España

Iván Redondo: el asesor que quiso convertir a Gabilondo en Durruti

Iván Redondo se retira la mascarilla antes de intervenir en una comisión en el Congreso

Iván Redondo EFE

Se sabe en el centro del huracán. No es nuevo. Ha pasado por esta situación no pocas veces. También le ocurrió en Extremadura cuando hizo presidente de la Junta al popular José Antonio Monago, devenido en verso suelto del PP, y él se convirtió en uno de los hombres fuertes de su gobierno autonómico. Ahora no hay dedo que no se dirija a él a la hora de señalar al culpable de la debacle madrileña. Sea justo o no, en el Gobierno, en el partido y en el Grupo Parlamentario citan a Iván Redondo como el epicentro de la actual crisis.

Nada queda del entusiasmo de las elecciones catalanas cuando Ferraz tuvo que tragar bilis al ver cómo el director de gabinete de Pedro Sánchez se encumbraba y aplaudía desde la primera fila a un triunfador Salvador Illa en la noche electoral del 14-F. Había dirigido la campaña desde Moncloa y la última semana trabajó sobre el terreno. El ex ministro de Sanidad le dedicó una mención especial en sus agradecimientos. En cambio, este 4-M no hubo aplausos, sino decepción, ante un Ángel Gabilondo al que abandonaron a su suerte tanto Moncloa como Ferraz.

Públicamente nadie ha entrado a cuestionar los devaneos estratégicos de la campaña. En privado es otra cosa. Un dirigente socialista territorial acusa de forma muy gráfica al «spin doctor» de haber «intentado convertir a Gabilondo en Durruti» cuando le arrastró al mensaje de «No es sólo Madrid. Es la democracia», en alusión al histórico anarquista español. Alude al seguidismo que se hizo de Pablo Iglesias en su lucha épica contra el «fascismo», al que no siguió, en cambio la candidata de Más Madrid, Mónica García. Y remata, en un juego de palabras, que «lo único redondo en Madrid es el resultado del PP».

Críticas públicas y otras no tan públicas

El diputado vasco y miembro de la ejecutiva federal, Odón Elorza, no sólo lo manifestó de viva voz en el comité ejecutivo federal del pasado jueves sino, que lo ha puesto por escrito. Atribuye el fracaso a tres causas, a saber, a la «alternativa difusa, la fatiga pandémica y una campaña crispada y con un guion cambiante para los socialistas». Estos resultados «se producen con una enorme participación electoral. Es evidente que no hemos sabido motivar el voto hacia otro modelo de sociedad y de valores y que la campaña nos ha hecho perder apoyos».

La líder de los socialistas andaluces, Susana Díaz, lo dijo con otras palabras, pero también fue muy clara este viernes en Telecinco. «Las campañas electorales se llevan desde la sede del partido. Las he vivido todas. Una campaña del PSOE siempre se hace desde las Casas del Pueblo. Los interventores, las mesas, el puerta a puerta… eso no se puede hacer desde una institución».

La andaluza quiere aprovechar el momento de debilidad de Pedro Sánchez para tener más opciones en unas primarias a la candidatura autonómica de su región que se dilucidan el próximo 13 de junio.

Díaz quiere aprovechar la debilidad de Sánchez para tomar ventaja en las primarias

Pero mucho tienen que cambiar las cosas para que la persona que se define a sí misma como un «humilde asesor» salga de esta batalla con alguna herida. Primero, porque es el perfecto cortafuegos de Pedro Sánchez. Eso significa que mientras las iras se descarguen contra su director de gabinete no llegarán a la persona que le ha dejado hacer. Segundo, porque el presidente del Gobierno niega que el 4-M tenga repercusión nacional y, por tanto, deba tomar ningún tipo de decisión que afecta a su círculo más estrecho. Hoy por hoy, Moncloa está blindada y así lo dejó entrever, aunque no en estos términos, el jueves durante la ejecutiva socialista.

Los resultados de estas elecciones madrileñas «no van a condicionar la actuación política del Gobierno, centrado en la vacunación y en la reactivación económica», dijo el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, al término de esa reunión.

No opinan así en amplios sectores del partido que creen llegado el momento de «un giro a nivel nacional» que pase por una crisis de gobierno, al menos en lo que afecta a los ministros de la cuota socialista. Y es que como dijo el líder de Más País, Íñigo Errejón, Madrid no es España «pero tampoco Marte».

De momento, las únicas víctimas directas del tsunami del 4-M han sido el ya ex secretario de los socialistas madrileños, José Manuel Franco, y el candidato a la presidencia de la Comunidad, ángel Gabilondo, felizmente recuperado de una arritmia cardiaca que acabó con él ingresado una noche, el pasado jueves, en el hospital Ramón y Cajal de la capital de España.

Leguina y Redondo Terreros: víctimas colaterales

Pero hay otras dos «víctimas colaterales», Joaquín Leguina y Nicolás Redondo Terreros, a los que el PSOE ha abierto un expediente de expulsión por apoyar a la popular Isabel Díaz Ayuso. Y es que al margen de las consideraciones que puedan hacerse en torno a esta actitud no son, desde luego, los responsables de la debacle. Para Felipe González los actuales males de la política residen en la ausencia de líderes que propongan «un proyecto con dimensión de medio y largo plazo con el menor carácter mercenario posible». Queda dicho.

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