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Unos 200 menores que llegaron en la avalancha siguen en Ceuta un año después

El Gobierno ceutí da por "normalizada" la crisis tras el aluvión de las 12.000 personas que entraron en la ciudad en 48 horas ante la pasividad marroquí | La atención se centra ahora en la reapertura de las fronteras tras más de dos años cerradas

Decenas de migrantes caminan por la playa ceutí del Tarajal el 17 de mayo de 2021.

Decenas de migrantes caminan por la playa ceutí del Tarajal el 17 de mayo de 2021. EP

Unos 200 menores no acompañados que llegaron en la gran avalancha continúan un año después en Ceuta, que, a la espera de la inminente reapertura de la frontera con Marruecos, da por «normalizada» la crisis migratoria tras haber desmantelado más de medio millar de asentamientos irregulares que se fueron instalando por la ciudad autónoma. «Ningún adulto permanece ya», aseguran fuentes del Gobierno local.

Lunes 17 de mayo de 2021. Las primeras entradas se registraron después de las tres de la madrugada, según constató Cruz Roja. El aluvión se intensificó durante la tarde por las altas temperaturas que se registraban esos días y el buen estado de la mar. En 48 horas, unos 12.000 migrantes -según datos del Gobierno ceutí- lograron acceder a la ciudad autónoma bordeando los espigones marítimos del Tarajal y Benzú ante la pasividad de la policía marroquí, lo que obligó a España a movilizar al Ejército. Nunca antes tantas personas habían intentado acceder a nado a Ceuta en tan escaso margen de tiempo.

Con su inacción en el control de la frontera, las autoridades de Rabat escenificaban su malestar con el Gobierno de Pedro Sánchez por haber acogido al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para ser tratado de covid-19 en un hospital de Logroño. Ese gesto humanitario del Ejecutivo español, a escondidas y que investiga un juzgado de Zaragoza, fue interpretado como una afrenta y desencadenó la mayor crisis diplomática entre ambos países en las últimas décadas. Las relaciones han permanecido rotas durante diez meses y no se han encarrilado nuevamente hasta que, en un giro copernicano y no consensuado con el principal partido de la oposición, Sánchez ha expresado su aceptación a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

Se da la circunstancia de que la primera intrusión a través del programa Pegasus al teléfono móvil del presidente del Gobierno tuvo lugar el 19 de mayo, con lo que alienta la sospecha de que Marruecos estaba detrás del espionaje. El Juzgado Central de Instrucción 4 de la Audiencia Nacional investiga bajo secreto este ataque a las comunicaciones, si bien se da por seguro que será imposible aclarar la autoría. De momento, le ha costado el puesto a Paz Esteban como directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Un año después de que miles de marroquíes se echaran al agua para tratar de entrar en España, la atención está fijada en la apertura de la frontera con el país vecino, cerrada desde mediados de marzo de 2020 con el inicio de la crisis del coronavirus. Pero el episodio registrado los días 17 y 18 de mayo de 2021 difícilmente lo olvidarán los ceutíes.

«Se vieron las debilidades»

«Ha habido un antes y un después de la crisis de mayo de 2021. Se da por normalizada la situación pero no se da por zanjado lo ocurrido», resume a este diario un portavoz del Gobierno de Juan Jesús Vivas (PP). «Se vieron claramente las debilidades y las amenazas pero también ha salido reforzada la ciudad tanto en su papel para el Estado como ante las instituciones europeas.
Se está elaborando un plan integral que contempla fortalecimiento del Estado en la ciudad y se ha incluido a Ceuta y Melilla en la estrategia de seguridad nacional», subraya.

Un año después, el Ministerio del Interior sigue sin proporcionar datos oficiales sobre el número de migrantes que entraron en la ciudad autónoma en la avalancha de mayo. En su balance de 2021, el departamento que dirige Grande-Marlaska cifra en 1.845 las personas que llegaron irregularmente a las dos ciudades autónomas en todo el año. «Los datos relativos a Ceuta no recogen la entrada de inmigrantes irregulares que se produjo los días 17 y 18 de mayo», precisa el informe.

