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Los "susanistas" afilan los cuchillos contra Ferraz si Espadas queda por debajo de 33 escaños

El PSOE no quiere a Susana Díaz en la campaña electoral andaluza: "Está muy bien en el Senado"

Susana Díaz junto a Juan Espadas en una imagen de archivo Europa Press

La crisis del socialismo andaluz no ha escrito su punto y final si el candidato del PSOE-A, Juan Espadas, queda por debajo del resultado cosechado hace cuatro años por Susana Díaz, la misma que llevó al partido al peor dato de su historia y a perder el poder después de casi cuatro décadas. Tanto Ferraz como San Vicente -sede regional andaluza- son conscientes de la existencia de un mar de fondo promovido por la hoy senadora, a la que han excluido de cualquier acto de campaña.

Otra cosa es que esos movimientos puedan prosperar. En Ferraz y en el Grupo Parlamentario Socialista afirman sobre Espadas que “defenderemos su continuidad. Es una apuesta de futuro”. Y otro dirigente socialista asegura que «salvo catástrofe, vamos a estar apoyando a Juan, hay que darle tiempo», aún conscientes de que el candidato tiene un problema de conocimiento popular que puede lastrar su resultado.

A día de hoy el ex alcalde de Sevilla «tiene el apoyo de todas las regiones», agregan respecto a cuáles podrían ser los apoyos de la que fuera todopoderosa presidenta de la Comunidad andaluza, a quien apenas le queda un reducto de fieles, todos aquellos defenestrados por Espadas. Y es que el nuevo líder de los socialistas andaluces se cuidó muy mucho de renovar las organizaciones provinciales del partido para acabar con los restos de «susanismo» y las últimas resistencias en cuanto le ganó las primarias.

El PSOE no quiere a Susana Díaz en la campaña electoral: «Está muy bien en el Senado»»

Eso ha pasado también por una renovación del 70 por ciento de las listas con la que se presenta a las elecciones del 19-J y por impedir que su antecesora se asome a la campaña electoral. «Susana está muy bien en el Senado y es importante que a la gente le queden claros lo mensajes», dicen los mismos medios consultados dando por superado un episodio de la historia del socialismo andaluz.

De hecho, en las candidaturas electorales no hay ni un solo ex consejero del último gobierno autonómico socialista y la única «susanista» que se ha salvado de la quema ha sido la ex secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, quien ocupa el puesto número 6 de la lista por esta provincia.

Pérez saltó a la fama cuando en pleno proceso de descabezamiento de Pedro Sánchez, en 2016, y con una ejecutiva dimitida en bloque para obligarle a presentar su renuncia, acudió a la puerta de Ferraz autoproclamándose como la «única autoridad» del partido en calidad de presidenta del comité Federal del mismo.

Pocos ven un intento de regreso de la andaluza a la política autonómica, pero otra cosa, admiten, es que intente desestabilizar a su sucesor. «Hay gente negociando el periodo post-Espadas en el grupo socialista», aseguran otras fuentes solventes. Díaz ha dejado caer en conversaciones públicas y privadas que espera que el PSOE-A llegue al menos a su marca de hace cuatro años, con un tono más de advertencia que de deseo real.

Resurgen los nombres de Felipe Sicilia y de María Márquez

Vuelve a surgir un nombre que ya se barajó en su día, el del portavoz de la ejecutiva federal y diputado nacional, el jienense Felipe Sicilia, aunque su proximidad a la vicesecretaria general socialista, Adriana Lastra, no le hace el favorito ni mucho menos del «susanismo».

Además, fuentes de Ferraz y del partido en Andalucía coinciden en indicar que el diputado carece de apoyos orgánicos en el territorio. Algo más de poder interno tiene la cabeza de lista del PSOE-A por Huelva, María Márquez, portavoz adjunta en el Parlamento del Hospital de las Cinco Llagas y secretaria de Formación de Ferraz, cuyo nombre también maneja en ámbitos críticos como recambio de Espadas.

Pero los defensores del líder del PSOE-A subrayan, «no se trata de tanto de buscar una alternativa como de destituir a alguien a quien hemos ido a buscar. Esto no es el PP fulminando a Pablo Casado», ironizan. Y en el entorno más próximo a Espadas aclaran tajantes que «no ha dejado la alcaldía de Sevilla para nada, tiene un mandato por delante y, en cualquier caso, va a seguir al frente del partido» en Andalucía, todo un aviso para aquellos que sueñen con la desestabilización del PSOE-A.

Sondeos adversos para la izquierda

Susana Díaz ganó las últimas elecciones autonómicas, en 2028, pero cosechó el peor resultado del socialismo andaluz. Aún así, intentó pactar con Ciudadanos, formación que optó por propiciar un cambio histórico en una región gobernada ininterrumpidamente por el partido del puño y la rosa incluso en la etapa preautonómica.

Los naranjas apoyaron al popular Juan Manuel Moreno, quien, con el apoyo parlamentario de Vox se convirtió en el nuevo presidente de la Junta de Andalucía. Cuatro años más tarde todos los sondeos apuntan a un triunfo de Moreno y auguran, en el mejor de los casos, que Espadas repite resultados sin posibilidad de sumar a su izquierda para propiciar un cambio de gobierno.

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