España

Policías y 'mossos', convencidos de que habrá más altercados el 1-O que en la Diada

El cuarto aniversario del referéndum ilegal tendrá lugar semanas después de que se reúna la mesa de diálogo | El dispositivo policial ante la previsión de disturbios dependerá de los datos que recaben estas semanas las Brigadas de Información

Quema de contenedores en las calles de Barcelona en la noche del 1 de octubre de 2020.

Quema de contenedores en las calles de Barcelona en la noche del 1 de octubre de 2020. EP

«La Diada es la cuarta parte de lo que puede haber el 1-O. Yo espero más de lo que hubo el sábado». La opinión que expresa un veterano agente de los antidisturbios de la Policía resume la extendida sensación existente tanto en el Cuerpo Nacional como en los Mossos d’Esquadra en vísperas del cuarto aniversario del referéndum ilegal: radicales independentistas volverán previsiblemente a provocar altercados en las calles catalanas con motivo de dicha efeméride.

En la tarde del pasado sábado, un grupo de violentos arrojó pinturas, botes de humo, latas, extintores, botellas y barras de hierro contra la sede de la Jefatura Superior de Policía en Cataluña -en la barcelonesa Via Laietana- y provocó incidentes a las puertas del edificio durante la manifestación convocada por la Asamblea Nacional (ANC), Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) con motivo del Día de Cataluña. Esos altercados obligaron a intervenir a agentes del Arro y de la Brimo -las unidades de los Mossos responsables del mantenimiento del orden público en la comunidad- y a practicar dos detenciones.

«Es verdad que lo del sábado no fue ni muchísimo menos como hace dos años, cuando veías a una turba generalizada. Los que la liaron eran tres o cuatro que calentaban al personal, pero puede ir in crescendo. La Diada es la fiesta nacional y no les interesa montar mucho jaleo. El 1-O tiene más entidad reivindicativa», indican las fuentes policiales consultadas por este diario. La planificación de la respuesta a estos posibles disturbios dependerá en gran medida de los datos que recaben las Brigadas de Información en las dos semanas que faltan.

El 1 de octubre de 2020, en plena pandemia y con medidas restrictivas para evitar la propagación de la covid-19, los CDR volvieron a quemar contenedores en las calles de Barcelona tras la concentración secundada a las puertas de la Generalitat en protesta por la inhabilitación del entonces president Quim Torra -condena ratificada tres días antes por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo- y para exigir a los partidos políticos el cumplimiento del «mandato del 1-O». Los incidentes, que se registraron también en Girona, se saldaron con al menos 16 arrestos.

El independentismo catalán celebrará el cuarto aniversario del referéndum días después de que representantes del Gobierno y de la Generalitat se sienten por segunda vez en torno a la mesa de diálogo, un encuentro que se anuncia para esta semana. La cita llega tras la polémica derivada de la negativa del Ejecutivo catalán a la ampliación del aeropuerto de El Prat, presupuestada en 1.700 millones de euros y ahora suspendida.

¿Incidentes el 1-O? Dependerá de cómo discurran las cosas a nivel político, de si interesa subir o rebajar el tono», resume un ‘mosso’

Será la primera vez que el secesionismo celebre el aniversario de la consulta llevada a cabo en el otoño de 2017 con los condenados del procés en libertad, después de que el Consejo de Ministros acordara el pasado 22 de junio conceder el indulto «por razón de utilidad pública» a Oriol Junqueras, Raül Romeva, Carmen Forcadell, Dolors Bassa, Jordi Turull, Joaquim Forn, Josep Rull, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. Los nueve cumplían penas como autores de un delito de sedición.

«¿Altercados el próximo 1 de octubre? Dependerá de cómo discurran las cosas a nivel político. Ya sabemos cómo funcionan dependiendo de si interesa subir o rebajar el tono. Casi seguro que algún incidente habrá. Parece que ya se ha convertido en un clásico para algunos bajar por Via Laietana y liarla», lamenta un mosso. «Seguro que intentarán algo, ya sean los CDR o la CUP. Si repiten el patrón de los últimos años, habrá posiblemente cortes en alguna vía del tren, alguna manifestación cuando oscurezca…», refuerza otro agente de la Policía de la Generalitat.

La respuesta que pueda diseñarse desde la Policía Nacional en prevención de posibles altercados supondrá el estreno del comisario Francisco López Gordo como máximo responsable de las Unidades de Intervención Policial (UIP) tras su reciente designación en sustitución del comisario principal José Miguel Ruiz Igusquiza, que ha dejado el puesto después de nueve años para ejercer como consejero de Interior en la embajada de España en Moscú (Rusia). Las fuentes consultadas ven poco probable que la Policía no mande refuerzos a la Ciudad Condal para esas fechas.

Precisamente la ausencia de órdenes para que los agentes de la UIP de Barcelona pudieran actuar el pasado sábado a las puertas de la Jefatura Superior ha desatado las críticas de algunos sindicatos, caso de la Unión Federal de Policía (UFP). «¿Alguien puede explicarnos por qué, una vez más, tuvimos que soportar estoicamente los ataques de los violentos, sin que se diera la orden de responder ante esos ataques? ¿Por qué, como sucedió en anteriores ocasiones, la Policía no puede defenderse de los violentos y tiene que aguantar estas agresiones sin que nadie dé la orden de tratar de evitarlas? ¿Qué será lo siguiente, que les permitamos sin resistirnos que tomen la Jefatura Superior de Policía de Cataluña? ¿Se hubiera actuado de igual manera si este ataque hubiera sido dirigido contra la sede de un partido político?», ha criticado esta organización.

«Actitud cobarde»

La UFP considera que la «reacción contundente» del Gobierno es «más necesaria que nunca», al tiempo que ha acusado al ministro Grande-Marlaska de mantener «una actitud políticamente cobarde». Ni el Ministerio ni la Policía han condenado a través de sus medios oficiales los incidentes acaecidos ante la Jefatura Superior, cuya titularidad reclama el Ejecutivo catalán para su transformación en un museo de la memoria histórica.

«Es verdad que en ningún momento hubo peligro de integridad ni el edificio ni para los policías que estaban allí», reconoce un agente en alusión a los incidentes del pasado sábado en Via Laietana. «¿Que en cualquier otro lugar de España las cosas serían diferentes? No lo dude. No sólo hay un criterio policial. El nivel de permisividad también lo marca el político», resalta.

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