Se acabó la campaña del amor. La frivolidad queda ahora como impostura. La realidad ha sido la bofetada en la cara a los profetas de la remontada.
España no funciona. El accidente de Urda lo demuestra. Decenas de muertos nueve meses después de que la tragedia golpeara en Adamuz. Dos accidentes gravísimos en la misma vía, la que une Madrid y Sevilla, la que inauguró la nueva era del tren de alta velocidad en el ya lejano 1992.
La teoría del fallo humano no puede ocultar que antes de que un operario de Adif cometiera un error hubo un fallo en el sistema de seguridad, algo que atañe directamente a la dirección de Renfe, y, por tanto, al ministro Óscar Puente.
Este martes 28 de octubre, España estaba en las portadas digitales de Le Monde, The New York Times, The Guardian, Corriere della Sera y Político, por mencionar sólo algunos de los principales diarios. El desastre ha retratado las infraestructuras de un país que ha recibido una cantidad ingente de fondos europeos y que ha sido incapaz de emplearlos en mantener el buen estado de nuestra red de alta velocidad. ¿Qué broma se le ocurrirá ahora al ministro Puente para tapar su incompetencia? ¿Qué presentador afín le reirá ahora sus gracias?
Todo ha saltado por los aires. Lo peor, sin duda, los muertos y heridos, víctimas de la ineficacia. Lo siguiente, el cálculo electoral. ¿Qué va a decir el presidente en su próximo mitin? ¿A quién echará la culpa del accidente? ¿Cómo justificar lo injustificable? ¿Con qué música animará sus actos?
No va a ser posible, a un mes del 29-N, pasar página de esta tragedia. Las familias van a pedir justicia. Habrá una investigación técnica y otra judicial. Iremos sabiendo cosas a medida que pasen los días. Ninguna buena para este Gobierno.
La fatalidad ha hecho que el desastre tenga como protagonista al ministro más zafio del Gobierno, al más provocador, una especie de matón de tasca al que no le importa exhibir el servilismo hacia su jefe: "El puto amo".
La campaña ha estallado y el PSOE se encuentra ahora ante el dilema de tirarlo todo por la borda o asumir de verdad responsabilidades
Ha dejado Puente tal rastro de su bravuconería en redes sociales y en sus intervenciones públicas que no tiene defensa posible. Ni siquiera Pedro Sánchez salió este miércoles en su auxilio.
Hasta los socios, esos socios dóciles y amaestrados del PSOE, exigieron "responsabilidades políticas". Eso no se solventa cortándole la cabeza al presidente de Renfe.
Sánchez vive estos días en ese tobogán mareante de los números, las encuestas, los trackings. Quiere ganarle al PP como sea, aunque no pueda sumar para gobernar, y Urda ha dinamitado sus expectativas, sus esperanzas.
Si el presidente quiere presentar alguna opción –yo dudo que la tenga– no tiene más remedio que cesar a su ministro de Transportes. Ya lo hizo con su antecesor, José Luis Ábalos, argumentando responsabilidad in vigilando por los desmanes de su asistente Koldo. Si fuera consecuente, haría lo mismo con Puente, no por corrupto, sino por inútil. Pero tal vez no se atreva a hacerlo.
La campaña ha estallado y el PSOE se encuentra ahora ante el dilema de tirarlo todo por la borda o asumir de verdad responsabilidades. Este país no puede seguir dependiendo de un Gobierno que nos ha llevado hasta el punto de sentir vergüenza de ser españoles. Si Puente sigue en su puesto, el PSOE y sus socios habrán dicho adiós a la posibilidad de disputarle el triunfo a la derecha.
2 Comentarios
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hace 31 segundos
Sanchez nombró a un Simio Macarra para encubrir a un Putero Ladrón preso . Sanchez es un Psicópata peligroso.
hace 1 hora
Yo puedo entender a aquellas personas que se sientan socialdemocratas, pero votar hoy al PSOE es votar a una banda.