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Tren a los aeropuertos y más biocombustible: las claves para no prohibir vuelos cortos

El acuerdo de Gobierno PSOE-Sumar contempla estudiar su reducción, pero aún está a expensas de un estudio por parte del Ministerio de Transportes para determinar las posibles rutas afectadas

Aeropuerto de Barajas.

Aeropuerto de Barajas. Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

La conexión de la alta velocidad ferroviaria con los grandes aeropuertos y los incentivos a la producción de combustibles sostenibles para la aviación, el conocido como SAF por sus siglas en inglés. Esas son las dos claves a las que apuntan las aerolíneas frente a la supresión de los vuelos cortos que contempla estudiar el acuerdo de Gobierno del PSOE y Sumar y que ya se ha impulsado en Francia.

El Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España (COIAE) asegura que el impacto real de una medida como esta es prácticamente nulo para el medio ambiente en términos de reducción de emisiones contaminantes.

Según el último informe de este organismo, el volumen de CO2 correspondiente a las emisiones de todas las conexiones aéreas susceptibles de ser reemplazadas por trenes de alta velocidad en menos de tres horas supuso menos del 0,05% de las emisiones totales en España en 2022, y únicamente un 0,13% de las emisiones nacionales del sector del transporte. En el escenario de rutas con alternativa de tren en menos de 4 horas, el máximo ahorro alcanzable se limitó al 0,08% de las emisiones totales en España en 2022.

Las aerolíneas aplauden las conclusiones del texto. La patronal de líneas aéreas ALA lleva tiempo advirtiendo de que la reducción de emisiones sería residual en caso de aprobarse la medida.

“La sostenibilidad es un reto global y complejo que no admite soluciones simples y locales", destaca el presidente de ALA, Javier Gándara. Hasta ahora, afirma la patronal, ya se ha dado un trasvase natural del avión al tren, copando este último cuotas del 80%- 90% frente al 20%-10% del avión en los tramos cortos.

El decano del COIAE, José Manuel Hesse, asegura que frente a tan reducidos beneficios, los daños que se produciría a la industria del transporte aéreo en España serán "significativos". Así, cree que una prohibición de este calado "desincentivará las inversiones en nuevas tecnologías, eléctrico – hidrógeno, que tienen su banco de pruebas precisamente en los vuelos de corta distancia".

En este sentido, Gándara cree que en lugar de prohibir o reducir" los vuelos cortos, "debe apostarse por aquellas medidas que sí descarbonizan y que son positivas para la generación de riqueza y empleo". Las aerolíneas abogan por que el Gobierno dé un impulso real intermodalidad efectiva y el impulso de medidas como el uso del combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés). Para lo primero, es clave la llegada por ejemplo de la alta velocidad ferroviaria al aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas, que el departamento que dirige Óscar Puente preveía entre 2025 y 2026.

Según el informe, el potencial de reducción de emisiones de CO2, si se reemplazara el puente aéreo Madrid-Barcelona por conexión ferroviaria, podría alcanzar 70,8 ktCO2. Esto supondría aproximadamente el 0,41% de las emisiones totales de la aviación española, y el 0,03 % de las totales en España 2022. En el cálculo no se han tenido en cuenta las emisiones de CO2 durante la construcción de la vía férrea.

Además, el estudio del COIAE constata que el largo tiempo de construcción de las infraestructuras de alta velocidad, más el período de amortización medioambiental posterior necesario, hace que para cuando las posibles nuevas líneas contribuyesen de forma neta a la reducción de emisiones, la aviación ya deberá ser neutra en emisiones de carbono.

Desde el colegio de Ingenieros ven que existe un claro potencial de reducción de emisiones en la interconexión eficiente de la aviación comercial y el transporte por tren. Ello pasaría por medidas como habilitar más enlaces tren-aeropuerto o implementar billetes únicos intermodales. También abogan en pro de incrementar el uso del SAF. Pero las aerolíneas creen que "es necesario que el Gobierno incentive esta solución para escalar su producción y reducir la brecha de precio frente al combustible convencional".

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2 Comentarios

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Comentarios cerrados para este artículo.

  1. Lo de los biocombustibles suena a tocomocho, a la estampita, si la tierra utilizable para cultivos en todo el planeta son unas 1.700 MHa (una megahectárea es un millón de Ha), la productividad de un vegetal para biocombustibles, p.ej., Jatropha curcas, variedad comestible de Veracruz, empieza en unos 440 litros de biodiesel por Ha y cosecha, y la aviación quema 25 mil barriles diarios de derivados del petróleo, un barril son unos 159 litros, unos 4 millones de litros, dejo al lector hacer gasto de calculadora para comprobar la tierra de cultivo necesaria para atender las necesidades de combustible, solamente de la aviación, más de tres MHa.
    ¿Es posible, o subiría de forma prohibitiva el precio de los alimentos?

  2. La situación de Barajas es penosa, y además, es estructural, porque se diseñó sin racionalidad.

    En mi último vuelo, me he quitado del avión, se traga mucha radiación ionizante en altura, emite un montón de CO2, el avión estuvo más de 20 minutos correteando por las pistas de Barajas antes de llegar a la pista de despegue; ni se sabe el gasto de combustible y desgaste de turbinas de ese paseíllo, en cambio, en Alemania, en pocos minutos se pasa del pasillo de embarque a la zona de dar gas a los motores y salir al aire.

    En vez de gastar fortunas en ampliar Barajas, o el Prat, podrían hacer como en Suecia, que tienen un tren rápido, 25 minutos, del aeropuerto de Arlanda al centro de Estocolmo, en los aeropuertos de Girona y Ciudad Real, o un aeropuerto nuevo en Valls, que siempre sopla buen viento.

    Costaría menos un tren,18 millones de €/ km de AVE, lo que qerían gastar en el Prat daría para 60 km o más de línea de alta velocidad, que ampliar pistas, y permite considerar llevar el tráfico de carga a un aeropuerto y el de pasaje a otro.

    ¡No hay sueldos pa tanto manta!