El incremento parece no tener freno. La cotización del gas se dispara casi al mismo tiempo que la inestabilidad en el Golfo Pérsico se acentúa. La guerra de Irán -que mantiene semibloqueado el estrecho de Ormuz y muy diezmada la capacidad de producción, refino y suministro energético de las potencias de la región- está provocando un encarecimiento del gas no visto desde hace cuatro años. El principal indicador de contratos de futuros de gas en Europa, el TTF, llegó a marcar este miércoles una cotización de 80 euros por MWh. Esto supone un encarecimiento desde el inicio del conflicto a finales de febrero de un 148%.
Si el gas dispara su precio, también lo hará el resto de la energía. Más aún en nuestro país, donde tras el apagón de abril de 2025 los ciclos combinados de gas han ganado peso en el mix energético que permite poner en marcha el país. Solo en julio y agosto pasados, el gas representó entre el 18% y el 19% de la energía consumida en España.
El precio del gas actual sigue aún lejos del techo que se alcanzó tras la guerra de Ucrania y que llevó hasta niveles muy superiores la cotización del TTF. En agosto de 2022, el TTF rozó cifras desorbitadas y nunca antes conocidas: 240 euros el MWh. Sin embargo, desde entonces el gas nunca había alcanzado el precio por MWh con el que ayer cerraban los mercados. Cuando el 27 de febrero de este año iniciaron los ataques de EEUU e Israel sobre Irán, el indicador TTF situaba el precio del MWh de gas en poco más de 32 euros, menos de la mitad que este miércoles.
Pugna por los buques de GNL
Gas más caro y más disputado. El suministro también se ha resentido a nivel global y hacerse con cargamentos de buques metaneros se ha convertido en un objetivo algo más complicado. A 1 de septiembre pasado, el nivel de almacenamiento de gas en el conjunto de la UE apenas alcanzaba el 65,3% de las reservas que los países miembros necesitarán para afrontar el frío invernal. Se trata de un porcentaje significativamente inferior al 77% de la misma fecha del año pasado, y mucho más bajo que el 92% de 2024 y 2023 o el 80% de 2022.
Por el momento, las autoridades aclaran que no se trata tanto de un problema de desabastecimiento de gas como del precio a pagar por obtenerlo, lo que sí está ralentizando alcanzar los niveles de almacenamiento exigidos por las administraciones comunitarias. El pasado 1 de julio, la Comisión Europea concluyó que por ahora no existe una preocupación por el suministro de cara al invierno. Incluso el Grupo de Coordinación del Gas estima que un nivel de almacenamiento del 80% en el conjunto de la UE será suficiente para afrontar con garantías el invierno.
Por si acaso, la Agencia Internacional de Energía (AIE) ya ha pedido a los gobiernos europeos que se planteen cerrar acuerdos conjuntos de compra para concurrir con mayor fortaleza a los mercados internacionales de gas, facilitar así el abastecimiento y alcanzar el nivel de reservas óptimo de cara al invierno.
La energía más cara desde 2022
Los casi siete meses de guerra han dejado no solo una ruta clave como la de Ormuz bloqueada, sino la capacidad de refino y suministro de muchos países del Golfo muy dañada. A todo ello se suma el veto a la compra de gas a otra de las potencias gasistas: Rusia. Toda esta situación ha hecho que la disputa por poder comprar los buques metaneros de GNL (gas natural licuado) de otras potencias dispare los precios.
Países como España, Portugal e Italia han visto cómo los primeros días de este mes de septiembre la energía que han estado produciendo ha sido la más cara desde 2022. Ha sido la necesidad de recurrir en mayor medida al gas para compensar una menor producción eólica la que ha disparado la factura final.
A esta situación se suma que la "guerra" por el gas en los mercados internacionales ante una posible prolongación de la inestabilidad y el retraso de una solución en Irán ha incrementado las primas de riesgo y con ellas el precio final del gas. Encarecimiento que se percibe día a día. La previsión que manejan los mercados apunta a que durante los próximos meses, si la situación geopolítica se tranquilizara, en el mejor de los escenarios el precio podría descender a una horquilla de entre 60 y 70 euros el MWh. Incluso así, sería aún un precio muy por encima del que se pagaba antes del comienzo de la guerra.
Tensión en los mercdos
Todo apunta a que la tensión en los mercados de gas y petróleo seguirá complicándose a medida que el otoño y el invierno se acerquen. Algunas estimaciones hablan ya de un sobrecoste de al menos un 8% en la factura de la luz para los consumidores.
En España, en mayo pasado los futuros de la electricidad para el cuarto trimestre de este año situaban el precio del MWh en 91,2 euros. Ahora, la OMIP (Operador del Mercado Ibérico de Energía) lo eleva a 127,25; es decir, un 40% más en solo tres meses. En el conjunto de Europa la situación es similar: en esos tres meses el precio ha aumentado un 33% en Alemania y un 40% en Italia. La estimación es que de cara a comienzos de 2027 el precio pueda moderarse, pero eso es una previsión que podría cambiar en el convulso escenario internacional.
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