España

El Congreso confirma la elección de Arnaldo para el TC pese a la ruptura de disciplina de voto de una decena de diputados

El PSOE impone respetar la disciplina de votos y obliga a sus diputados a enviar un justificante de voto para comprobar que aparece el nombre del polémico magistrado entre los candidatos al TC

El catedrático Enrique Arnaldo, nuevo miembro del Tribunal Constitucional. EFE.

El Congreso de los Diputados ha aprobado la elección de Enrique Arnaldo como magistrado del Tribunal Constitucional, con 232 a favor, lo que implica al menos ocho rupturas de la disciplina de voto respecto a los votos que suman en la Cámara PSOE, Partido Popular y Podemos, sin contar con los votos de Foro, Navarra Suma ni el escaño aún vacante de Alberto Rodríguez. Concepción Espejel ha conseguido 237 votos favorables, mientras que Inmaculada Montalván y Juan Ramón Sáez Valcárcel han recabado 240.

Aunque el margen de error era amplio, en el Gobierno la preocupación en torno a la posibilidad de que una rebelión interna dinamitase el acuerdo que cerraron hace semanas PSOE y PP para desbloquear los órganos constitucionales pendientes de renovación, entre ellos el Tribunal Constitucional, ha ido en aumento. El conflicto se desató a cuenta de las múltiples polémicas que rodean a uno de los nombres propuestos por los populares, el del magistrado Enrique Arnaldo, un profesor universitario y letrado de las Cortes con vínculos con FAES y con el ex presidente de Baleares, Jaume Matas -estuvo imputado junto a él, aunque la investigación en su contra se archivó- y señalado por compatibilizar su trabajo en dos universidades diferentes cuando la ley lo prohíbe. Finalmente, la votación ha salido adelante con los votos de PSOE, PP y Podemos, aunque con una cantidad de votos desfavorables mayor de la esperada.

El constante goteo de informaciones contra su figura ha ido alimentando las voces críticas contra su nombramiento, que han crecido conforme se acercaba el momento de la votación en el Congreso de los Diputados. Diferentes diputados, tanto de PSOE como de Unidas Podemos, se han pronunciado públicamente en contra de su nombramiento. Algunos, como el socialista Odón Elorza o las diputadas de Unidas Podemos, Gloria Elizo o Meri Pita, amagaron este miércoles con romper la disciplina de voto impuesta por la dirección del partido y no votar a Enrique Arnaldo, al entender que «el precio a pagar en términos políticos de regeneración democrática es sencillamente inasumible», según afirmaron las dirigentes moradas en una carta remitida a El Periódico de España.

Este jueves, el Congreso de los Diputados vota los cuatro nombres pactados entre el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el secretario general del PP, Teodoro García Egea, entre ellos el de Enrique Arnaldo. El voto de los diputados es secreto y se ejerce de forma telemática por el seguimiento del protocolo Covid que se instauró en la Cámara Baja con motivo de la pandemia, aunque normalmente se seguía el procedimiento del voto presencial y en urna. Por este motivo, los recelos en las direcciones de PSOE y Podemos crecieron por momentos.

La posibilidad de que se produjese una rebelión interna era «grande» por el malestar que ha generado en las fuerzas de izquierda el hecho de tener que avalar con sus votos la elección de un diputado tan cuestionado y adscrito políticamente al PP. Aunque el margen de error era grande y al menos 33 diputados de PSOE y Podemos tendrían que votar en contra para que no saliese adelante el acuerdo, el propio Pedro Sánchez trató de aplacar la posible rebelión desde la tribuna este miércoles. «A mí no me gustan algunos de los candidatos propuestos por el PP, pero el compromiso del Gobierno de España es salvar el acuerdo», haciendo valer aquello de que el fin sí justifica los medios.

Por si acaso, el PSOE ha decidido cubrirse las espaldas. La dirección socialista podrá conocer qué han votado cada uno de sus 120 diputados en el Congreso, ya que los dirigentes están obligados a remitir un justificante del voto emitido en la renovación del Tribunal Constitucional. En la intranet de la Cámara Baja, los diputados deberán teclear los cuatro nombres escogidos para renovar el órgano judicial -Enrique Arnaldo, Concepción Espejel, Inmaculada Montalbán y Juan Ramón Sáez- uno a uno, de modo que si los socialistas comprueban que alguna de sus señorías se ha saltado la disciplina de voto podría tramitar una eventual sanción contra el mismo. Sin embargo, el diputado díscolo que ha criticado estos días la decisión de su partido, Odón Elorza, ha decidido saltarse la disciplina de voto del PSOE «en defensa del prestigio y la dignidad de las instituciones».

En el caso de Podemos y según ha adelantado El Confidencial, sólo una diputada de la formación morada, Meri Pita, ha roto la disciplina de voto del partido después de que tanto ella como Gloria Elizo amenazasen ayer con votar en contra de Arnaldo, aunque en el caso de Podemos los diputados no tienen que emitir un certificado. Este miércoles, el presidente del grupo parlamentario de Podemos, Jaume Asens, aseguró que no romperían el compromiso del Gobierno con el PP pese al creciente malestar interno y la presión de los socios del Ejecutivo, si bien afirmó que votarían a favor «con una pinza en la nariz».

Avalar a Enrique Arnaldo como próximo magistrado al Tribunal Constitucional pone en un auténtico brete a las fuerzas de izquierda, pese al intento en principio frustrado de tratar de despegarse de una decisión que vinculan íntegramente al PP. Los populares, por su parte, aseguran estar «tranquilos» con la decisión y recuerdan en todo momento que la renovación del Tribunal Constitucional es un acuerdo conjunto, de modo que «no hay candidatos de PP o candidatos del PSOE». La ministra portavoz, Isabel Rodríguez, ha insistido por contra en el argumento del Gobierno y ha negado en todo caso que este nombramiento afecte a la credibilidad e independencia del Tribunal Constitucional, sino que «la que resulta dañada es la imagen del PP».

Los socios del Gobierno se desmarcan de Sánchez

La polémica elección de Arnaldo para el Tribunal Constitucional no sólo ha generado recelos en las filas socialistas y moradas, sino que ha causado enorme malestar entre los socios habituales del Ejecutivo, que aseguran no entender cómo PSOE y Podemos van a avalar al magistrado vinculado al PP con unos votos que «avergüenzan». ERC, Bildu y PNV han decidido que, en señal de protesta, se ausentarán del debate sobre la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional y tampoco participarán en la votación. También votará en contra Ciudadanos, Vox, la CUP, Nueva Canarias o Coalición Canaria, que ya avanzaron hace semanas que no apoyarían el «intercambio de cromos» del bipartidismo.

«Entendemos la posición de Unidas Podemos, pero pensamos que podrían haber hecho muchísimo más en esto», ha remarcado el líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, en declaraciones a Efe. Nacionalistas vascos y catalanes han tildado la posición del Gobierno de «cobarde» y «un mal negocio» para su credibilidad. «Aunque dijeron que iban a hacer lo contrario han nombrado cada uno a los que querían», lamentaba el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban.

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