El ministro español de Economía, Román Escolano, ha heredado de su antecesor en el cargo, Luis de Guindos, un reto de calado: reducir al máximo la factura del rescate bancario. Y el camino para ello pasa casi en exclusiva por maximizar los fondos de la venta de Bankia. «El objetivo claro es tener la maximización de estas ayudas y, en función de eso, tomaremos nuestras decisiones», ha declarado Escolano en la mañana de este viernes, en una entrevista concedida a Radio Nacional de España.

El responsable de la cartera de Economía sale así al paso de los comentarios que apuntan a que el Gobierno tiene que avanzar cuanto antes en la privatización de la entidad para cumplir con el calendario establecido por Bruselas, que obliga a deshacer la participación estatal en el banco, que actualmente asciende al 61%, antes de finales de 2019. Desde la propia Bankia señalaban a finales de febrero que el momento actual era propicio para avanzar en la privatización.

Sin embargo, Escolano ha insistido este viernes en que «el Gobierno no se siente presionado para vender», aunque también ha refrendado «el compromiso claro de que Bankia tiene que volver al sector privado».

El Ejecutivo reactivó el pasado mes de noviembre la privatización del banco, con la venta de un 7% de sus títulos, casi cuatro años después de la venta del primer paquete. Entonces, el mercado daba por sentado que los planes del Gobierno pasaban por realizar nuevas colocaciones en los meses posteriores, pero la debilidad que ha afectado a las acciones del banco que preside José Ignacio Goirigolzarri desde inicios de 2018 ha dificultado estos planes.

La debilidad de las acciones de Bankia en bolsa ha dificultado proseguir con la privatización, reactivada en noviembre

En el mercado existe un amplio consenso en que buena parte de las dificultades actuales de Bankia en el mercado se deben al escenario de bajos tipos de interés, que incide especialmente sobre esta entidad, por su mix de negocio. Por ende, se confía en que una vez se normalice el escenario monetario en Europa -que debería conllevar un repunte de referencias clave como el euribor-, las valoraciones del banco se ajustarán claramente al alza, lo que debería ayudar a maximizar el valor de las acciones en manos del Estado.

Además, el nuevo Plan Estratégico de Bankia hasta 2020 contempla un notable incremento de los dividendos, otra de las vías principales por las que el Estado viene recuperando en los últimos años parte de su inversión en la entidad.

Ambos factores parecen apuntar a la conveniencia de prolongar por algún tiempo la presencia del Ejecutivo en el capital de Bankia, hasta que el contexto permita recuperar una mayor proporción de los más de 21.400 millones que quedan por recuperar del rescate del banco -incluidas las ayudas a BMN, con la que está en proceso de integración. Sin embargo, esta posibilidad parece constreñida por el plazo impuesto por Bruselas para culminar la privatización.

Pero el mensaje expresado este viernes por el ministro de Economía muestran que para el Gobierno el cumplimiento de este calendario no debe resultar un obstáculo para conseguir «la maximización de la recuperación de las ayudas que se hizo en su momento para proteger a los depositantes de las antiguas cajas de ahorros y, en este caso, de Bankia». Unas palabras que parecen abrir la puerta a que el Ejecutivo se plantee, si fuera preciso, solicitar una prórroga de la fecha fijada por las autoridades Europeas para la privatización del banco, como ya hizo anteriormente en varias ocasiones el ex ministro De Guindos.

Este viernes, las acciones de Bankia recuperaban cerca de un 0,9%, tras marcar el jueves mínimos de 18 meses, después de dejarse un 15% de su valor en dos meses. A los precios actuales, el paquete de acciones en manos del Estado asciende a poco más de 6.700 millones de euros.