España

La Policía confirma que Fernández Díaz nombró comisario honorario al cura de 'Kitchen' en 2014

Silverio Nieto está citado a declarar como testigo el día 22 para que aclare si conocía la operación / El sacerdote reenvió al ex ministro el Whatsapp en el que Francisco Martínez le decía que aportaría al juez los mensajes que incriminaban a su antiguo jefe

El sacerdote Silverio Nieto, en la apertura de un curso universitario.

El sacerdote Silverio Nieto, en la apertura de un curso universitario.

La Dirección General de la Policía ha confirmado que el Ministerio del Interior nombró en la etapa de Jorge Fernández Díaz comisario principal honorario a Silverio Nieto, el sacerdote que tendrá que declarar como testigo este mes ante el juez que instruye el caso Kitchen a fin de esclarecer el conocimiento que tenía de los hechos que se investigan en esta pieza por su cercanía con tres de los imputados: el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, el comisario principal ya jubilado Enrique García Castaño y el propio ex ministro.

En respuesta a una petición de información tramitada a través del Portal de la Transparencia, el director general de la Policía (Francisco Pardo Piqueras) ha detallado que el nombramiento de Nieto tuvo lugar el 13 de febrero de 2014, en la primera legislatura de Fernández Díaz como titular de Interior. Éste fue nombrado a finales de 2011 y cesó en noviembre de 2016, cuando fue relevado por Juan Ignacio Zoido.

Se da la circunstancia de que la designación tuvo lugar en pleno desarrollo de la Operación Kitchen. El 12 de febrero de 2014 tuvo lugar la última vigilancia que el área especial de seguimientos -servicio adscrito a la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO)- realizó a la esposa de Luis Bárcenas para tratar de conocer dónde podía guardar su marido documentación comprometedora para altos dirigentes del PP, según la tesis que mantienen el juez y la Fiscalía Anticorrupción. Esas labores habían comenzado el 25 de julio de 2013, semanas después de que el ex tesorero del PP ingresara en prisión preventiva.

El nombre de Silverio Nieto ha salido a relucir tangencialmente en las actuaciones que dirige el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional a raíz del Whatsapp que le envió Francisco Martínez el pasado 23 de enero. En dicho mensaje, el ex alto cargo de Interior le confirmaba que había protocolizado ante notario cuatro SMS que le había enviado Fernández Díaz durante el despliegue del dispositivo ahora bajo sospecha con «instrucciones muy claras y explícitas» sobre el dispositivo policial que investiga hoy la Audiencia Nacional. Ese texto se lo reenvió al ex ministro, según le confirmó a García Castaño y consta en el sumario.

Policía, juez y sacerdote

«Este magistrado considera necesario que comparezca como testigo el Sr. Nieto a fin de esclarecer qué sabe de los hechos objeto de la presente pieza separada, atendida la cercanía con Francisco Martínez y el contenido de los mensajes que le reenvió al Sr. García [Castaño], tal y como éste mostró en su declaración», razona el juez Manuel García-Castellón en el auto por el que el pasado 18 de septiembre llamó al procedimiento a Fernández Díaz en calidad de imputado. En concreto, el religioso está citado a declarar el próximo 22 de octubre.

El cura extremeño ingresó en la Policía en 1972 y se mantuvo en el Cuerpo en activo hasta que a principios de la década de los años 80 aprobó las oposiciones a juez. Tras ejercer en la jurisdicción contencioso-administrativa, Silverio Nieto se ordenó sacerdote en 1999 y colgó la toga. Desde hace años mantiene una relación de amistad con Jorge Fernández Díaz, abrazado a la Iglesia a raíz de un viaje realizado a Estados Unidos en 1991.   

Silverio Nieto tendrá que declarar como testigo el próximo día 22 para aclarar si conocía la operación ahora bajo sospecha

La Dirección General de la Policía ha eludido aclarar si ha iniciado ya los trámites para retirarle el nombramiento de comisario principal honorario, al entender que ese extremo no tiene la consideración de información pública en los términos en los que la define la Ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno en su artículo 13: «Los contenidos o documentos, cualquiera que sea su formato o soporte, que obren en poder de alguno de los sujetos incluidos en el ámbito de aplicación de este título y que hayan sido elaborados o adquiridos en el ejercicio de sus funciones».

Hasta agosto de 2015, los nombramientos de carácter honorífico estaban regulados por el Reglamento orgánico de la Policía Gubernativa, que había entrado en vigor a principios de diciembre de 1975. «También podrán ser nombrados por el Ministro de la Gobernación miembros honorarios del citado Cuerpo quienes, no habiendo pertenecido al mismo, se hubieran distinguido por los merecimientos contraídos a la labor realizada en favor de la Policía española o de sus servicios», detallaba el artículo 162.

Esta norma fue derogada por la Ley orgánica de régimen de personal de la Policía Nacional, desarrollada mediante un real decreto que el Consejo de Ministros aprobó el pasado 30 de junio y con el que se establece el marco regulador de recompensas y honores para reconocer a las personas que acrediten una labor meritoria a favor de la Policía Nacional o una trayectoria profesional dentro de su ámbito «relevante y dilatada».

Nuevos carnés

Según estipula esta nueva norma jurídica en su disposición transitoria única, a las personas ajenas a la Policía Nacional que ya tuvieran reconocida la condición de honorario conforme a la normativa anterior -el caso de Silverio Nieto- «les será sustituido el carné de identificación acreditativo de tal condición con la entrega de un nuevo carné». Esta distinción no faculta para la función policial ni conlleva beneficio económico alguno.

El citado real decreto prevé la posibilidad de que se pueda revocar la concesión de esta distinción en caso de que el titular incurra en una «conducta contraria a los principios y valores que constituyen el Código Ético de la Policía Nacional» o su forma de actuar sea «perjudicial para el prestigio» del Cuerpo, retirándosele en ese caso los distintivos identificativos y desapareciendo los derechos inherentes al nombramiento.

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