España Audiencia Nacional

Rato pide personarse en el 'caso Villarejo' como espiado por el comisario

El ex ministro y ex presidente de Bankia asegura ser víctima de las "presuntas intervenciones y escuchas telefónicas sin autorización judicial" que se investigan en la 'pieza BBVA'

El juez concede el régimen de semilibertad a Rodrigo Rato con pulsera telemática. EP

El ex presidente de Bankia y ex vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, pide personarse en el caso Villarejo como uno de los directivos a los que el comisario habría espiado en el marco de los encargos que el BBVA realizó presuntamente a José Manuel Villarejo entre 2004 y 2017 y que se investigan en la Audiencia Nacional.

Rato solicitó a mediados del pasado mes de diciembre personarse como perjudicado en la pieza 9 del caso Tándem, en la que se investigan los trabajos que el comisario realizó para el banco desde su empresa privada Cenyt. Dos meses después, sin haber obtenido respuesta del magistrado García-Castellón, insiste en su petición ante el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional.

Junto con Miguel Sebastián y el empresario Luis del Rivero, Rato habría sido otra de las personas espiadas por el antiguo agente encubierto en el marco del encargo recibido a raíz de que, en noviembre de 2004, cuando la constructora Sacyr intentó hacerse con el control del BBVA y desplazar a Francisco González de la Presidencia.

Según ha trascendido en la investigación, el comisario ya jubilado habría espiado 4.000 teléfonos y rastreado unas 15.000 llamadas sin orden judicial en el marco de este encargo, entre ellas las que habría realizado Rodrigo Rato. Éste ocupó la Vicepresidencia del Gobierno con Aznar hasta abril de 2004, meses antes de asumir la dirección-gerencia del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Medio millón por la ‘Operación Trampa’

El banco recurrió a los servicios de una empresa de Villarejo (V & V Development) para espiar a los promotores de la operación con la que se intentó desbancar a FG de la presidencia de la entidad. Entre otras, esas personas fueron Luis del Rivero, presidente de la constructora Sacyr; el empresario Juan Abelló, consejero del banco, y Miguel Sebastián, en aquellas fechas director de la Oficina Económica de José Luis Rodríguez Zapatero y antiguo empleado del servicio de estudios de la entidad. El polémico comisario bautizó aquellas pesquisas como Operación Trampa y cobró por ellas medio millón de euros.

La empresa de Villarejo iba reportando quincenalmente a los responsables del BBVA de los seguimientos que realizaba, para lo que elaboró tablas de Excel recopilando la información sobre las llamadas que las personas ‘monitorizadas’ realizaban, a quiénes y a qué hora.

El comisario hoy en prisión detalló en uno de los informes remitidos al banco que, en la ejecución del plan, participaron «ocho equipos de personal especializado» que actuaron «con arreglo a un diseño de operación» que se había «gestado sobre la base del oportuno estudio de campo».

En cuanto a los medios técnicos, estos constaron de «ocho dispositivos para la captación» de información, «ocho dispositivos de comunicaciones», «cuatro dispositivos de contramedidas», «tres bases estáticas y una externa de apoyo de emergencia», «equipos de audio para grabaciones convencionales», «equipos de captación de audio en ambientes hostiles», «equipos ópticos captadores de imágenes en situaciones adversas», «12 coches y cinco motos para vigilancia/transporte», «tres vehículos base para comunicaciones», «elementos varios de transmisión dúplex» y «software’ y ‘hardware’ para acceder a determinados bancos de datos», entre otros.

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