejación de funciones hasta facilitar la fuga de votos a Ciudadanos. En definitiva, por diluir las señas de identidad del partido. No dejó el carnet de militante, pero se confesó votante de Albert Rivera.
Fue rescatada por Pablo Casado en 2019 y la nombró portavoz parlamentaria contra el criterio del PP gallego. Poco más de un año después la destituyó. No dejó el escaño, aunque quedó apartada. Ella comentó por aquel entonces que Casado le dejó claro que "no le interesa la batalla cultural. No le parece que sea un asunto político relevante, a mi sí", sin dejar de soltar cargas de profundidad también contra quien era por aquel entonces su secretario general, Teodoro García Egea.
Sémper dijo huir de la polarización y de la sombra de Vox
Sémper también se fue de la primera línea política y sólo regresó al hacerse Feijóo con las riendas del primer partido de la oposición. Pero en su caso no fue porque viera en el PP falta de punch político y de ambición para dar la batalla cultural. Muy al contrario. A su juicio, sobraba confrontación y polarización en el debate público. No le gustaba la deriva de su partido. De fondo planeaba la sombra de una Vox emergente hacia la que no ocultaba su profundo rechazo y que aparece ahora como el socio indispensable para llegar a Moncloa. Admite su buena relación personal con 'Santi' Abascal de los tiempos de la resistencia a ETA. Su marcha también se produjo en la era Casado, pero el guipúzcoano no vertió ni una sola crítica contra él. El vasco milita en la moderación, sin asomo de sectarismo, con declarados amigos como el socialista Eduardo Madina, o con muy buena relación con el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián.
Por eso ha subrayado la incoherencia de aquellos que le aplauden por llevarse bien con dirigentes de otros partidos, pero, en cambio, se sorprenden "de que me lleve bien con Cayetana". Pero él sabe que no siempre ha sido así. La madrileña llegó a acusar al PP vasco de "tibieza" -es muy dada a ese término- con el nacionalismo, acusación que fue respondida con una andanada por quien llevó escolta desde su etapa universitaria: "Probablemente, mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas, otros nos jugábamos la vida defendiendo la Constitución y la convivencia".
Encontronazos con Feijóo
De Feijóo dijo Álvarez de Toledo no compartir "su 'constitucionalismo catalanista'. Me parece una gallegada", y el aludido, siendo presidente de la Xunta, le afeó el tono de sus intervenciones en el Congreso, como cuando espetó en 2020 al ex presidente del Gobierno Pablo Iglesias que su linaje era era hijo de terrorista. "Basta ya de este tipo de espectáculos parlamentarios. Creo que ningún compañero de mi partido o de otros partidos de la oposición debe entrar al señuelo del Gobierno para crispar, provocar y perder los papeles", afeó el gallego desde Santiago de Compostela.
Años después, a pesar de esos antecendentes, el líder del PP confía en haber conseguido una especie de cuadratura del círculo al hacer tándem con dos personas tan distintas en tantas cosas pero con un objetivo común, echar a Sánchez, además de un ideario liberal compartido, aunque el de Sémper mucho más social. Un intento por hacer del PP un partido 'atrapalotodo' que pueda pescar votos a derecha e izquierda. A fin de cuentas, si un día consiguió que Mariano Rajoy y Jose María Aznar volvieran a posar juntos, lo de Cayetana y Borja es casi un juego de niños.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado