Economía

Calviño pierde la presidencia del Eurogrupo contra el irlandés Donohoe

Nadia Calviño, vicepresidenta tercera del Gobierno

España vuelve a perder la batalla por el Eurogrupo. Nadia Calviño, vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, no ha logrado imponerse ante sus oponentes y la presidencia recaerá finalmente en manos del candidato irlandés, Paschal Donohoe, dueño del apoyo de los países del Norte, que le han granjeado la victoria en la segunda ronda de votos.

La presidencia del Eurogrupo se ha decidido en una segunda votación a la que sólo se han presentado Donohoe y Calviño, después de que Gramegna haya decidido retirar su candidatura al no lograr suficientes votos en la primera ronda.

El candidato irlandés llegaba con más votos que Calviño a la reunión del Eurogrupo de esta tarde que ya se preveía ajustada horas antes de la contienda, en las que los representantes de Irlanda, España y Luxemburgo han vivido muchos nervios y tensión. Desde el entorno de Calviño se mostraban prudentes mientras se desarrollaban quinielas para averiguar el resultado de la votación antes de tiempo.

Finalmente, la candidatura de Calviño no ha logrado aunar más votos que la de su homólogo irlandés y ha perdido la presidencia. Tras conocerse el resultado, la vicepresidenta ha querido felicitar a su oponente a través de Twitter.

Partía como favorita

Pedro Sánchez decidió el pasado 25 de junio, pocas horas antes de que terminara el plazo, presentar la candidatura de Calviño, sobre la que se había estado rumoreando desde que Mário Centeno, actual presidente del Eurogrupo, anunció su salida para el próximo domingo. Calviño partía como favorita, aunque sus contendientes no se lo han puesto fácil.

A favor de la española se encontraba su amplia experiencia en instituciones europeas, así como el hecho de que su presidencia sería la primera ostentada por una mujer, tras los mandatos de Centeno, Jeroen Dijsselbloem y Jean Claude Juncker.

Por su parte, hablaba bien de Donohoe su mayor cercanía a los países del Norte y su neutralidad entre los bloques, aunque el hecho de que fuera un ministro interino dificultaba posicionarse a su favor. Gramegna estaba lastrado por el hecho de que ya había habido un presidente del Eurogrupo luxemburgués, Juncker, y durante bastantes años, aunque a favor tenía ser de los más veteranos del club de los ministros de Finanzas del euro.

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