España

El PP culpa a Bárcenas de un panorama apocalíptico ante las elecciones en Cataluña

Las perspectivas electorales de los 'populares' son "malas" sin paliativos y en el equipo de Casado abonan ya el terreno para una posible debacle el próximo domingo que achacan al desgaste por la polémica de la 'caja B' del partido

El presidente del PP, Pablo Casado, durante un acto de campaña tras el escándalo de la declaración de Bárcenas

Pablo Casado participa en un acto de campaña del PPC en Tarragona EUROPA PRESS

«Cuando uno está en medio de una tormenta, es muy difícil navegar a contracorriente». El PP comenzó la precampaña de las elecciones autonómicas de Cataluña con el foco puesto en dar el primer y decisivo paso en su estrategia de «reunificar» a la derecha y superar a Ciudadanos en su cuna electoral, un objetivo para el que los populares se valieron de golpes de efecto contundentes, como lo fue el fichaje de la ex senadora naranja, Lorena Roldán, para pescar en el caladero de votos de los liberales y también de los sectores más moderados del PSC con un discurso conciliador y alejado de la «confrontación» y la «ruptura» que, a juicio de los populares, representa Vox.

De hecho, hace unas semanas, la confianza de la dirección del PP en su estrategia ante el 14-F era tal que se veía como una utopía la posibilidad de que Vox pudiese adelantarles en las urnas. «Íbamos a por un resultado de entre 10 y 11 escaños», comenta un alto cargo popular. Ahora, las sensaciones que transmiten distintos dirigentes del equipo de Pablo Casado y de Alejandro Fernández consultados por El Independiente de cara a los comicios son más bien funestas, casi apocalípticas. Las perspectivas electorales son «malas» sin paliativos y ya no se descarta de puertas para adentro que ese sorpasso de Vox vaya a producirse, pero todos coinciden en señalar a un único culpable: Luis Bárcenas.

«Rabia» e «impotencia» son algunas de las palabras que más se repiten intramuros por una situación que ha creado «un sinvergüenza» -en relación al ex tesorero del PP- por «meter mierda contra el partido en plena campaña electoral», aunque no se critica con menos furia a la Fiscalía por «maniobrar» con la «bomba de humo» de Bárcenas para cortar las alas al PP en Cataluña. «Ahora estamos todos bailando al son que marca Iván Redondo y que marca Moncloa», lamenta un diputado popular.

Aunque ha pasado ya una semana desde que Bárcenas, en un escrito remitido a la Fiscalía Anticorrupción, acusase a Mariano Rajoy de destruir pruebas que reflejarían la financiación irregular del PP durante casi 30 años, prácticamente no ha habido día desde entonces en que la ‘caja B’ del PP no haya estado en el centro del foco mediático, ya sea por la amenaza de un careo entre Bárcenas y Rajoy o por los presuntos contactos entre Enrique López, actual consejero de Justicia del PP en la Comunidad de Madrid, un enlace de Bárcenas y un abogado del partido. «Se puede magnificar cuanto se quiera, pero no hay nada», responde un miembro de la formación cercano a Pablo Casado, que encuadra estas últimas informaciones dentro de «la más absoluta normalidad» entre las distintas partes de un juicio.

«Hacer una campaña en estas condiciones es imposible», comenta otra fuente del partido, que lamenta las semanas y los meses en que la formación ha estado «trabajando como hormiguitas, partiéndonos el pecho» para lograr un buen resultado en Cataluña y cuyo discurso ha quedado empañado por las nuevas informaciones sobre la ‘contabilidad B’ del partido. Todas las energías han estado puestas estos últimos días en defender la tesis de que la actual cúpula del partido no tiene vinculación alguna con la corrupción ligada a anteriores administraciones, y que el nombre de Casado implica «ruptura» respecto a los errores del pasado. Pero también se es consciente de que nada de esto puede servir y que el sorpasso de Vox podría estar cerca porque «son los principales beneficiarios de toda esta polémica», suscribe una fuente del partido en Cataluña.

Importante recordar que, como apuntaba el politólogo Pablo Simón a este medio, aunque no haya consistencia en las declaraciones de Luis Bárcenas al no haber presentado -al menos de momento- pruebas suficientes que incriminen a la anterior cúpula popular, «cualquier tipo de contenido informativo que refuerce la idea de que el sistema es un desastre o de que los políticos son unos corruptos siempre es terreno abonado para que Vox capitalice ese voto».

En el PP se encomiendan a lograr movilizar en los días que restan de campaña a su base electoral para evitar que los de Santiago Abascal les pasen por encima, aunque en el equipo de los populares catalanes reconocen que, mientras observan «una fuerte desmovilización» en su electorado y en el de Ciudadanos, el de Vox «está completamente movilizado» y «muy animado». «Hay muchísima incertidumbre. Lo que está claro es que esto [la confesión de Bárcenas] nos va a desgastar. Falta saber cuánto», comenta un dirigente del PP catalán.

De cara a la recta final de campaña, Casado ha querido subrayar la unidad en el partido frente a la presión del ex tesorero con el cierre de filas de todos los barones de la formación en torno a la idea de que «el PP no es Bárcenas». Además, Alejandro Fernández echó el resto en el debate de TV3 celebrado en la noche de este martes y se alzó como uno de los ganadores de la noche tras arrinconar a su adversario de Vox, del que criticó duramente su «populismo» y sus incongruencias en el plan de «desmantelar» todos los parlamentos autonómicos pero, al mismo tiempo, mantengan que quieren entrar en el Parlament. «Aclárese: o cierra las autonomías y cierra el parlamento, o no lo cierra. O será diputado o no será diputado. Populismo, no», espetó el candidato del PPC.

La estrategia de Génova, «a remolque» de la polémica

Desde que estallase la polémica, en la dirección del partido se ha pasado por dos fases a la hora de construir una estrategia para defenderse de las acometidas de Luis Bárcenas. La principal ha sido la de «minimizar el asunto», dar portazo desde el primer día y tratar de evitar más daño electoral. La dirección encargó tal misión al portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, que el día siguiente a que se conociese la declaración del ex tesorero hizo una ronda por varios medios de comunicación para atribuir la polémica a las «mentiras» de «un preso» en el marco de su estrategia para «salir de la cárcel».

Pero no funcionó. El escándalo seguía cercando a la actual dirección nacional, y de dar la menor importancia posible a la cuestión se pasó directamente a una defensa en primera persona del propio presidente del partido, Pablo Casado que se expuso para, entre otras cuestiones, apuntar directamente a la Fiscalía por haber «cocinado» el escándalo de Bárcenas justo en campaña electoral. La omnipresencia de Casado en varios medios de comunicación y en los mítines de campaña contrasta con la escasa exposición de otros dirigentes del partido.

Sobre si Génova se ha equivocado o no en la estrategia que ha seguido para esquivar el desgaste electoral a días de que se abran las urnas en Cataluña, reina la tesis de que «era la única estrategia posible en estas circunstancias», aunque las fuentes consultadas lamentan que haya habido cierta «improvisación» y se haya ido a «remolque» de una situación que, por otro lado, ha pillado de imprevisto. «No se ha podido evitar ese desgaste», lamentan. No obstante, los dirigentes consultados coinciden en que la próxima vez habría que definir los criterios sobre cómo actuar cuando vuelva a suceder algo similar. «Se debe trabajar porque el PP tenga una respuesta sólida cuando vuelva a suceder», algo que dan por descontado ante próximos horizontes electorales. «Iván Redondo nunca decepciona, y siempre repite libreto», sentencian.

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