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Euskadi lanza una campaña urgente para paliar la 'crisis emocional' de la pandemia

Los expertos llaman a publicitar los servicios asistenciales de carácter psicológico y social ante el agravamiento detectado por la prolongación de la pandemia. Crecen los casos de duelos traumáticos, crisis emocionales, adicciones o riesgos de exclusión.

Entierro en el cementerio de Vitoria el 12 de mayo de 2020 Iñaki Berasaluce / Europa Press

En Euskadi la luz aún apenas se vislumbra. Los datos aún no lo permiten. Mientras en otras comunidades preparan la relajación de las limitaciones a la movilidad y la actividad, en el País Vasco las autoridades insisten en que la situación es “muy preocupante”, que la saturación hospitalaria sigue siendo elevada y que aún pronto para derogar el Estado de Alarma. No en vano, Euskadi volvió a liderar ayer la incidencia en España con 540 casos por cada 100.000 habitantes.

Lo que preocupa no es sólo frenar la pandemia sino hacer frente a la creciente “crisis social y emocional” que han dejado en la población los trece meses transcurridos desde la declaración del Estado de Alarma en marzo del año pasado. Por ello, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu ha activado por la vía de urgencia una campaña para instar a la población a hacer uso de los servicios de apoyo psicológico y social. El llamamiento está dirigido de modo especial a los colectivos que más han sufrido el impacto de la pandemia.

En los próximos días pondrá en marcha una campaña de divulgación de sus servicios de ayuda tras comprobar que se han incrementado las consecuencias psicológicas y sociales entre los grupos más vulnerables. Así, en este primer semestre de este año se ha detectado un repunte de casos de duelos que están siendo traumáticos por las limitaciones a las que la pandemia obliga en los procesos de despedida de seres queridos. También se ha producido un repunte de situaciones de crisis emocionales entre la población. Junto a ello, se ha acreditado un aumento en las adicciones entre amplios sectores de la población, así como un aumento de situaciones de exclusión social o de riesgo de estarlo, y un repunte en una brecha digital escolar en familias en riesgo de vulnerabilidad social.

Los equipos profesionales de los programas asistenciales públicos han trasladado al Gobierno la necesidad de difundir entre la ciudadanía la existencia de estos programas de apoyo y hacerlo “de forma urgente” para poder paliar cuanto antes las situaciones difíciles que está dejando la prolongación de la pandemia. La experiencia acredita que la promoción de estos servicios se ha traducido de modo inmediato a un incremento de solicitudes de ayuda. En muchos casos las personas necesitadas de estas ayudas no las reclaman al desconocer la existencia de estos servicios públicos. La necesidad es tal que la tramitación de las campañas de publicidad de los servicios se ha tramitado y adjudicado -300.000 euros- por la vía de emergencia.

Incremento de adicciones

A comienzos de este año el Gobierno vasco publicó un estudio sobre la incidencia de la pandemia en las principales adicciones de la sociedad. Uno de los datos más llamativos fue que las limitaciones aplicadas en la sociedad están provocando un repunte en el consumo de alcohol, tanto en hombres como en mujeres. Casi la mitad de ellos beben más alcohol ahora de lo que lo hacían antes de la llegada del Covid. Otras adicciones también han aumentado, como el consumo de psicofármacos, que en el caso de las mujeres ha aumentado un 35% y un 23% entre en los hombres. El consumo de cannabis también es otro indicador que destaca, con un 17% más de consumo de esta droga entre los varones y un 6% más entre las mujeres.

Los profesionales de los servicios asistenciales de la Administración pública también han detectado cómo muchos indicadores revelan un empeoramiento del estado de salud mental y social de la población. Así, un 80% señala que en su entorno constata un incremento de ansiedad, estrés o angustia, un 78% ve mayor sentimiento de soledad y alrededor de un 60% asegura que los problemas “conductuales”, el riesgo de exclusión o incluso de violencia de género también habrían aumentado en este periodo.

En el País Vasco ya se reforzaron los servicios para combatir los problemas de carácter emocional y social de la población. Ahora, ante el repunte de situaciones, se quiere recordar a la población que pueden recurrir a ellos. Así, el servicio ‘ADI’ de apoyo psicológico a ñas personas que por el confinamiento y las limitaciones del Estado de Alarma se encuentran en una débil situación emocional. El servicio está especialmente orientado al apoyo de personas mayores. El año pasado ‘ADI’ brindó apoyo a más de medio millar de ciudadanos. Los expertos subrayan que la prolongación de la pandemia, en especial en Euskadi, donde actualmente se atraviesa la peor situación de todo el Estado, lleva a no “contar con un horizonte claro de finalización de la pandemia”, lo que agudiza la incertidumbre ante un final de la pandemia.

Duelos, exclusión y crisis emocional

Hasta el momento la pandemia ha dejado en Euskadi 4.150 fallecimientos. Muertes que en la mayoría de los casos han estado acompañadas de despedidas con severas restricciones por las medidas sanitarias y que han añadido dolor. Los duelos traumáticos se han multiplicado y por ello el Gobierno quiere recordar a quien lo requiera la existencia del servicio ‘Betirako’, dirigido a quienes han perdido un familiar. Sólo el año pasado 401 familias recibieron esta ayuda y se estima que aún hoy en muchos casos puede ser un respaldo positivo atrás el fallecimiento de un familiar.

El refugio en diversas adicciones es otro de los fenómenos que se ha detectado. El año pasado el servicio ‘Erdu’ atendió a 832 personas por su dependencia a algún tipo de adicción. Un servicio que se ha comenzado a prestar a través de medios telemáticos y que se considera que ahora puede ser de gran apoyo ante la prolongación de la pandemia.

Los problemas emocionales son sólo una parte de las consecuencias que está dejando en el tejido social la pandemia y las limitaciones sociales a las que obliga. La situación de exclusión social y de dificultades económicas también se han intensificado. Sólo el año pasado los servicios públicos dieron cobertura para cubrir necesidades básicas a 7.621 familias. Se trata de familias que no perciben ni ayudas de emergencia ni la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) pero que la pandemia había dejado en una delicada situación económica. Los servicios sociales constatan que las sucesivas pandemias han tenido su traslación en la demanda urgente de ayudas para cubrir necesidades básicas, y la actual cuarta ola no está siendo una excepción.

Crisis social

La brecha digital escolar es otro de los fenómenos que se ha visto agravado en el actual contexto, en el que los procesos de educación a distancia se han visto incrementados. La dificultad para acceder a medios telemáticos ha dejado a escolares en peor situación en riesgo de caer en una suerte de “brecha digital”.

La Administración pública quiere ahora recordar a quien lo requiera que existe el plan ‘Aukerak suspertzen” (Recuperando oportunidades), que prestó apoyo a 1.114 niños y niñas el año pasado. Los expertos estiman que cerca de otro millar de escolares podrían requerir ahora un refuerzo educativo extraescolar para evitar caer en una brecha digital.

El programa más extremo es ‘Lehen Urratsa’ (Primer paso), dirigido a personas sin hogar. Ofrece un itinerario personalizado a personas que no cuenten con un hogar. El año pasado fueron atendidas cerca de 700 personas y los expertos creen que en los últimos meses se ha detectado un nuevo incremento de necesidades entre las personas más vulnerables.   

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