España

Cargos de Ciudadanos sondean dar el salto al PP ante la "deriva" de Arrimadas

El "acercamiento" de dirigentes del partido 'naranja' al PP se está produciendo a nivel autonómico, sobre todo en Madrid o Andalucía, por el "malestar generalizado" y el "desapego" a las siglas a raíz de la estrategia de la actual dirección

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. EFE

El PP tiene ya muy claro qué estrategia debe seguir para reducir el espacio electoral de la derecha de tres a dos opciones: «centro» y «moderación» o «populismo» y «radicalismo» que, a juicio de los populares, representa Vox. Y en ese plano, de momento teórico, que ha trazado Pablo Casado, Ciudadanos será fagocitado antes o después por un PP centrado en su «proyecto de convergencia» que tiene por objetivo dar cobijo a electores socialistas moderados y desencantados con la actual deriva de Pedro Sánchez y al millón y medio de votantes que en las anteriores generales aún optaron por la papeleta naranja. El ‘España Suma’ ya es historia en la hoja de ruta de Génova. Ahora sólo cabe la absorción.

El fichaje del número dos de Albert Rivera, José Manuel Villegas, para el nuevo think tank del PP, la Fundación Propósito; y la posterior contratación del bufete del ex presidente de Ciudadanos -Echevarría-Martínez & Rivera- para tumbar la ley catalana de limitación de alquileres son los primeros movimientos de la reactivación de la OPA -no hostil- de Casado sobre Arrimadas. Pero no serán los únicos. Numerosos cargos de Ciudadanos a nivel autonómico y municipal ya estarían preparando su salto al PP y habrían contactado con sus homólogos populares para preparar un eventual desembarco, según confirman diversas fuentes conocedoras de estos movimientos, tanto desde el PP como desde Ciudadanos.

Los motivos de este «acercamiento» que fuentes del partido naranja observan como «generalizado» en dirigentes que van desde las altas esferas autonómicas y municipales hasta cargos rasos son diferentes en función de cada caso. «Algunos sólo quieren salvar su puesto de trabajo» o «mantener un buen salario» ante una desaparición del partido que críticos con Arrimadas ya ven como «inminente», con las elecciones catalanas del próximo 14 de febrero como punto de partida. «El movimiento de Casado amenaza la pervivencia de Ciudadanos», lo que ha acelarado las «aproximaciones» y «acercamientos» al PP de cargos a nivel territorial, aunque aún no se ha producido ningún paso decidido en este sentido.

Pero más allá de querer cubrirse las espaldas ante un eventual hundimiento de Ciudadanos, existe otro condicionante: el «malestar interno general» por la «deriva» de la presidenta de Ciudadanos en su permanente mano tendida a Sánchez y el creciente «desapego» a nivel territorial con la actual dirección naranja, así como el hecho de que la «gestión integral del partido la manejen únicamente Carlos Cuadrado y José María Espejo», lamenta en este caso un alto cargo naranja en una de las autonomías en que cogobiernan PP y Ciudadanos.

«Prácticamente toda la gente que conserva su cargo a nivel autonómico y municipal lo obtuvieron cuando Rivera estaba al frente del partido. Llegaron ahí con el programa y con la ideología» del ex presidente de Ciudadanos que, en su momento, planteó una línea roja a Sánchez y a su «banda» que mantuvo casi hasta el final de sus días al frente de la formación liberal, cuya estrategia enmendó por completo Inés Arrimadas meses después, con la pandemia del coronavirus como justificante de decisiones «responsables» y «excepcionales», según defienden en la actual cúpula naranja. «El partido ha girado porque dos o tres personas lo decidieron» y mucha gente que ahora se «siente huérfana tiene que buscarse un padre», insisten.

Estos movimientos, que por el momento no pasan de contactos y «conversaciones» entre azules y naranjas, se estarían produciendo de manera generalizada en todo el territorio, aunque muy especialmente en Andalucía y en diversos municipios de la Comunidad de Madrid. El ‘run run’ a ese salto llega también de cargos en Cataluña, que «callan» ante la proximidad de las autonómicas en la región, e incluso de Extremadura, donde el partido está «completamente quebrado» no tanto por el desacuerdo de los pactos de Arrimadas con Sánchez, sino más bien por la acumulación de poder en Madrid.

La última injerencia de la dirección nacional que ha caído como jarro de agua fría en un sector de Ciudadanos Extremadura ha sido el de imponer a David Salazar en sustitución de Cayetano Polo como presidente del grupo parlamentario, en contra de la voluntad de cuatro de los siete diputados extremeños, una información que adelantó Vozpópuli y que ha podido confirmar este medio. No obstante, y aunque prima el descontento con la dirección también en este territorio, se da por sentado que una eventual salida a futuros de cargos del partido no tendría como destino el PP en este caso, sino más bien el PSOE, al predominar en las filas naranjas extremeñas un «perfil más de izquierdas».

En el PP, brazos abiertos

Estos contactos de los que alertan diversos cargos de Ciudadanos son confirmados también en las filas del PP, tanto a nivel autonómico como desde la propia dirección de Génova, que ven cómo cuadros del partido liberal han iniciado un viaje sin retorno hacia las siglas populares, una vez el PP «se ha consolidado como alternativa real al Gobierno y a la izquierda» y Casado ha ampliado «el espectro que existía del centroderecha».

Fuentes del PP vinculan estos acercamientos al «descontento» de personas que ante el cambio de posicionamiento de Arrimadas «se ha desconectado» del «objetivo real» de Ciudadanos y ven en Pablo Casado el auténtico referente del centro político español. Ratifican además que el número de nuevos afiliados del PP ha ido en aumento desde el discurso de Casado durante la moción de censura de Abascal -casi 3.000 por menos de 300 bajas, según explican en la dirección-, y vinculan esas altas a gente procedente de la bolsa de votos de la formación liberal por las bajas que, admiten, se han marchado a Vox.

«Es cuestión de tiempo», admiten los populares, que lo que hoy son acercamientos se conviertan en «hechos» en el medio plazo. Y aunque Pablo Casado ha evitado ‘asfixiar’ a Inés Arrimadas en público y ha asegurado «respetar» la posición de Ciudadanos, de puertas para adentro creen que la estrategia pactista de Arrimadas «no está funcionando» y auguran ya su paulatina desaparición. Primero, aseguran, habrá un «trasvase de votos» no sólo de Cs a PP, sino también del propio PSOE al PP sin pasar por Ciudadanos. El siguiente paso será recibir con los brazos abiertos a sus mejores activos políticos, en que José Manuel Villegas se ha convertido en el principal objetivo.

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