A inicios de 2016, en el Foro de Davos una previsión hizo saltar las alarmas: la revolución digital se cobraría al menos siete millones de empleo en los próximos años. El acierto o no de tales augurios queda aún pendiente de comprobación. Pero lo cierto es que las transformaciones ocasionadas por las innovaciones tecnológicas ya están dejando su sello a través de la destrucción de puestos de trabajo tradicionales.

En esta ocasión ha sido el banco holandés ING el que ha anunciado el ajuste de 5.800 trabajos, un 11% del total de su fuerza laboral, para adaptarse al nuevo entorno digital. «Desafortunadamente, la transformación digital significa menos trabajo», señaló el director financiero de la entidad, Patrick Flynn, en una entrevista en Bloomberg TV.

El ajuste de empleos se realizará en los próximos cinco años y afectará a unos 2.300 puestos de trabajo en Holanda y unos 3.500 en Bélgica. «Holanda y Bélgica tienen que depender menos de las sucursales bancarias», apunto Flynn. Con este plan, el banco espera reducir costes en unos 900 millones de euros al año, que le servirán para cubrir una inversión de 800 millones en innovación tecnológica. Las acciones de ING reaccionaban a la noticia con ligeros recortes.

El sector financiero es uno de los más afectados por la transformación digital de los negocios, ante la radical transformación de los hábitos de los clientes, con casi un tercio reconociendo no haber pisado una sucursal bancaria en el último año, y ante la competencia de las nuevas plataformas tecnológicas financieras -las llamadas ‘fintech’-. La debilidad del negocio, en un entorno de bajos tipos de interés es otra de las causas que ha obligado al sector a realizar un intenso ajuste, que, se ha tradicido, en España en el cierre de alrededor de 15.000 oficinas y más de 17.000 empleos desde 2008. Además, las entidades tienen planes de cerrar otras 2.000 sucursales en el corto plazo.

A nivel europeo, recientemente el banco alemán ha anunciado la destrucción de 9.000 puestos de empleo, mientras que Deutsche Bank negocia con los sindicatos el despido de unos 1.000 trabajadores.

Una oleada de ajustes que tiene, en su mayor parte, a la tecnología como una de sus claves. Y eso que, según un estudio de IDC para SAP, sólo un 24% de los bancos europeos ha emprendido ya una estrategia de transformación digital global.