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Iberia y Air Europa se dan hasta finales de enero para encontrar una nueva fórmula de fusión

El holding hispano-británico pagará 75 millones al grupo de la familia Hidalgo y firma un acuerdo de intenciones para encontrar un plan alternativo

Dos aviones de Iberia y Air Europa.

Dos aviones de Iberia y Air Europa. EP

Iberia y Air Europa se dan de margen hasta finales de enero para encontrar una fórmula alternativa a la compra anunciada hace dos años y de la que finalmente han desistido por varias circunstancias que han minado el interés de IAG en la adquisición.

Según han trasladado al mercado, las matrices de ambos grupos (IAG y Globalia) han rescindido definitivamente el acuerdo firmado el 4 de noviembre de 2019 y modificado el 20 de enero de 2021, mediante el que Iberia había acordado adquirir la totalidad del capital social emitido de Air Europa.

Sin embargo, «IAG ha cerrado un acuerdo de intenciones con Globalia para evaluar, antes de finales de enero de 2022, otras estructuras que puedan resultar interesantes para ambas compañías, ofreciendo beneficios similares para sus accionistas, clientes y empleados».

También confirman que además de la penalización de 40 millones euros que IAG tenía que pagar si desistía de la compra, ahora pagará a Globalia otros 35 millones adicionales. Según han trasladado, «ambas partes han acordado que estas cuantías se aplicarán para reducir cualquier precio de compra futuro si se llega a un nuevo acuerdo y para evitar cualquier litigio relacionado con la Adquisición».

El consejero delegado de IAG, Luis Gallego, ha calificado como «muy decepcionante» que hayan tenido que rescindir el acuerdo original para comprar la compañía de la familia Hidalgo.

Sin embargo, alega que «la decisión tiene sentido debido a las condiciones de mercado, la profunda crisis derivada del Covid-19» y subraya su «deseo de mantener un enfoque disciplinado en cuanto a la asignación de capital». «No obstante, nos hemos comprometido a analizar nuevas alternativas con Globalia que podrían generar importantes beneficios», abunda.

Entrada del Gobierno

Las autoridades comunitarias de Competencia estaban a punto de pronunciarse sobre el impacto que tendría la operación en el mercado, y previsiblemente iban a obligar a Iberia a ceder numerosas rutas de gran interés estratégico para la compañía.

Por otro lado, la operación es clave para el Ejecutivo de Pedro Sánchez para hacer del aeropuerto de Madrid-Barajas un verdadero nodo de conexión entre Europa y el continente americano. Desde la matriz de Iberia, Gallego ha señalado que continuarán «trabajando con el Gobierno español para garantizar la conectividad de España y el desarrollo del hub de Madrid».

«Tal y como lo ha hecho durante los últimos 94 años, Iberia seguirá cumpliendo su misión de conectar España con el mundo, trabajando duro para fortalecer y desarrollar el hub de Madrid para que pueda competir de igual a igual con los demás hubs de Europa», añade en el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Tras conocer la intención de rescindir el contrato original del compra, el Gobierno se pronunció de manera rotunda asegurando que estudiará todas las opciones posibles para garantizar la viabilidad de la aerolínea de Globalia. En este sentido, están en juego los 600 millones de euros de capital público que se ha aportado a la compañía a través de un préstamo de 475 millones del fondo de rescate de la SEPI y otros 140 millones avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Dado que una parte del préstamo de la SEPI es participativo, una de las opciones que hay sobre la mesa es que el Estado acabe entrando en el accionariado de Air Europa y acabe habiendo un estructura a tres bandas, con Iberia, el Estado y una pequeña parte que retenga la familia Hidalgo.

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