Sea como fuere, el Gobierno ceutí cifra en unas 12.000 personas las que entraron durante las dos jornadas de mayo de 2021, desandando los pasos y regresando a Marruecos de forma voluntaria muchos de los migrantes. De la cifra total, unos 1.500 -casi el 15 %- fueron menores no acompañados, de los que alrededor de 200 continúan en los centros de acogida Piniers y La Esperanza.

El Gobierno ceutí dice que la ciudad ha salido «reforzada» tanto ante el Estado como las instituciones europeas

La avalancha no sólo puso de manifiesto la vulnerabilidad de España si baja los brazos Marruecos, a cuyas autoridades censuró duramente la Eurocámara por utilizar a menores como «arma de presión política». También reveló el incumplimiento por parte del Gobierno español de la Ley de extranjería, lo que llevó a una juez ceutí a suspender la repatriación de menores acordada por la Delegación del Gobierno en cumplimiento de la instrucción recibida del Ministerio del Interior.

«No consta que se haya cumplido con ninguno los preceptivos trámites. No se ha aportado información alguna de los menores afectados que permitan conocer los datos que han determinado su repatriación; no consta que se haya comunicado el inicio del proceso de repatriación ni a los menores; ni a la Ciudad Autónoma pese a asumir ésta la guarda de los menores; ni al Ministerio Fiscal, sin que en modo alguno pueda entenderse que se cumple con los trámites exigidos la mera remisión a Fiscalía del listado de menores que ese mismo día se van a repatriar; y tampoco se ha aportado la resolución motivada susceptible de ser recurrible», expuso la titular del del Contencioso-Administrativo 1 de Ceuta en la resolución en la que accedía a la medida cautelar urgente que había solicitado la Asociación Coordinadora de Barrios para el Seguimiento de Menores y Jóvenes.

El primer aniversario de la avalancha coincidirá con la reapertura de la frontera tanto en Ceuta como en Melilla, según acordaron España y Marruecos durante la reunión que mantuvieron la pasada semana en Rabat los ministros de Asuntos Exteriores (José Manuel Albares y Naser Burita). Aquélla permanece cerrada por el país vecino desde la víspera de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez declarara el primer estado de alarma para tratar de contener la propagación del virus, que ya avanzaba imparable.

Reapertura gradual de las fronteras

Según ha detallado Interior, la reapertura será gradual. En la madrugada del martes abrirán los pasos de El Tarajal (Ceuta) y Beni Enzar (Melilla) tanto para los ciudadanos y residentes de la Unión Europea como para aquellas personas autorizadas a circular en el espacio Schengen. El próximo día 31 de mayo se activará la segunda fase y, a través de esos mismos puntos fronterizos, ya podrán acceder a territorio español tanto los trabajadores transfronterizos legalmente reconocidos como aquellas personas que hayan obtenido un visado específico tras caducarle la tarjeta.

«Desde ya seguimos trabajando relativo al resto de personas susceptibles de transitar libremente por las fronteras, así como las mercancías», avanzó la pasada semana el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El Gobierno tiene previsto retomar la aduana de Melilla y abrir otra en Ceuta a fin de regular el paso de mercancías y evitar el comercio atípico.

Los sindicatos policiales vienen advirtiendo en la última semana de las carencias con las que se va a proceder a reabrir las fronteras con Marruecos. «Todavía no estamos preparados para reabrirla. Hacen falta detalles que no están previstos. Me gustaría que nos dijeran cómo se va a hacer», señala el secretario provincial de la Confederación Española de Policía (CEP) en Ceuta, Eduardo García. Éste asegura que la ciudad autónoma tiene un déficit de plantilla de «unos 100 agentes», vacante que no se cubrirá con los 20 nuevos funcionarios que se incorporarán en las próximas semanas tras jurar el cargo.

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