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El 'Caso espionaje' pone en jaque la legislatura por el divorcio PSOE-ERC

Pedro Sánchez se compromete a un "cara a cara" con Pere Aragonès para reconducir la crisis de confianza

Pedro Sánchez conversa brevemente con Pere Aragonès en la última jornada de la reunión del Círculo de Economía EFE/Quique García

La legislatura española pende de un hilo. Pedro Sánchez necesita con urgencia reconducir la crisis con ERC si quiere agotar la legislatura y presidir la Unión Europea en el segundo semestre de 2023, como aseguró este viernes ante la presidenta de la Comisión, Úrsula Von der Leyen. Pero los republicanos solo tienen un incentivo para mantener su apoyo a Sánchez: la «amenaza» de un Gobierno de PP y Vox. Y esa amenaza no contrarresta la crisis abierta por el ‘Caso espionaje’.

Ese es el mensaje que el PSOE se ha negado a entender en los primeros compases de esta crisis, hasta que el propio Aragonès -la más templada de las voces del independentismo- la explicitó el miércoles durante las jornadas del Círculo de Economía. Ahora, Sánchez se ha comprometido a mantener el encuentro que Aragonès le exige para reconducir la crisis. Una crisis que Esquerra tiene pocos incentivos para diluir.

El escándalo del espionaje ha servido en las últimas dos semanas para rearmar a un independentismo en horas bajas. El 53,3% de los catalanes no quiere la independencia, frente aun 38,8% que aboga por la secesión, según el sondeo de marzo del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat. En intención de voto ERC se mantiene como primera fuerza empatados con el PSC, pero JxCat baja de forma destacada, lo que pone en riesgo también la mayoría independentista en el Parlament.

El Gobierno, contra las cuerdas

El «catalangate» -como lo han bautizado los independentistas- es visto en este contexto como el revulsivo que necesitaban tras la desactivación conseguida por los indultos y el fracaso del procés. También como un argumento de oro para obligar a Sánchez a sentarse de nuevo en la mesa de diálogo Gobierno-Generalitat. Una mesa pendiente desde enero, cuando Moncloa se comprometió a reunirla a cambio del sí de ERC a los presupuestos.

Tras conseguir el apoyo a las cuentas y salvar -por los pelos- la votación de la Reforma Laboral, el Gobierno había marginado en un segundo plano la relación con la Generalitat. Pero ahora, con el PP de Alberto Núñez Feijóo lanzado en las encuestas, y una relación cada vez más conflictiva con Podemos, Sánchez necesita cerrar el frente con ERC.

Y eso pasa por un encuentro con Aragonès, en primer lugar, y poder ofrecer algo al independentismo para superar la crisis. Los republicanos mantienen la exigencia de dimisiones, con la vista puesta en Margarita Robles. Pero no es descartable que una mesa de diálogo con contenido -esto es, con alguna cesión a ERC- sirva para dar nueva vida a la maltrecha relación entre socialistas y republicanos.

El encuentro del viernes no cambia nada

Desde Moncloa aseguran que hay predisposición a concretar una reunión porque «hay que resolver la situación» y hacerlo «pensando en los catalanes». Pero esa respuesta ya no es suficiente para Aragonès.

Si realmente quiere reconducir la situación y está dispuesto a reunirse con Aragonès, ese encuentro debería producirse en los próximos días, advierten desde Palau. «El movimiento se demuestra andando».

El discurso de Sánchez -en el que reivindicó su compromiso con Cataluña y con el diálogo con el independentismo- «no cambia nada» añaden fuentes próximas al president. No es suficiente en una coyuntura tan compleja vienen a decir, insistiendo en la necesidad de una reunión en persona para reconducir la crisis.

Cita en Barcelona

Sánchez acudió este viernes a Barcelona en lo peor de esta crisis, tras una comparecencia en la que Paz Esteban, directora del CNI, reconoció haber espiado a Aragonès con amparo judicial. Un amparo que no hace más que agravar la ofensa para los independentistas.

Tras la revelación, Moncloa se apresuró a asegurar que el espionaje no se llevó a cabo por indicación de Presidencia. «Ni sabía ni podía saber que Aragonès estaba siendo espiado». Pero ni ese argumento, ni el discurso conciliador desplegado el viernes por Sánchez en Barcelona van a servir para desactivar la ofensiva independentista.

Aragonés avisa de una degradación de las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat como no se había visto en mucho tiempo

«Estamos ante una situación de degradación de las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat como no se había visto en mucho tiempo» advertía Aragonès en Catalunya Radio minutos antes de encontrarse con Sánchez en el Círculo de Economía. «Lo que está pasando aleja la estabilidad de la legislatura», añadía.

En el breve intercambio mantenido este viernes en Barcelona Aragonès trasladó al presidente del Gobierno que la situación «es muy grave» y repitió la petición de un encuentro «cara a cara» para recibir explicaciones de Sánchez sobre el espionaje. Una reclamación que Sánchez se comprometió a atender, pero sin fijar fecha.

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