Abdulah Arabi (El Aaiún, 1966) era un niño de nueve años cuando España cedió la soberanía del Sáhara Occidental. Hoy tiene 54 años y participa activamente en la lucha del pueblo saharaui a favor de su autodeterminación mediante un referéndum auspiciado por Naciones Unidas desde su cargo de delegado del Frente Polisario para España, país en el que vive desde 1995.

Licenciado por el Instituto Internacional de Relaciones Internacionales de La Habana (Cuba), Arabi agradece que el Gobierno de Pedro Sánchez atendiera «generosamente» la llamada de auxilio para que pudiera ser tratado de coronavirus en un hospital español el presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Gali, pero se apresura a subrayar la responsabilidad de España respecto al conflicto del Sáhara. «Una cosa no quita la otra», advierte.

Pregunta.-¿Cómo se encuentra Brahim Gali?
Respuesta.-Recuperándose de la covid-19. Ha salido de la UCI y ya no corre peligro, pero sigue convaleciente.

P.-¿Cree que podría abandonar el hospital antes del 1 de junio, cuando lo ha citado a declarar la Audiencia Nacional?
R.-Nuestro deseo es que salga ahora mismo, pero eso tendrán que decirlo los médicos que se encargan de atenderle. Es una información que tiene que ver con el ámbito privado de una persona y yo no soy nadie para hablar de la situación de un paciente.

P.-¿Brahim Gali tiene intención de fugarse y no someterse a la acción de la Justicia española?
R.-Eso forma parte de la campaña de manipulación de Marruecos para intentar condicionar al poder judicial. No tiene otra explicación. Marruecos no entiende la separación de poderes; se creen que todo vale.

P.-¿Por qué tenía España que acoger a Brahim Gali?
R.-Es una pregunta que tiene que responder España, no yo.

P.-España defiende que lo ha hecho por razones humanitarias…
R.-España ha respondido porque entra dentro de su política de acogida a los líderes de cualquier país que lo ha necesitado desde los años 80. No es nada nuevo. No es la primera vez que viene un líder saharaui a España a curarse. Marruecos está tratando de instrumentalizar este caso para intentar desacreditar la lucha del pueblo saharaui, sobre todo a nuestros líderes. Ésta es la pura realidad.

La vida de Brahim Gali estaba en juego, España se ofreció generosamente a acogerlo y se está curando»

P.-¿Por qué llamaron a España?
R.-¿Por qué estuvieron líderes del Frente Polisario antes en España? Es la misma respuesta. Con España tenemos una vinculación histórica, cultural, política, jurídica… España sigue siendo una potencia, tiene una responsabilidad, aquí tenemos un movimiento solidario enorme y creo que no es algo novedoso. La vida de Brahim Gali estaba en juego, España se ofreció generosamente a acogerlo y se está curando.

P.-¿Se pidió ayuda a otros países?
R.-No me consta. Se hicieron gestiones y respondió España.

P.-¿No se pidió ayuda a Alemania?
R.-Alemania es uno de los países que tiene problemas diplomáticos con Marruecos. Quien ha deslizado el nombre de ese país lo ha hecho de una manera intencionada, para ver si recula y les llama. Es el objetivo de todo esto. Nosotros conocemos bien a Marruecos.

P.-¿Con cuánta antelación se planificó el viaje?
R.-Se hacen unas gestiones, responden y se evacúa a una persona que se estaba debatiendo entre la vida y la muerte. No es algo que se programe. Es una evacuación de emergencia. Hay una política de acogida en un país que se llama España, que accedió a que se trasladara al paciente para curarse y poder salvar su vida. Ésa es la preparación. No hay más.

P.-¿Desde que se hace la gestión hasta que se lleva a cabo la evacuación cuánto tiempo transcurrió?
R.-No lo sé. Era un caso de vida o muerte, no se podía esperar. Igual que, si hay un accidente, llamas a una ambulancia y la primera que accede es la que lleva al afectado al hospital más cercano.

P.-¿Por qué se eligió Zaragoza si había ciudades españolas más cercanas a Argel?
R.-Eso ya son cuestiones del Gobierno español. Ahí no entro. Nosotros lo que queríamos era poder ingresar cuanto antes a nuestro líder donde nos dijesen. No tenemos que elegir. Es una decisión del Gobierno de España.

