Economía

Prisa esquiva el desastre: sus acreedores le dan plazo hasta 2022 para pagar su deuda

La compañía prevé amortizar deuda por valor de 450 millones de euros, provenientes de la ampliación de capital que anunció en octubre.

Prisa obtiene plazo hasta 2022 para pagar sus deudas.

Sede del Grupo Prisa en la Gran Vía de Madrid. EFE

Prisa salva otra bola de partido. El conglomerado de medios de comunicación ha comunicado en la noche de este martes que ha alcanzado un acuerdo con sus acreedores para posponer los pagos de su deuda. La compañía ahora presidida por Manuel Polanco tendrá casi cinco años, hasta finales de 2022, para hacer frente a sus obligaciones financieras.

Según ha comunicado el grupo editor de El País en un hecho relevante enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el pacto, respaldado por una mayoría de sus acreedores, establece un nuevo acuerdo marco que «regula los términos básicos y el procedimiento a seguir a fin de refinanciar y modificar las condiciones de la actual deuda financiera».

Los nuevos términos para el pago de la deuda incluyen «la extensión del vencimiento de la deuda hasta noviembre y diciembre de 2022, esto es, una ampliación de 5 años desde hoy en la vigencia de dicha deuda». Asimismo, Prisa no tendrá que afrontar amortizaciones obligatorias de su deuda hasta diciembre de 2020. El calendario de pago posterior se ajusta, según explica el grupo de medios, «a la generación de caja esperada de los negocios» de la compañía.

El acuerdo queda supeditado a que fructifique la ampliación de capital aprobada por la compañía

De este modo, Prisa logra esquivar una agobiante situación financiera que había llevado a no pocos expertos a poner en cuestión la viabilidad de la compañía. El grupo debía hacer frente a finales de este año a la refinanciación de una deuda que asciende a 957 millones de euros, una cifra más de tres veces superior al valor de la compañía en bolsa. A esta cifra se unía otra serie de vencimientos en 2019, hasta elevar el grueso de la deuda de la compañía a alrededor de 1.500 millones de euros.

Una situación que ha tenido un notable impacto en bolsa. En los últimos doce meses, las acciones de Prisa han sufrido un descalabro superior al 50%, tocando mínimos históricos y reduciendo su capitalización a unos 233 millones de euros.

Ahora, además de un aplazamiento de los pagos, Prisa conseguirá reducir en casi un tercio esa deuda. «El acuerdo prevé un primer repago de 450 millones de euros a realizar con los fondos obtenidos de la ampliación de capital aprobada por la Junta General celebrada el 15 de noviembre de 2017», señala el comunicado de Prisa. Precisamente, el acuerdo queda supeditado a que dicha ampliación de capital fructifique.

No serán utilizados, por lo tanto, para amortizar deuda los fondos obtenidos mediante la venta de Media Capital, su división en Portugal, a la compañía francesa Altice, que se cerró el pasado julio por 440 millones de euros, pero que se ha encontrado desde entonces con la oposición de los organismos reguladores portugueses, lo que ha frenado el cierre de la transacción.

Un periodo convulso

Prisa ha vivido en los últimos meses un periodo muy convulso, acuciado por la pesada carga de su deuda. La cancelación de la venta de Santillana a principios de 2017, al no recibir ninguna oferta satisfactoria, situó al grupo de medios en una situación contrarreloj para encontrar alternativas.

El fiasco de la venta de la editorial de educación fue, no obstante, recibido por los analistas del mercado, hasta cierto punto, como una buena noticia, al entenderse que permitía a Prisa conservar su principal fuente de ingresos. Y de hecho, ahora la compañía ha anunciado la «reasignación de la deuda actualmente registrada en Prisa para aproximarla al negocio de educación aprovechando su capacidad de generación de flujos».

En lugar de la venta de Santillana, Prisa se ha visto obligada a llevar a cabo la citada venta de Media Capital y una ampliación de capital por valor de 450 millones de euros, anunciada el pasado octubre, a la que se añadirían otros 100 millones de euros por conversión de deuda en capital.

Esta operación fue aprobada en medio de notables tensiones entre los principales accionistas de la compañía, entre los que resaltan Amber Capital, con un 19,6% del capital; la familia Polanco, que controla un 17,5% de la compañía; Telefónica, con un 13%; HSBC, con un 9,6%; Occher, con un 8,9%; IMG, con un 8,2%; CaixaBank, con un 4,9%; y Santander, con un 4,2%.

Esta compleja situación llevó a varios accionistas a promover un relevo en la cúpula, para sustituir al histórico dirigente de Prisa Juan Luis Cebrián. El elegido inicialmente para ocupar su cargo fue el expresidente de Indra Javier Monzón, pero la operación se frustró por las pretensiones del propio Cebrián de conservar un amplio margen de poder.

Finalmente, el pasado noviembre se anunció el nombramiento de Polanco, mientras Cebrián quedaba como presidente de honor y máximo dirigente de la fundación que se ha acordado crear, con cierto poder sobre las decisiones editoriales del grupo.

Cambios en la dirección del grupo

Prisa también ha anunciado este martes una serie de cambios en su comité de dirección. El consejero delegado del grupo, Manuel Mirat, ha acordado el nombramiento de Pedro García Guillén como consejero delegado de Prisa Radio. Asimismo, Alejandro Martínez Peón será el nuevo consejero delegado de Prisa Noticias.

Augusto Delkáder Teig ocupará el cargo de director editorial, mientras que Jorge Rivera, desempeñará las funciones de director de Comunicación y Relaciones Institucionales. Finalmente, Marta Bretos ha sido designada directora de Gestión del Talento.

En paralelo, continuarán desempeñando sus funciones actuales el director financiero de la compañía, Guillermo de Juanes; Xavier Pujol, secretario general y director de Asesoría Jurídica; Miguel Ángel Cayuela, consejero delegado de Santillana; y Rosa Cullell, consejera delegada de Media Capital.

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