La pandemia está asediando económicamente a muchas empresas, pero se está cebando con el comercio y la hostelería, además de con el turismo. De acuerdo con el Banco de España, más de seis de cada diez empresas de estos sectores tienen necesidad de liquidez al cierre del primer semestre, después de meses en los que se han visto obligados a aumentar su deuda para capear la paralización de la actividad que impuso el confinamiento.

En los seis primeros meses del año, que coincidieron con el mayor impacto de la pandemia, tanto a nivel sanitario como económico, casi seis de cada diez empresas (58%) de todos los sectores tenían un déficit de liquidez, que se cifraba en el doble del valor añadido bruto (VAB) que consiguieron generar en el primer semestre, que, como es lógico, se contrajo un 22%. Esto quiere decir que sus cobros no lograron compensar a los pagos a los que debían hacer frente por su actividad de explotación, por sus inversiones o por la amortización de sus deudas.

Las empresas de todos los sectores salvo los financieros facturaron un 33% menos en el segundo trimestre

Esta cifra, de acuerdo con los datos de la Central de Balances Trimestral del Banco de España, aumenta en el caso del comercio y la hostelería (65%) y la industria (64%), que son los sectores que mayores necesidades de liquidez presentan al cierre del primer semestre.

Por el contrario, la información y las comunicaciones (45%), así como la energía (44%), registraron un menor porcentaje de empresas en esta situación.

La relevancia del dato aumenta al tener en cuenta que estas empresas que tienen tanta necesidad de liquidez tienen el 72% de los empleados del total de las compañías analizadas.

Aumento de la deuda

Esta necesidad de liquidez llevó a las empresas a recurrir al endeudamiento, tanto el accesible por medios bancarios como el relativo a financiación ajena (como préstamos recibidos de empresas del grupo), lo que ha llevado a estas empresas a sufrir un deterioro en su situación patrimonial, aunque «moderado», según el Banco de España.

La pandemia ha dado al traste con la reducción de la carga financiera de estas empresas desde 2015

Más concretamente, el 16,6% de estas empresas, que es tan solo dos puntos porcentuales más que al principio del año, tenían un nivel de endeudamiento superior al doble de su patrimonio.

Inevitablemente, este mayor endeudamiento implica una mayor carga de intereses para estas compañías. Así, la pandemia ha dado al traste con la reducción de la carga financiera que estas empresas llevaban experimentando durante los últimos cinco años. Si bien la carga financiera ha aumentado de forma poco significativa en la mayoría de los sectores, en el industrial ha aumentado en mayor medida.

Aunque las restricciones impuestas por la pandemia llegaron aún en el primer trimestre, fue en el segundo en el que se produjo el mayor impacto sobre las empresas. De acuerdo con los datos de los que dispone el Banco de España, las empresas no financieras (es decir, las de cualquier sector salvo el bancario y el asegurador) vieron su facturación caer un 12,2% en el primer trimestre, pero mucho más, un 33,3%, en el segundo.

En consecuencia, el beneficio de estas empresas se redujo considerablemente (el ordinario cayó un 69,6% en los primeros seis meses del año y el neto lo hizo por primera vez desde el año 2002) y con él su rentabilidad, llegando incluso a registrar muchas de ellas una rentabilidad negativa (37,1% del total frene al 25,7% de un año antes).