P.-O sea, fue el Gobierno de España el que dijo que volara a Zaragoza…
R.-Nosotros no podemos elegir. Hemos pedido una asistencia humanitaria y no podemos decir si tiene que ser aquí o allí. ¿Cuál es el trasfondo de la pregunta? A mí se me escapa sinceramente…

P.-Simplemente aclarar cómo ha sucedido.
R.-¿Y por qué no podía ser Zaragoza? ¿Cuál es la razón?

P.-Sorprende que fuera Zaragoza para luego tener que desplazarse 175 kilómetros en carretera hasta Logroño cuando había ciudades más cercanas a Argel…
R.-El que lo ha elegido tendrá sus razones y sus argumentos. Yo lo desconozco. No lo sé.

¿Fugarse? Eso forma parte de la campaña de manipulación de Marruecos para intentar condicionar al poder judicial»

P.-Si era un caso de ayuda humanitaria, ¿por qué hubo de recurrirse a una identidad falsa para el ingreso de Gali en el hospital?
R.-El Gobierno español lo ha dejado claro. En relaciones internacionales y diplomáticas es habitual para preservar la seguridad de una persona. Si queremos darle otra connotación distinta a lo que representa Brahim Gali, cada uno tiene su criterio. Para nosotros es un estadista, forma parte del continente africano, de la Unión Africana, se sienta en los mismos foros que el rey de Marruecos, representa al estado saharaui en América Latina… Ir más allá de eso es seguir dándole vueltas a la instrumentalización de su presencia por cuestiones puramente humanitarias.

P.-¿España minusvaloró la reacción que podría tener Marruecos si acogía a Ghali?
R.-España, dentro de su política de acogida por cuestiones humanitarias a lideres de países cuyos sistemas sanitarios no pueden cubrir las necesidades básicas, no tiene que consultar esa decisión con otro país. Es soberano. Si lo ha hecho es porque estaría convencido.

P.-¿Le ha sorprendido la reacción de Marruecos al facilitar el paso de miles de compatriotas a Ceuta y provocar una crisis migratoria sin precedentes en la ciudad autónoma?
R.-No, no me ha sorprendido para nada. Lleva haciéndolo desde diciembre del año pasado en Canarias. No ha cambiado nada, simplemente el lugar. Es la misma táctica, el mismo chantaje, la misma manipulación. No me ha sorprendido para nada. Marruecos intenta aprovechar cualquier oportunidad, en este caso una cuestión humanitaria, para intentar instrumentalizarlo y recurre a todos los métodos. Hemos visto lo que ha hecho con las vidas humanas en Ceuta y de lo que es capaz, que es lo que sufrimos los saharauis desde hace 45 años en la parte ocupada. Nosotros seguiremos nuestra lucha porque estamos convencidos de lo que tenemos que hacer en este momento de la historia.

Apreciamos la ayuda dispensada a nuestro presidente, pero España tiene su responsabilidad en cuanto al conflicto del Sáhara; una cosa no quita la otra»

P.-¿Qué esperan a corto y medio plazo de la estrategia de Marruecos?
R.-Nosotros lo que queremos es que Marruecos salga de nuestro país, que lo está ocupando ilegalmente, y que España cumpla con la responsabilidad que tiene del pueblo saharaui. Si la ONU quiere resolver esto mediante una vía que no sea la guerra tiene que empezar a trabajar con una dinámica totalmente distinta a la de los últimos 29 años. Siempre hemos dicho que no tenemos nada en contra de las relaciones de España y Marruecos siempre que no vayan en detrimento de nuestras legítimas aspiraciones.

P.-¿Teme que el Gobierno español pueda ceder a la presión de Marruecos?
R.-No lo sé. Desde luego, en sus relaciones bilaterales tanto con España como con la UE, Marruecos intenta presionar para condicionar la posición con respecto al Sáhara Occidental y que sigan la proclamación que hizo el anterior presidente de EEUU. Eso es el trasfondo de todo.

P.-¿Qué le pide a España?
R.-Ejercer su papel, como está haciendo, a nivel de la Unión Europea y de Naciones Unidas para alcanzar la solución mediante la aplicación del Derecho internacional y obligar a Marruecos a respetar sus compromisos internacionales. Eso es lo que tiene que hacer España y cualquier país que quiera ayudar a que la legalidad internacional sea la solución definitiva del conflicto del Sáhara Occidental. Apreciamos la coherencia entre la política de acogida por razones humanitaria de España y la ayuda que ha dispensado a nuestro presidente. Pero nosotros seguimos pensando que España tiene su responsabilidad en cuanto al conflicto del Sáhara Occidental, al pueblo saharaui y a la descolonización del territorio. Una cosa no quita la otra.