La censura a Madrid por su supuesto dumping fiscal se ha convertido en el principal argumento de Esquerra para apoyar los Presupuestos Generales de Pedro Sánchez. Conscientes de que serán blanco de una ofensiva sin piedad de su socios independentistas, los republicanos no podían quedarse en los réditos puramente monetarios -que los hay, 2.300 millones en inversiones en Cataluña en 2021- a riesgo de ser comparados con el «peix al cove» de Jordi Pujol. Por eso había que buscar un motivo superior; y que mejor que cortarle las alas al Madrid liberal de Isabel Díaz Ayuso.

El tuit publicado por Quim Torra poco después de hacerse público el acuerdo, vanagloriándose de que durante su mandato no se aprobó «ningún presupuesto español», da idea de esa presión. «Estamos en las antípodas de Ayuso, que ella defienda su modelo y nosotros defenderemos el nuestro pero no puede haber situaciones discriminatorias», argumentaba Pere Aragonés, presidente en funciones de la Generalitat y candidato de ERC a las elecciones, para defender su ataque a la capital.

Acusan a Madrid de hacer competencia desleal con el margen de fiscalidad autonómico para atraer capital catalán. Pero lo cierto es que el Govern de Quim Torra ha actuado como el mejor agente de la hacienda madrileña con la aprobación de los Presupuestos para 2020 que incluían una fuerte subida de impuestos forzada tanto por ERC como por CatEC-Podem.

Dentro de esa subida fiscal, la del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, aprobada en abril, en pleno pico de la primera ola del coronavirus, fue un auténtico escarnio para muchos catalanes. Fue una de las condiciones inamovibles de los comunes de Ada Colau para dar su apoyo a las cuentas de Pere Aragonés.

Subida de Sucesiones

En la práctica se reducen las bonificaciones para los hijos mayores de 21 años y para los ascendientes, lo que provoca una importante subida del impuesto. Por ejemplo, para el caso de una herencia cuyos bienes asciendan a unos 300.000 euros, se puede llegar a pagar 10.350 euros frente a los 1.610 euros que se pagaban hasta 2019.

Las bonificaciones del 99% que introdujo el Gobierno de Artur Mas han sido parcialmente eliminadas y esto afecta también a las sucesiones de pequeñas y medianas empresas, que no pueden compatibilizar la bonificación del 95% por empresa familiar con la bonificación por patrimonio afecto a la actividad empresarial.

La subida de impuestos alcanzó además a la franja autonómica del IRPF, que el Govern utilizó para dividir el cuarto tramo autonómico, de modo que quienes ganan más de 90.000 euros hasta los 120.000 euros, tributarán dos puntos porcentuales más, del 21,5% al 23,5%. Con esta subida, los cotizantes de este tramo pagarán en Cataluña un 46% de IRPF. Si el Gobierno confirma su subida, el tipo marginal en esta comunidad se situará en el 52%.

Impuesto de Patrimonio

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones no es el único impuesto cedido que marca la diferencia entre Cataluña y Madrid. De hecho, el caso más extremo se da con el Impuesto sobre Patrimonio, bonificado en Madrid y aplicado con fruición en Cataluña. Madrid recaudó en 2008 un total de 642 millones de euros por 536 millones en Cataluña.

Nueve años después, la bonificación en Madrid era total, mientras Cataluña recaudó por este concepto 494 millones, según el informe de Fiscalidad Autonómica y Foral 2020.

Esquerra no es la única que ha señalado a Madrid. Al abrirse el debate sobre la reforma del modelo de financiación al inicio de la legislatura, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ya acusó a Madrid de “dumping fiscal” y “competencia desleal”. Por contra, las comunidades del PP que defienden la libertad para subir y bajar impuestos.

Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas defendió en la presentación del informe sobre la Fiscalidad Autonómica y Foral 2020 que “lo normal es que los gobiernos federados tengan libertad para adaptarse y tengan competencia fiscal” aunque “sin complicar demasiado la vida a los contribuyentes”.