España

Villarejo ofreció inmunidad a CiU a cambio de dinero antes de la 'Operación Cataluña'

El libro 'La España inventada' desvela el encuentro que mantuvo un socio del comisario hoy en prisión con Felip Puig, entonces secretario general adjunto de CDC, para ofrecerle los servicios y que el partido pudiera solucionar sus problemas judiciales

José Manuel Villarejo, durante una entrevista concedida a 'El Independiente'.

José Manuel Villarejo, durante una entrevista concedida a 'El Independiente' en junio de 2017. G. M. P.

José Manuel Villarejo ofreció inmunidad a Convergència a cambio de dinero. A través de una de sus empresas, el comisario hoy preso hizo esta oferta a altos dirigentes del partido cuando aún se encontraba en activo en la Policía y antes de que se implicara en la denominada Operación Cataluña, el plan con el que se trató de desgastar a políticos nacionalistas durante el Gobierno de Mariano Rajoy para tratar de frenar el ansia independentista.

El libro La España inventada, tras los pasos de Villarejo (Ediciones Urano), que el detective Francisco Marco (ex Método 3) y el periodista Manuel Bravo acaban de poner en las librerías, desvela el contenido de una conversación de la que se desprenden las gestiones que Antonio Giménez Raso -socio del polémico policía en Servicios de Investigación y Detección SL- hizo con el partido fundado por Jordi Pujol a fin de ofrecerle los servicios de esta compañía para que pudieran solucionar sus problemas judiciales mediante la búsqueda de nulidades. El ofrecimiento no se concretó en encargo alguno.

Se trata de un audio que grabó Villarejo de forma subrepticia durante un paseo con Giménez Raso por el centro de Barcelona. El libro sitúa ese encuentro en 2009, después de que estallara la investigación contra Félix Millet y otros directivos por el desfalco del Palau de la Música y de que trascendiera la existencia del llamado caso Pretoria por corrupción urbanística en Barcelona. Dos de los detenidos en este procedimiento -cuya instrucción inició el entonces juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón- fueron Macià Alavedra y Lluís Prenafeta, ex altos cargos de la Generalitat con Jordi Pujol y ambos condenados en 2018.

«La milonga estándar»

Mientras caminaban hacia la Rambla de Cataluña, Giménez Raso -ajeno a que estaba siendo grabado- le cuenta a Villarejo cómo había transcurrido la reunión mantenida con Felip Puig, entonces secretario general adjunto de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Puig ocupó ese puesto hasta principios de enero de 2011, semanas después de que Artur Mas lo incorporara a su gobierno como conseller de Interior en sustitución de Joan Saura.

Antonio Giménez Raso.-No reunimos con Felip Puig. Sube el tío, solo, sin acompañante, sin abogado, sin nada. Nos pusieron un despacho (…) y yo le di mi tarjeta con mi nombre.
Villarejo.-¿La de I+D?

A.G.R.-Sí. Le cuento un poco, la milonga estándar (…). Como a la sociedad catalana le han dado en el morro con [Baltasar] Garzón, le explico que parece ser que hay unas deficiencias en el sumario que se pueden solucionar y la información que tengo, porque el resto de la información la tienen mis socios en Madrid. Le digo que al parecer ha salido el tema este [relativo a la venta por parte de Millet de unos terrenos inscritos en el Registro de la Propiedad de Granollers al empresario Ángel Izquierdo] y le digo: Imagínate, si han llegado hasta ahí, imagínate hasta dónde pueden llegar. [Puig] se quedó un poco parado. Esto no es muy gordo…
V.-…pero es muy reservado. Él no tiene nada a su nombre ahí ni pollas en vinagre, ¿no?

A.G.R.-Dice pero, bueno, si han llegado hasta ahí, imagínate… Garzón tiene ahí la espada de Damocles con el Supremo, que como lo metan en el banquillo se van todos sus asuntos a otro juzgado… Y entonces me inventé que el resto de los jueces de la Audiencia Nacional no quieren saber nada de los marrones que tiene ahí. Eso me lo inventé.
V.-Muy bien, muy bien.

A.G.-Y tal, y que va a tirar para adelante. Entonces, claro, tú sabes que ahora con las elecciones… Y le digo: ahí hay dos cosas, una del partido y otra personal. ¿Qué es lo que podemos hacer? Tratar de que no pase lo que está pasando con Prenafeta y con todos estos. Si os meten en el talego, tú tienes un problema añadido. No es la pena de telediario o que vayas a prisión porque todo eso es un tema político. El problema tuyo es que, estando posicionado como estás, aunque no vayas a prisión (en fin, a priori puede ser fácil o no, depende de las intenciones porque estos son todos temas políticos) es que te matan políticamente. Los cuatro pilares de Convergència son el alcalde [de Sant Cugat], [Lluís] Recoder; [Artur] Mas, que es el que manda; él y el hijo de Pujol, Oriol. El tío, la verdad, es que estaba muy muy abierto al diálogo y me dice: ¿Y esto? Porque aquí los catalanes ya sabes cómo son…
V.-Pasta.

A.G.-La información que te estoy dando, le dije, es gratuita. La reunión de Madrid con la información que se te dé en Madrid también; bueno, el billete te lo pagas tú… (risas). Es cuestión de que nos sentemos, que ten explique mis socios de Madrid qué es lo que tienen, cuál es el proyecto y, si llegamos a un acuerdo, pues eso lógicamente cuesta un dinero. Ya no entró más… Mira, nosotros, le he dicho al Felip, llevamos el tema de Inteligencia, la información no la regalamos. Bueno, entonces, ¿cómo podemos hacer? Pues una reunión en nuestro despacho de Torre Picasso [en Madrid]. Cuanto antes nos reunamos, mejor.

