Política

Los socialistas acusan a Iván Redondo de beneficiar siempre las posiciones de Iglesias

En Unidas Podemos admiten que el director del Gabinete de Sánchez "cuida al socio de gobierno" y que la opinión de los morados "pesa" en el Ejecutivo

Iglesias se dispone a abrazar a Iván Redondo tras la firma del pacto con Pedro Sánchez. E.I.

Iván Redondo vuelve a estar en el centro del huracán. El todopoderoso director de gabinete de Pedro Sánchez siempre ha sido objeto de suspicacias e invectivas por su influencia directa sobre el jefe del Ejecutivo y su indisimulable acumulación de poder, acrecentado si cabe tras la conformación del Gobierno de coalición. A estas causas, se une una nueva queja, lanzada esta vez desde Ferraz, haciéndose eco de no pocos ministros socialistas, que siempre han visto en él un cuerpo extraño.

La sensación, cuando no la certeza, de que los grandes conflictos en el Gobierno «siempre se han solucionado a favor del sector morado del Ejecutivo», apunta a la labor de Redondo, según sus críticos. Y el malestar crece en plena administración de la crisis del coronavirus, donde se ha puesto a prueba la solidez del pacto en no pocas ocasiones. Es más, en Unidas Podemos defienden que Redondo no hace más que “lo que tiene que hacer el jefe de Gabinete de un presidente de Gobierno de coalición, esto es, cuidar y engrasar la relación con el socio”.

Se trata, en definitiva, “de cuidar al aliado y evitar problemas al presidente. Hace su labor”, insisten en Unidas Podemos, formación que reconoce una “muy correcta relación con él”. Quizá sea algo más que “correcta”. Redondo aterrizó en Moncloa atesorando una buena sintonía personal con el vicepresidente segundo, con quien había coincidido en distintos escenarios y hasta entrevistado en su programa «Otra vuelta de tuerka» en 2016. Iglesias le presentó como «un spin doctor muy especial, rápido, culto, sensible…. es una pena que siempre haya trabajado para nuestros adversarios». Quién le iba a decir a Iglesias que cuatro años más tarde compartiría trinchera con el donostiarra tras los desencuentros que siguieron a las elecciones del 26 el abril del año pasado y llevaron a los españoles antes las urnas otra vez el 10 de noviembre del mismo año.

Iglesias y Redondo consiguieron salvar su buena relación

Ahora ambos “se encuentran mucho” por los pasillos de Moncloa, habida cuenta de que desde el estallido de la crisis del coronavirus el líder de Unidas Podemos es miembro del comité de desescalada, antes llamado comité técnico, que se reúne todos los días de forma presencial. Los contactos entre Iglesias y Redondo no son formales, puesto que el interlocutor natural de Redondo es el jefe de Gabinete de Iglesias, el ex Jemad Julio Rodríguez, pero conservan su buena sintonía.

Por eso a Redondo también se le atribuye haber “engrasado” la relación entre Sánchez e Iglesias tras los encontronazos que hicieron imposible el acuerdo en julio del año pasado. Tras su propia apuesta fallida por una nueva repetición electoral y la asunción de que el ascenso al poder de Sánchez sólo sería posible de la mano de Unidas Podemos, se empleó en que la fórmula funcionase, aunque ello fuera a costa de primarlos frente al resto de los miembros del gobierno.

Los choques entre los socios han sido muchos y públicos. Empezaron con la llamada Ley de Libertad Sexual de la ministra de Igualdad, Irene Montero, que consiguió sacar adelante la iniciativa estrella de su departamento antes del controvertido 8 de marzo, tal y como los morados querían. Luego vinieron otros encontronazos, incluso algunos forzados por los de Pablo Iglesias. El llamado “escudo social”, del que se han apropiado, ha sido terreno propicio para las escaramuzas.

Declaración del Estado de alarma, ingreso mínimo vital, alquileres y salidas de menores, motivo de choque entre los socios

La declaración del Estado de Alarma, la moratoria por el impago de alquileres, las salidas de los menores y el ingreso mínimo vital los han enfrentado en una lucha saldada a favor de Unidas Podemos. La renta mínima y el desconfinamiento parcial de los niños menores de 14 años se solventó con sendas conversaciones entre Moncloa y el mastodóntico edificio del Paseo del Prado, sede del Ministerio de Sanidad y que ahora también alberga el despacho del vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030. Sánchez e Iglesias “hablan mucho, casi todos los días”, dicen fuentes gubernamentales. «Pesa la opinión de Unidas Podemos, pesa, y acaba haciendo hegemonía. Pablo Iglesias influye en el Gobierno», aseguran los suyos.

De hecho, entre las filas socialistas reprochan, como producto de la influencia de Redondo, que el jefe del Ejecutivo tenga una «mayor interlocución con Iglesias» que con su orgánicamente número dos, la vicepresidenta primera Carmen Calvo, muy desdibujada tras su positivo en coronavirus, hoy superado, y desaparecida mediáticamente. De entre los ministros socialistas, Sánchez se sostiene fundamentalmente sobre la ministra portavoz y titular de Hacienda, María Jesús Montero, que junto a Salvador Illa ponen rostro a la política de comunicación de la gestión del Covid-19.

Otro elemento clave del engranaje de Redondo en Moncloa es Bolaños

Iván Redondo acrecentó su poder tras la formación del Gobierno de coalición, con una pieza clave del tablero, la del secretario general de presidencia, Félix Bolaños. De hecho, a ambos les hubiera correspondido supervisar el Pacto por la Reconstrucción Social y Económica que presentó inicialmente Sánchez. Según el primer modelo, ambos iban a asumir «el secretariado de la Mesa y de los grupos de trabajo, así como cuantas cuestiones de coordinación operativa y logística resulten precisas», de modo que Redondo habría tenido en sus manos el engranaje del pacto. No fue así en el momento en que Sánchez aceptó el órdago del líder del PP, Pablo Casado, de llevarlo a sede parlamentaria en formato de comisión.

Sí ha administrado, en cambio, el proceso de desescalada del confinamiento que arrancó este 2 de mayo, en detrimento de la vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera.

Iván Redondo nunca ha sido un hombre de partido, -de hecho, tuvo entre sus primeros clientes políticos a varios dirigentes del PP como José Antonio Monago, Antonio Basagoiti y Xavier García Albiol- “y su único objetivo es mantener engrasadas las relaciones con los socios de gobierno”, esto es, garantizar la continuidad de Pedro Sánchez en Moncloa. En definitiva, como el propio Redondo dijo en un ya postrero año 2016, un «spin doctor» es «una persona que se tira por un barranco por su cliente».

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