El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif, se ha propuesto recortar una deuda inviable que no para de crecer, fruto de la también imparable expansión de la alta velocidad por todo el país: el coste de cada kilómetro de AVE oscila entre los 25 y los 40 millones de euros, excluido el mantenimiento de la línea. Y la solución de momento no parece que pase por paralizar la inversión en infraestructuras, a pesar del tremendo varapalo que el Tribunal de Cuentas Europeo asestó a España en julio por el «pobre coste-beneficio» del AVE.

En espera de la política que decida el equipo del titular de Fomento José Luis Ábalos, quien apenas lleva dos meses en el ministerio, la política de contención de deuda se basa de momento en un espectacular aumento de cánones ferroviarios a Renfe Operadora por utilizar la vía que Adif conserva. De acuerdo con los resultados acumulados de enero a junio de 2018 del operador, la variación del capítulo de gasto en cánones que Renfe abona a Adif con relación al mismo periodo de 2017 ha aumentado un espectacular 92,1%.

647 millones presupuestados

Concretamente, la empresa pública que opera trenes ha pasado de pagar a su firma hermana 321,52 millones de euros en los seis primeros meses del año pasado a 617,54 millones este. «La duplicación de este importe reside en los cambios registrados en el sistema de cánones, por el que Adif cobra canon de Renfe por los servicios convencionales, para los que la operadora recibe subvención pública en vez de recibir una aportación estatal directa«, informó Renfe a las agencias el pasado 31 de julio, cuando presentó los resultados sin destacar demasiado este hecho.

Peor todavía: siempre según los números de Renfe, el presupuesto para cánones este ejercicio es de 647,59 millones. Es decir, en la mitad del año se ha gastado más del 95% del presupuesto previsto en este capítulo. El canon se divide entre el uso de la vía (89%) y el de las estaciones (11%), según los datos obtenidos.

Adif Alta Velocidad, deuda desbocada

Adif tiene dos divisiones, Adif red convencional y Adif Alta Velocidad. El reimpulso al AVE dado por el predecesor de Ábalos, Íñigo de la Serna, ha derivado en que la deuda se dispare por encima de los 17.600 millones de euros al cierre del actual 2018 según los pronósticos del administrador ferroviario, tal y como publicó El Mundo. La idea del gestor de infraestructura que preside Isabel Pardo de Vera es unificar ambas divisiones en una sola, pero ahora mismo no existen plazos.

La deuda de Adif es desde hace mucho tiempo objeto de discusión, sin que ningún Gobierno haya hecho demasiado por frenarla desde que existe la empresa, el año 2005. El 1 de enero de aquel año se separaron Renfe y Adif. Desde entonces se ha invertido más y más en AVE, convirtiéndose España en el segundo país del mundo con mayor red de alta velocidad solo por detrás de la imbatible China (25.000 kilómetros), y con el lamentable honor de contar con la red más infrautilizada del planeta. En plena crisis, Adif Alta Velocidad decidió acudir a los mercados de deuda para captar fondos para financiar su deuda: la compañía estatal estudia ahora hacer lo propio con su red convencional.

También suben los ingresos

El aumento de cánones ha sido tan alto que ha arrastrado todas las demás partidas: en total, los gastos de Renfe en el primer semestre han crecido un 24%, pasando de 1.388 millones el ejercicio pasado a 1.821 este. Algo que afortunadamente han podido compensar los ingresos, que suben un 20% en ese mismo periodo.

Y eso es debido al aumento de la política de descuentos en la alta velocidad, la misma que permitió al operador público batir en julio pasado su récord histórico de transporte de viajeros en un mes: a lo largo de esos 31 días, cogieron el AVE y los servicios de Larga Distancia 3.225.897 pasajeros,  aumento del 3,8 % con relación al mismo mes de 2017.