España

Sánchez medita llevar a septiembre los cambios de ministros y la mesa con Cataluña

La estrategia pasa "por concentrar todas las decisiones pendientes, irse con los deberes hechos e iniciar una nueva etapa"

Pedro Sánchez en el Liceo

Pedro Sánchez en el Liceo Europa Press

Final de traca. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prepara un fin de curso político en el que quiere solventar antes de irse de vacaciones de verano algunas de los asuntos más espinosos con sus socios de coalición y avanzar en su agenda catalana tras los indultos, aunque hay dos cuestiones que pueden pasar a septiembre, esto es, la crisis de Gobierno y la mesa bilateral del Ejecutivo central comprometida con la Generalitat.

La idea monclovita es arrancar el próximo curso con bríos renovados y llevando la iniciativa política, también con la esperanza de que los indultos a los condenados por el Tribunal Supremo tras el proceso independentista de 2017, que se aprueban hoy en el Consejo de Ministros, sean cosa poco menos que del pasado. Eso no obsta para que Cataluña siga estando sobre la mesa del Ejecutivo pues existe el compromiso de retomar el foro bilateral, que sólo celebró un encuentro en marzo del año pasado, en muy buena medida por las discrepancias entre los socios del gobierno independentista.

ERC desea que la mesa bilateral se reúna antes de agosto, aunque admite que «no está tan cerrado»

En ERC dan por bueno el compromiso de celebrar antes de fin de junio la reunión en Moncloa entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès, con los indultos ya aprobados. Sin embargo, no quedan muchos días para que termine el mes y la agenda gubernamental está muy ajustada. El día 24 hay Consejo de Ministros extraordinario para alargar el efecto mediático positivo que sobre la ciudadanía tiene el fin de las mascarillas al aire libre así como la bajada del IVA de la luz, a la que el Ejecutivo se resistía a pesar del precio escandaloso de la factura. Moncloa no ha querido dejar pasar la ocasión de superponer estas noticias a las de las medidas de gracia, incluso convocando un Consejo monográfico para algo que podría haberse solventado también este martes en la reunión ordinaria del Gobierno.

Además, el 24 y 25 se celebra cumbre europea. El 29 vuelve a haber Consejo de Ministros y el 30 la comparecencia de Sánchez en el Congreso de los Diputados para explicar lo que ya ha contado en el Liceo barcelonés, esto es, los indultos, aunque ahora con las réplicas y contrarréplicas de los partidos que se oponen a los mismos, esto es, PP, Vox y Ciudadanos.

En ERC insisten en que la reunión entre Sánchez y Aragonès será este mes con el deseo de que antes de las vacaciones haya convocatoria de la mesa bilateral. Sin embargo, admiten que «esto segundo no está tan cerrado». Lo importante «es que no se alargue en el tiempo», por lo que antes de agosto «sería mejor», pero no las tienen todas consigo.

Concentrar las decisiones pendientes

En cuanto a la crisis de Gobierno, parece que va desinflándose la perentoriedad que apuntaban hace poco algunas informaciones. De hecho, en Moncloa hay quien no lo ve «de forma inmediata» porque Sánchez puede estar evaluándolo «varios meses». De hecho, creen que la famosa nota de Moncloa desmintiendo las informaciones en este sentido apuntaban más a septiembre, porque ahora no estamos «en los cambios políticos sino en la gestión». Ahora bien, todas la fuentes consultadas coinciden en que las certezas al respecto sólo las maneja Sánchez.

Y esa gestión pasa por sacar adelante de aquí al 3 de agosto, última reunión del Consejo de Ministros antes de las vacaciones, un paquete legislativo considerable amén de otras citas comprometidas como la Conferencia de Presidentes para hablar del Plan de Recuperación y Resiliencia. Indultos, mascarillas, vacunación, Ley Trans y LGTBi, Ley del «sí es sí» Ley de Vivienda y de la Memoria Democrática son algunas de las cuestiones en las que Sánchez ha dado orden para que se meta la directa y se desatasquen. También en la reforma de las pensiones.

La decisión pasa «por concentrar todas las decisiones pendientes, irse con los deberes hechos e iniciar una nueva etapa», señalan en este caso fuentes del Grupo Socialista. No significa que para septiembre deje de haber cuestiones conflictivas con los socios de coalición como la reforma laboral o la subida del Salario Mínimo Interprofesional, que enfrenta a los aliados. Hay otros asuntos pendientes como los cambios en la Ley de Seguridad o la reforma del Código Penal, cuestiones para las que Sánchez necesitará los votos de los 13 diputados de ERC y que explican en muy buena medida la decisión de los indultos.

Y es que al inquilino de la Moncloa no se le puede negar el acierto del tan manido relato. Aseguran en su entorno que, al margen de los partidos de centro-derecha, «es importante cómo está madurando el ambiente en torno a la medida de gracia». «Va variando el viento», agregan. El apoyo, luego matizado, del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; de la patronal catalana; de los sindicatos y de la Iglesia, actuó a modo de bálsamo para el Gobierno, aunque los sondeos apuntan, sin mebargo, a que el electorado no se olvida.

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