Pese a la negatividad que ha rodeado toda su existencia, el iPhone X es un éxito. El modelo de iPhone más caro de la historia, el del décimo aniversario, ha ayudado a Apple a firmar los mayores ingresos de su historia en el segundo trimestre de su ejercicio fiscal, que corresponde a los tres primeros meses del año natural.

Es cierto que las unidades vendidas no se han disparado, pero es que a Apple ya no le hace falta ir a los números puros y duros. La métrica que de verdad importa ahora es la de precio medio por teléfono despachado, que ahora mismo está situada en los 728 dólares, poco más de 600 euros. Es el segundo trimestre consecutivo por encima de los 700 dólares.

Aún así, el número de iPhones despachados ha crecido en términos interanuales un 14% hasta los 52,2 millones, lo que ha supuesto la facturación de 38.032 millones de dólares, poco más de 31.500 millones de euros, sólo por las ventas del teléfono.

Eso ha ayudado a que las cifras de ingresos totales se hayan disparado como nunca. En los tres primeros meses del año 2018 entraron en las ya pobladas arcas de la compañía de Cupertino hasta 61.137 millones de dólares, casi 51.000 millones de euros, batiendo así el récord en este periodo que ostentaba el año 2015.

Sí que es cierto que la dependencia del iPhone que tienen las cuentas de la mayor cotizada del mundo no se ha reducido. El smartphone es el responsable del 62,2% de todos los ingresos de la compañía, un porcentaje que apenas se ha reducido en seis décimas respecto al mismo periodo del año pasado.

“El iPhone X es un producto amado”, ha dicho el CEO de la compañía, Tim Cook, en su conversación con los analistas tras la presentación de resultados, que se ha producido al cierre de la jornada bursátil en Wall Street.

Crecen los servicios

Esa dependencia del iPhone no es algo que le guste a Apple, que ya lleva tiempo potenciando otras divisiones de la empresa para intentar solventar esta circunstancia. Es el caso de lo que llaman “servicios”, un concepto que cada vez toma más importancia.

En el segundo trimestre del ejercicio fiscal 2018 estos servicios, un cajón de sastre que incluye las ventas de software a través de la App Store o el cada vez más popular Apple Music, facturaron 9.190 millones de dólares, más de 7.600 millones de euros, y se convirtieron en la segunda fuente de ingresos superando a lo que generan las ventas del iPad o los Mac.

Precisamente las tabletas son otro de los productos con los que Apple quiere seguir creciendo. El pasado 27 de marzo la compañía presentó en Chicago su nuevo iPad enfocado a la educación, un dispositivo con un precio bajo y que tiene unas características que le permiten competir con cualquier portátil del mercado.

Las ventas del iPad han crecido levemente, pero mantienen su tendencia alcista y han generado 4.113 millones de dólares, casi 3.500 millones de euros, gracias a los 9,11 millones de unidades despachadas a lo largo del trimestre.

Repunte en bolsa

Los analistas han acogido con alegría los resultados de Apple, pero con entusiasmo el programa de recompra de acciones y de dividendo que ha anunciado Cook en la conversación posterior al toque de campana en Wall Street, y que podría alcanzar los 100.000 millones de dólares, poco más de 83.000 millones de euros.

Esa es la forma que Apple ha escogido para repatriar la mayoría de sus famosas reservas de capital en efectivo, que rondan el doble de esa misma cantidad y que gracias a las reformas fiscales de Trump podrían repatriar a través de este programa sin demasiada carga fiscal, una práctica que ya han puesto en marcha muchas otras grandes empresas estadounidenses.

Los acciones de la compañía de Cupertino avanzaban un 2,32% al final de la jornada bursátil de este martes, unos repuntes que se alargaban en el periodo de negociación after hours un 3,66% hasta quedarse rondando los 175 dólares por título.

De esta manera Apple, que ya era la mayor cotizada del mundo, ha aumentado su valor hasta los 865.000 millones de dólares, casi 720.000 millones de euros.