España

Iglesias apoya el plan de Díaz, pero le marca el camino: república y feminismo

Podemos aspira a dar el "sorpasso" al PSOE a pesar de su cada vez más menguante representación

Ione Belarra, Pablo Iglesias y la política y periodista brasileña Manuela d’Ávila, en el mitin final de la ‘Universidad de Otoño’, organizada por Podemos Europa Press

Podemos celebró este fin de semana una universidad de otoño con la plana mayor del partido, además de representantes de Izquierda Unida, el PCE y los Comunes. Sólo había una ausencia significativa, esto es, la de Yolanda Díaz, lo que no significa que no estuviera presente. Porque en la medida en que el acto devino en arranque de una larguísima precampaña electoral, la vicepresidenta segunda y futura cabeza de lista recibió el plácet a su plan de crear una plataforma electoral o frente amplio para sumar a toda la izquierda a la izquierda del PSOE, con una marca que vaya más allá de las siglas de Unidas Podemos.

Así lo expresó la secretaria general morada, Ione Belarra, pero también su antecesor en el cargo, Pablo Iglesias. Todo el foco estaba puesto en el fundador de Podemos, que aunque no ha dejado de intervenir en el debate público a través de distintos medios de comunicación, era la primera vez que participaba en un acto de partido desde su marcha, esta vez en calidad de presidente de la fundación «Instituto 25-M».

Iglesias anunció la publicación, el martes, de un sondeo sobre la salud de la Monarquía

Iglesias ha apostado porque Podemos y su «enorme patrimonio político» sirvan de muleta de Díaz en la búsqueda de la reunificación de la izquierda y sus distintas confluencias territoriales, pero sin dejar de marcar la senda que debe recorrer su sucesora, resumida en dos principios: república y feminismo. La república como «identidad política de futuro» y ejemplo de «regeneración democrática». También entendida como herramienta. «Lo que puede unir con los soberanistas -dijo- es la identidad republicana de futuro, que apueste por la diversidad plurinacional y lingüística».

Este no era más que el «precalentamiento» para anunciar un sondeo que sobre la salud de la monarquía van a publicar varios medios de comunicación la próxima semana, coincidiendo con la Fiesta Nacional del12-O. Iglesias, que advirtió que se sentía «libre» para hablar, sin ataduras de ningún cargo, criticó además que «el elemento identitario que unifica a la derecha política, económica, judicial y mediática en España en términos ideológicos es el ¡viva el rey!».

Además, Podemos ha vuelto a expresar su ya vieja aspiración al «sorpasso» a pesar de su cada vez más menguante representación institucional. No le han ido nada bien, electoralmente hablando, ni la repetición electoral del 10-N, ni las gallegas, ni las vascas, catalanas o madrileñas. De hecho, ni siquiera la candidatura de Iglesias levantó el 4-M los resultados en el territorio de la popular Isabel Díaz Ayuso a pesar de plantear la campaña como una lucha contra el fascismo.

Podemos vuelve a aspirar a dar el»sorpasso» al PSOE

La ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, apostó por «trabajar por un espacio político que crezca, que sea más amplio cada vez, que bajo el liderazgo de Yolanda Díaz nos permita hablar con más fuerzas políticas, con la sociedad civil, con la academia y construir ese frente amplio que nos permita perseguir la primera posición».

De hecho, fruto de esta universidad de otoño es un manifiesto que señala que si en 2016 «ya fuimos capaces de congregar la mayor coalición de fuerzas políticas transformadoras en España y tenemos la voluntad, la capacidad y la convicción de volver a hacerlo. El objetivo sigue siendo ganar». 

Aunque el PSOE lo considera un riesgo exorcizado de sobra, lo cierto es que Moncloa ha encendido las luces de alarma ante el protagonismo creciente de Yolanda Díaz. El último sondeo del CIS la encumbraba como la líder política más valorada y los socialistas empiezan a temer que la gallega les arañe parte de su base electoral fronteriza con los morados.

Pero las reticencias no vienen solo del adversario de la izquierda, sino incluso de las propias filas de Unidas Podemos. Aunque conscientes de que su mejor cartel electoral es, hoy por hoy, Díaz, temen que ese protagonismo y empeño por estar encima de las siglas le lleve por el mismo camino de Manuela Carmena, que rompió vínculos con aquellos que la habían encumbrado a la candidatura para la alcaldía de Madrid en 2015.

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