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Fuego y agua: así se fraguó el caos ferroviario de Valencia en pleno 23-J

Adif investiga las causas del incendio que inutilizó las bombas que achican el agua cuando esta accede a la infraestructura

Interior de la estación de Joaquín Sorolla.

Interior de la estación de Joaquín Sorolla. EFE/Ana Escobar

La inundación de un túnel de alta velocidad a la salida de Valencia fue una de las protagonistas de la jornada electoral del 23-J. La incidencia dejó atrapados a miles de pasajeros que pretendían regresar a Madrid para ejercer su derecho al voto. Una combinación de fuego y agua obligaron a cortar la circulación hasta las cinco de la madrugada de este lunes, cuando el administrador de las infraestructuras ferroviarias Adif ha dado por solucionada la avería.

La empresa que preside María Luisa Domínguez apunta a un incendio en una arqueta próxima a la infraestructura como culpable de que las las bombas de achique con las que cuenta el túnel no funcionaran, provocando una acumulación de agua de hasta 80 centímetros sobre las vías. Como tantos otros en la ciudad del Turia, el túnel se encuentra por debajo del nivel freático y, según los responsables de la empresa pública, el sistema de bombas se encarga de desalojar el agua cuando accede al interior.

La empresa decidió suspender la circulación entre la bifurcación de Xátiva y la estación de Valencia Joaquín Sorolla a las 03:46 horas del domingo. Adif activó el protocolo con los bomberos del Ayuntamiento de Valencia y con el resto de Fuerzas de Seguridad del Estado. A las 6.05 horas, el incendio se daba por sofocado, pero el humo acumulado en la infraestructura impidió operar rápidamente dentro del mismo por el alto nivel de CO y O2.

Tras comprobar que las bombas del túnel de acceso a la estación Joaquín Sorolla no funcionaban, se movilizó un camión bomba para sacar el agua del interior y se montó una bomba auxiliar, a la que se sumaron otras dos adicionales durante el día.

La compañía ha abierto, eso sí, una investigación para esclarecer las causas del fuego que dañó el sistema eléctrico que alimenta a las bombas y dejó inutilizado el circuito y también el sistema de bombas de reserva.

Por eso Adif tuvo que poner en marcha un plan a contrarreloj para evacuar el agua que anegó las vías del túnel de San Isidro, puesto en servicio en 2010. En total, se movilizaron tres bombas auxiliares y un equipo de 50 profesionales.

La avería acontecida en una jornada electoral convocada en pleno mes de julio hizo que diferentes cargos del Partido Popular se afanaran en pedir a través de las redes sociales que Adif garantizase que todos los viajeros pudiesen llegar a su destino para votar.

"Si ya eran unas elecciones puestas como para no ir, faltaba esto", llegó a decir el vicesecretario de Institucional del PP y cabeza de lista al Congreso por Valencia, Esteban González Pons. La ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, aseguró que se habían activado "todos los medios" para garantizar la movilidad de los pasajeros afectados.

Sobre los plazos de la investigación puesta en marcha este lunes, fuentes oficiales de la empresa evitan dar una fecha concreta. Pero fuentes ferroviarias recuerdan que Adif podría tener que devolver parte del canon que cobra a los operadores por la incidencia de ese día.

Transporte alternativo

Desde el Administrador ferroviario aseguran, eso sí, haber "mantenido permanente comunicación con las empresas ferroviarias para la definición de sus planes alternativos de transporte". La pública Renfe sostiene que todos los viajeros afectados por la incidencia contaron con otro método de transporte en el mismo día.

En total, se vieron afectados 8.500 pasajeros, a los que devolverá el dinero por tener una demora superior a los 30 minutos fijada en su compromiso de puntualidad. La empresa pública los transportó en trenes de vía convencional, trenes lanzadera. También puso autobuses para conectar con otros tramos operativos de la vía de alta velocidad como Requena y Albacete.

La francesa de bajo coste Ouigo canceló todas sus circulaciones, afectando a 4.500 viajeros a los que reembolsará el precio de los billetes y dará una compensación del 200%. Por su parte, había otros 2.800 pasajeros que iban a viajar a bordo de los trenes de la ítalo-española Iryo.

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