España

40.000 ucranianos en busca de un futuro en España

La edad media de los refugiados apenas alcanza los 26 años y el 37 por ciento son menores. Además, el 64 por ciento de los adultos tiene estudios superiores

Una familia ucraniana en el centro de Pozuelo de Alarcón (Madrid) EFE

Son sólo los primeros datos de un éxodo que no puede más que crecer si la invasión de Ucrania por parte de Rusia se alarga en el tiempo. A los 120.000 ucranianos que ya residen de forma estable en nuestro país se les unen otros 40.000 que buscan acogerse al estatuto de protección temporal. De ellos, 17.500 ya lo tienen, pero hay algo más de 20.000 que han solicitado cita en los tres centros de Centros de Recepción, Acogida y Derivación que hay en España (Madrid, Barcelona y Alicante) además del que está a punto de abrirse en Málaga.

En el Ministerio de Inclusión admiten que la cantidad real de ciudadanos ucranianos que ha llegado a nuestro país es superior a esa cifra de 40.00, «aunque aún no consten en los registros». Y los que quedan por llegar, dado que España es el cuarto país de Europa con la colonia más grande de oriundos de este país centroeuropeo y los vínculos familiares están teniendo un papel fundamental a la hora de elegir uno u otro destino con el que huir del horror de la guerra. «No hay previsión. Atenderemos a todos los que vengan», dicen fuentes del Ministerio que dirige José Luis Escrivá

En el centro de recepción de Madrid, situado en la localidad de Pozuelo, son mayoritariamente mujeres jóvenes y muchos niños. Algunos pasean a sus perros, otros montan en bicicleta o juegan al balón bajo la supervisión de unas madres exhaustas. No hay aglomeraciones. Lo primero, son atendidos por los voluntarios de la Ong ACCEM. Les cogen sus primeros datos de filiación y les explican a qué tienen derecho en calidad de refugiados: sanidad, educación, vivienda, dinero de bolsillo… Muchos vienen con lo puesto, otros indocumentados a los que apenas les dio tiempo a cerrar la puerta de sus casas antes de salir corriendo bajo las bombas.

En un día se les tramita el permiso de residencia y de trabajo

Posteriormente, la Policía Nacional les tramita el permiso de residencia y de trabajo. Les hacen una fotografía de carné y toman las huellas. Todo ello en el mismo centro y en el mismo día. En una enorme instalación en desuso que era un Centro de Formación de la Seguridad Social también hay un recinto hotelero con 400 plazas. Los que no tienen donde ir pueden permanecer allí un máximo de 72 horas, periodo a partir del cual se les busca un destino si no tienen alguna preferencia. En algunos casos municipios de la España vaciada y familias de acogida cuya idoneidad estudia la Fundación de La Caixa. Se cuentan por cientos ya los hogares que han solicitado ser examinadas para acoger a refugiados.

Son tan jóvenes que su media de edad apenas alcanza los 26 años y el 37 por ciento menores, prácticamente todos acompañados, salvo un grupo procedente de un orfanato a los que acogió, junto a sus cuidadores, el Gobierno de Asturias. Es abrumadoramente mayoritaria la presencia de mujeres, el 76 por ciento y, además, el 64 por ciento de los que han pasado por estos centros tienen estudios superiores. Muchas de las ONG que colaboran para paliar en la medida de lo posible este drama humanitario intentarán encontrarles trabajo el tiempo que deban estar en España.

La experiencia afgana

España ha movilizado cerca de 400 personas para atender estos centros entre Ministerio de Inclusión, Policía, entidades, ACNUR, Seguridad Social… En el Ministerio explican que «la experiencia en Afganistán y en Ceuta ha sido clave. Con la llegada de afganos, España se convirtió en referencia europea con el dispositivo que montamos en Torrejón; esa experiencia nos ha servido ahora para montar los centros en las zonas en las que más personas están llegando».

También defienden que nuestro país ha sido de los más rápidos «en concretar estatus de protección temporal y permisos en virtud de la directiva de 2001 que en otras ocasiones se había bloqueado».

El Departamento de Escrivá destaca la «extraordinaria» colaboración con las comunidades autónomas con la única excepción de Madrid. «Hemos tenido un roce», dicen prudentes en alusión al empeño de Isabel Díaz Ayuso a que los ucranianos que permanecieran en Madrid se sometieran a un nuevo proceso de registro en el Hospital Isabel Zendal. «El secretario de Estado de Migraciones envió una carta al consejero y este dio marcha atrás diciendo que dicho registro era voluntario», revelan.

En todo caso, el Zendal está sirviendo de centro de recepción para la realización de pruebas Covid, aunque lo cierto es que, a diferencia de los centros de acogida de Barcelona y Alicante, la Consejería de Sanidad no había desplazado a ninguno de sus miembros a Pozuelo, anomalía que se va a corregir en breve.

No al Ingreso Mínimo Vital

Respecto a la posibilidad de que estos refugiados puedan reclamar el Ingreso Mínimo Vital, tal y como ha defendido la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, el departamento de Escrivá se ha mostrado cauto. Si bien el sistema de acogida prevé ayudas como servicio jurídico, atención psicológica, aprendizaje del español, dinero de bolsillo o ayudas al alquiler «es importante no crear diferencias entre unas personas y otras a la hora de acceder a las prestaciones y el Ingreso Mínimo Vital exige un año de residencia en España».

En todo caso, nada impide a Comunidades y ayuntamientos que destinen parte de sus rentas mínimas para incrementar las prestaciones de los ucranianos refugiados. Una persona en acogida en primera fase, puede suponer un gasto diario de 70 euros, aunque se está trabajando para que los fondos europeos puedan cubrir todos los gastos en que incurran las distintas administraciones como se hizo el año pasado tras el asalto masivo a la valla de Ceuta.

Mientras tanto, los niños, muchos niños, siguen jugando a la pelota, paseando a sus perros o montando en bicicleta en un país al que no esperaban llegar, al menos en las condiciones terribles en que ha tenido que hacerlo.

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