Según detalla el libro, el ofrecimiento de servicios se habría realizado tanto a Puig como a «familiares de Prenafeta», secretario de Presidencia de la Generalitat en los años 80. «Nadie contrataría a un tipo como Giménez Raso que va diciendo que en Madrid pueden solucionar unas cosas por deficiencias en el sumario», opina uno de los políticos a los que contactó y cuya identidad no se revela en las 574 páginas de la obra.

El libro ‘La España inventada’ desvela el encuentro que mantuvo un socio de Villarejo con Felip Puig en el año 2009

Servicios de Investigación y Detección SL, la empresa a través de la que se habrían ofrecido los servicios a Convergència, había comenzado sus operaciones el 10 de enero de 2008 y buscaba clientes en Barcelona. En dicha sociedad figuró inicialmente como apoderado Giménez Raso, que ejerció posteriormente como administrador mancomunado junto al abogado Rafael Redondo (socio de Villarejo e imputado también en el caso Tándem). Cuando la empresa fue absorbida a principios de 2017 por Club Exclusivo de Negocios y Transacciones SL (Cenyt), el administrador único de Servicios de Investigación y Detección era José Manuel Villarejo Gil, hijo del comisario jubilado.

Como desveló El Independiente, se trata de la empresa que contrató la Oficina Antifraude de Cataluña en la etapa de Daniel de Alfonso como director para que llevara a cabo un barrido radioeléctrico tanto en el vehículo oficial que utilizaba como en sus dos despachos (el de la oficina y el de su casa) a fin de detectar si estaba siendo espiado. El encargo ascendió a 7.078,50 euros (IVA incluido) y se facturó el 15 de octubre de 2013.

Francisco Marco llama la atención sobre el hecho de que, la misma información que se había ofrecido a Convergència a cambio de dinero, la utilizó años después el comisario Villarejo en sus «primeros informes confidenciales» sobre la denominada Operación Cataluña. En el tramo final de su carrera profesional, el policía ejercía como agente encubierto adscrito a la Dirección Adjunta Operativa (DAO).

La cita que niegan los Pujol

«El ex comisario viajó a Barcelona a principios de 2012 para controlar los movimientos independentistas sobre el terreno», recuerdan los autores de La España inventada. Éstos se apoyan en gran medida en el testimonio que el ex DAO Eugenio Pino ofreció ante el juez de la Audiencia Nacional que instruye el caso Villarejo, el magistrado Manuel García-Castellón.

Pino aseguró que el polémico policía «se fue a ver a Jordi Pujol» y él, pese a ser el máximo responsable operativo del Cuerpo Nacional, «no lo sabía». Según el ex DAO, le preguntó que a qué había ido a Cataluña y que quién le había mandado y la respuesta que obtuvo fue que preguntara «por arriba». «Era un señor que no estaba controlado por el DAO, ni el CNI, ni el presidente del Gobierno. Era controlado por todos y por ninguno», defendió el ex número dos de la Policía, que destacó los «significativos informes de inteligencia» que había realizado el controvertido agente tanto en materia de corrupción política como de terrorismo.

En una entrevista concedida a este diario cuatro meses antes de su detención en la Operación Tándem, Villarejo reconoció que había investigado cómo la familia Pujol había obtenido el patrimonio que afloró. «A principios de 2012, coincidiendo con la mayoría absoluta que había obtenido el PP, una serie de empresarios decide denunciar que todo el clan Pujol había pasado de pedir el 3 al 8%. Eso lo ponen en nuestro conocimiento y a partir de ese momento se elaboran notas de trabajo internas. Mi labor de Inteligencia, cuando obtenía una información que podía ser de interés policial o judicial, consistía en elaborar una nota interna que se le pasaba tanto al DAO [Director Adjunto Operativo, entonces Eugenio Pino] como al responsable político [Ignacio Cosidó, ex director general de la Policía]. A la vista de que había indicios, durante más de un año se estableció un dispositivo policial en Cataluña para investigar las irregularidades», declaró.

Orden de investigar «con la boca pequeña»

En dicha entrevista, el policía retirado dijo que la orden para viajar a Cataluña e investigar a los líderes políticos se la dio Ignacio Cosidó en su condición de director general de la Policía. «Bien es cierto que con la boca pequeña, porque dijo que lo hiciera con cuidado porque estas personas eran muy importantes. A la salida de una de esas reuniones, tengo que decir que el señor Pino me dijo a solas que tirara para adelante y que procurara que no me pillaran. Eso es lo que hice», añadió.

Uno de los hijos del ex president Pujol ha asegurado a Marco y Bravo que, frente a la versión que mantiene Eugenio Pino, Villarejo «nunca fue a ver» a su padre. La fuente -cuya identidad no se precisa en el libro- sí reconoce que el comisario hoy preso «se entrevistó con Josep [Pujol Ferrusola]», quien años después envió una carta al comisario jubilado cuando éste ya llevaba más de de seis meses como preso preventivo en la cárcel de Estremera (Madrd). Fue, concretamente, en mayo de 2018.

Según la familia Pujol, el autor intelectual de la operación que se puso en marcha durante la etapa de Rajoy para lograr pruebas sobre casos de corrupción que afectaran a los líderes catalanes fue Jorge Fernández Díaz, al frente del Ministerio del Interior entre diciembre de 2011 y noviembre de 2016. Y Villarejo, sostienen, fue «un simple ariete».

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