El sector del taxi está en pie de guerra, subiendo cada día la temperatura en su pelea contra las licencias VTC con las que operan servicios como Uber y Cabify, a los que consideran competencia desleal. Hace sólo unos días que los taxistas paralizaron Madrid en una multitudinaria manifestación, exigiendo un mayor control de este tipo de licencias a las Administraciones.

Con un timing casi perfecto, Bruselas acaba de publicar una radiografía que analiza, país por país, la situación del taxi y los vehículos VTC. En sus conclusiones, la Comisión Europa considera que en España «el sector está muy regulado» y que el acceso al mercado para las empresas con licencias de conductor «es muy difícil por las muchas restricciones legales». Según palabras de los organismos continentales, «las barreras para entrar en el mercado de las VTC no dejan que exista una competencia alternativa al taxi».

Dentro del informe, además, la CE explica cuáles son las condiciones que la legislación española exige a los solicitantes de una licencia de taxi y de una licencia VTC, una comparación en la que salen muy agraviados los primeros.

Así, para tener un taxi se exige que el solicitante tenga carnet de conducir tipo B con una antigüedad de al menos un año, que no tenga enfermedades mentales ni físicas que afecten a la conducción, que no cuente con antecedentes penales y que cumpla con todas las condiciones de las autoridades de tráfico. Además, debe tener el graduado escolar y, si se cumplen todos estos puntos, el aspirante tiene que superar un examen escrito.

Aquellos que deseen operar con una licencia VTC no tienen que superar ninguno de estos pasos. La Administración no le pedirá un certificado de los antecedentes penales, ni comprobará si ha conseguido superar los estudios mínimos para conseguir el graduado escolar. Con un DNI y un domicilio fiscal situado en España, sin importar si el solicitante lo hace como persona física o amparado en una sociedad, es más que suficiente.

El coche con el que operen apenas tiene también condiciones. Ciudades como Madrid y Barcelona exigen que los taxis sean ciertos modelos de coche, mientras que a las VTC sólo se les pide que el vehículo tenga menos de 10 años. Incluso existe una excepción para esta norma: que sea un clásico.

Diferentes precios

Entre Madrid y Barcelona, las dos ciudades más grandes de España, existen muchas más licencias que taxis en las calles, según los datos que publica la CE. El número de solicitudes de estos permisos lleva cinco años en descenso, en gran parte por su elevado precio: en la capital pueden valer hasta 140.000 euros.

El precio de las licencias de taxi en España es uno de los más altos de toda Europa, sólo superado por Francia, donde obtener el permiso cuesta alrededor de 200.000 euros. Las autoridades continentales sitúan el precio medio de una licencia en nuestro país en el entorno de los 100.000 euros, unas cantidades a las que ya han llegado las licencias VTC con las que se comercia en el mercado negro.

Según Bruselas, un taxista español factura de media 2.000 euros al mes, que en la época turística pueden dispararse hasta superar los 6.000 euros. En España el 90% de los conductores del taxi están registrados como autónomos, por lo que a esa cantidad aún hay que restarle mucho para encontrar lo que llega al bolsillo de los conductores.

Una de las protestas habituales en el gremio del taxi está en que sus tarifas están reguladas, mientras que los VTC van variando sus precios en función de la oferta y la demanda o de promociones puntuales de las diferentes plataformas. Así, la ciudad más cara para conseguir un trayecto en taxi es San Sebastián, seguida por Girona y Pamplona. En el lado contrario de la balanza están Las Palmas, Arrecife y Santa Cruz de Tenerife, donde los precios son un 131% más baratos que en la terna más cara.

Menos permisos

El estudio elaborado por la Comisión Europea hace un recuento de las licencias concedidas a nivel anual, tanto de taxi como de VTC. La diferencia es notable, con un fuerte aumento de las segundas desde el año 2010, periodo en el que las del taxi se han reducido sin parar.

Así, en 2010 se concedieron 1.158 licencias de taxi, por apenas 59 de VTC. Cuatro años después la métrica estaba ya en 804 frente a 784, respectivamente, y las cifras aún crecieron más en 2015, cuando se produjo el sorpasso y se adjudicaron 807 permisos del taxi frente a 986 VTC.

Está tendencia no se ha trasladado a las transferencias entre usuarios de este tipo de permisos. En 2010 hubo 2.294 licencias de taxi que cambiaron de manos, mientras que apenas 76 de la otra modalidad hicieron lo propio. En 2015 la cifra ya se había disparado, con 2.854 concesiones de taxi comerciadas, por 1.247 permisos de conductor de alquiler.

En mayo del año pasado, según explica el estudio europeo, había en Madrid 1.624 licencias VTC, y se espera que el número se dispare en 2017. En este año los tribunales concederán al menos 1.000 permisos VTC, según Europa, en un torrente que puede alcanzar hasta las 3.000 peticiones. Además, sólo entre 2009 y 2015 se presentaron 10.000 solicitudes en Madrid para conseguir hacerse con una de las ansiadas VTC.