El ministro de Sanidad y candidato del PSC a las elecciones catalanas, Salvador Illa. EUROPA PRESS

España

El 'efecto Illa' recorta más de cinco puntos la ventaja de ERC

Desde que se anunciase la candidatura del ministro de Sanidad el pasado 30 de diciembre, el PSC ha crecido 3,62 puntos en las encuestas mientras que los republicanos caen más de punto y medio respecto a sondeos previos

El tira y afloja entre el PSC y ERC para aplazar o no las autonómicas de Cataluña el próximo 14 de febrero ha terminado en la judicialización del asunto. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha primado el «interés público» de los comicios y ha fallado a favor de que se mantenga la fecha inicial siempre y cuando el ministro de Sanidad, que resulta ser también el candidato del PSC, no dicte nuevas restricciones sanitarias. Pero el ‘efecto Illa’ tiene premio. Lo sabe él, lo saben los partidos independentistas y lo demuestran las encuestas. Si hay elecciones el 14 de febrero, la mayoría independentista corre peligro y Salvador Illa podría ser investido presidente.

La retirada de Miquel Iceta y el impulso del ministro ha supuesto todo un revulsivo para los socialistas catalanes, hasta el punto de dejar sin opciones a JxCat y amenazar el liderazgo que hasta ahora conservaba ERC en las encuestas. Salvador Illa es ya el político mejor valorado de Cataluña y el único que logra un aprobado, según el último CIS de Tezanos, por encima del resto de líderes independentistas -Laura Borràs y Pere Aragonès-, aunque esta vez el instituto público no ha incluido a Oriol Junqueras en la valoración.

Desde el 1 de octubre -fecha en que Roger Torrent fija la convocatoria electoral para el 14 de febrero- hasta el 30 de diciembre -día en que la candidatura de Salvador Illa se hace oficial, la evolución de las encuestas sonreía sobre todo a ERC, que se situaba por delante de Junts y firmaba una cómoda ventaja sobre los socialistas que entonces capitaneaba Miquel Iceta. En concreto, de acuerdo con la media de los sondeos privados y públicos divulgados entre las citadas fechas (un total de 10), ERC obtenía un cómodo 23,07% de los votos frente al 19,47% de JxCat y el 17,81% del PSC.

Pero la media de las seis encuestas publicadas desde que Illa se pusiese a los mandos del PSC, incluido el CIS, ha provocado que los socialistas hayan recortado en más de cinco puntos la ventaja respecto a los republicanos en menos de un mes: desde que el ministro de Sanidad cambiase la pantalla nacional por la catalana, ERC ha caído más de un punto y medio respecto a los diez sondeos anteriores, mientras que el PSC sube un 3,62%. En concreto, los socialistas escalarían hasta firmar casi un empate técnico con los de Oriol Junqueras, y lograrían el 21,43% de los apoyos frente al 21,51% de ERC. Los de Puigdemont seguirían cayendo y se conformarían con un 18,6%.

Si utilizamos el total de los sondeos publicados desde el pasado mes de octubre hasta la actualidad, y de continuar la misma tendencia en los días que restan hasta el 14 de febrero, los republicanos catalanes obtendrían un porcentaje del 22,48%, seguidos de un PSC (19,18%) que superaría, aunque por poco, la marca de Junts cuando se abriesen las urnas (19,14%). En cuarto lugar se encontraría Ciudadanos, que lograría mantener casi un 11% de sus votantes, al que seguirían En Comú Podem, con el 7,30% de los sufragios. PP sacaría casi un punto a Vox (6,29% por el 5,21% con el que irrumpirían los de Santiago Abascal).

Si comparamos los resultados de la media de todos los sondeos recientes con los de las últimas elecciones autonómicas de diciembre de 2017 podemos extraer tres conclusiones principales: ERC consolida su sorpasso a JxCat; el PSC, aupado por Salvador Illa, subiría más de cinco puntos respecto a los últimos comicios y lograría desplazar a los de Puigdemont a la tercera posición; y Ciudadanos, aunque pierde más de la mitad de los apoyos -en diciembre de 2017 Inés Arrimadas hizo historia al ganar las elecciones en Cataluña con el 25,35% de los apoyos y 36 diputados- salvaría los muebles y seguiría por delante de PP y Vox.

Media de sondeos desde octubre de 2020 hasta la actualidad

Por su parte, En Comú Podem logra permanecer en su marca del 7% más de tres años después, por lo que se extrae que, de permanecer la tendencia de los últimos meses, la subida de los socialistas se alimentará potencialmente de la bolsa de votantes republicanos y naranjas por encima de lo que pueda robar de manera más residual a la formación morada.

Para este cálculo, El Independiente se ha basado en la media de 16 sondeos electorales publicados desde el pasado 2 de octubre de 2020: NC Report para La Razón; Encuesta CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) de octubre, noviembre y diciembre; Key Data para Público; GESOP para El Periódico (3); Electomanía (4); Sociométrica para El Español (2); GAD3 para La Vanguardia y el último estudio preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Plebiscito a la derecha

Más allá de la pugna entre PSC y ERC para liderar la Generalitat, la otra gran lectura de las elecciones autonómicas del próximo 14 de febrero es la batalla que se juega a la derecha del tablero político. Para Pablo Casado estos comicios suponen la primera gran prueba de fuego para saber si la estrategia de apostarlo todo al centro político y romper con Vox ha sido un acierto. Los de Santiago Abascal, representados por Ignacio Garriga, pugnan también por irrumpir en el Parlament e intentar, de paso, superar en votos a los populares de Alejandro Fernández. Y Ciudadanos, aunque no logra remontar el vuelo, pelea por no perder todo el fuelle que le queda en su cuna política, a sabiendas que un sorpasso de Vox o de PP podría suponer el principio del fin para la formación liberal.

Aunque el último CIS de Tezanos pronostica el sorpasso de Vox al PP, las encuestas aún sonríen a los de Casado. En concreto, la media de los sondeos publicados desde que se fijó la fecha de las elecciones hasta la actualidad pronostica que el PP sacaría más de un punto de ventaja a Vox, aunque no lograría mejorar en gran medida el resultado que obtuvo el 21-D: obtendría el 6,29% de los votos frente al 4,24% que consiguió entonces y, además, los populares se quedarían aún a casi cinco puntos de Ciudadanos.

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