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Rota celebra que EEUU envíe dos destructores más: "No es la panacea pero es una oportunidad"

La ciudad gaditana acoge con optimismo, pero sin euforia, el anuncio de que Estados Unidos reforzará el escudo antimisiles con dos buques de guerra más por el impacto que puede tener en la economía local: la base militar genera el 60 % de su PIB

Un hombre pasea por la playa de El Chorrillo. Al fondo, destructores de EEUU en la base de Rota. A. S.

«Decir que nos ha tocado el ‘Gordo’ sería exagerado, pero desde luego es un premio a sumar». A Juan Alberto Izquierdo, gerente de una inmobiliaria y ex presidente de la ya disuelta asociación local de empresarios, no le ha sorprendido el anuncio que ha provocado que esta semana el nombre de Rota haya vuelto a asomarse a la primera página de los periódicos nacionales. «Ya intuíamos que esas inversiones potentes que se estaban haciendo estaban vinculadas a la llegada de más dotación a la base», comenta.

Pedro Sánchez y Joe Biden llegaron el pasado miércoles al inicio de la cumbre que la OTAN ha celebrado en Madrid tras firmar una declaración conjunta por la que ambos países se comprometen a ampliar su cooperación en materia de defensa mediante el «estacionamiento permanente de buques de guerra estadounidenses adicionales en Rota», pasando la flota de los cuatro actuales a seis. De momento, es un compromiso expresado en un papel, sin que oficialmente exista una previsión firme acerca de cuándo llegarán los nuevos destructores a aguas gaditanas.

Biden no había cumplido aún los 11 años cuando el 26 de septiembre de 1953 se firmó el «convenio relativo a la ayuda para la mutua defensa entre los Estados Unidos de América y España» (Pactos de Madrid), lo que abrió la puerta a la instalación en territorio nacional de tres bases aéreas de EEUU repartidas estratégicamente (Zaragoza, Torrejón de Ardoz y Morón de la Frontera) y una naval: Rota. Ésta se levantó en una superficie de unas 2.468 hectáreas, en las que se construyeron -entre otras instalaciones- un puerto y un aeropuerto militar y civil.

Ese compromiso rubricado al inicio de la ‘Guerra Fría’ y en pleno franquismo se vio refrendado con el Convenio de cooperación para la defensa entre Estados Unidos y España de 1988 -seis años después del ingreso de nuestro país en la OTAN- y posteriormente cuando el 5 de octubre de 2011 ambas naciones alcanzaron un acuerdo por el que cuatro destructores estadounidenses vinculados al escudo antimisiles tendrían su base de forma permanente en Rota. El primero (el USS Donald Cook) llegó en febrero de 2014 y el último (el USS Carney) en septiembre de 2015. Esa fuerza naval se verá reforzada en una fecha aún por concretar con la llegada de dos nuevos navíos, un rearme decidido en plena invasión de Ucrania por parte de Rusia y ante la amenaza que representa China.

El funcionamiento de la base naval ha supuesto un balón de oxígeno en estas décadas para esta población gaditana de 29.300 habitantes, ubicada en la costa noroeste de Cádiz y situada a unos 50 kilómetros de la capital. De hecho, el Ayuntamiento roteño calcula que, de forma directa e indirecta, el complejo militar genera en torno al 60 % del Producto Interior Bruto (PIB) local. Al calor de la base se han ido abriendo en este tiempo negocios de toda clase.

El restaurante chino más antiguo de España

En la década de los 60, un hongkonés llamado Wing Wai decidió probar suerte a 11.000 kilómetros de distancia. Él tenía un amigo en Rota que le propuso que se viniera a trabajar con él en su bar. Hizo la maleta y se instaló en esta localidad gaditana, donde posteriormente tuvo su propia cantina. En 1968, Wai -más conocido como Charlie– abrió el Shanghai, actualmente el restaurante de comida china más antiguo que sigue abierto en España. «El 99 % de la clientela era al principio americana, apenas entraban españoles», recuerda María Chan, hija del fundador. El negocio lo regentan hoy ella -nacida en Jerez- y su marido, Jesús Real.

En un municipio con una tasa de desempleo superior al 20 % fuera de la temporada de verano (la actividad turística absorbe de mayo a septiembre la mayor parte de los parados locales), la noticia de que EEUU enviará dos nuevos buques de guerra que se sumarán a los cuatro ya existentes ha sido recibida positivamente por el impacto que puede tener en el empleo y en la economía locales. «La ciudad lo ha acogido con buenos ojos porque siempre es una oportunidad y repercute en la economía local», comenta a este diario el alcalde de Rota, Javier Ruiz Arana.

Ruiz Arana, en el Ayuntamiento de Rota. A. SALVADOR

Los destructores de última generación que la Navy está incorporando a su flota tienen capacidad para 380 tripulantes cada uno, muchos de los cuales llegarán a Rota con sus familias. Todo ello se traduce en alquiler de viviendas, consumo en bares y restaurantes, traslados en taxi, compras, reservas en hoteles… «Es cierto que esto no es la panacea, pero hay que ser proactivos en el municipio. La oportunidad está y tenemos que trabajar entre todos para aprovecharla», añade el regidor socialista, al frente de la corporación municipal desde 2015.

Desde el punto de vista inmobiliario, la llegada de nuevos militares incrementará la demanda de casa no sólo en Rota, sino también en poblaciones cercanas como Chipiona, Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María o Jerez. «Van a ser muchas viviendas a alquilar a razón de entre 1.080 y 2.500 euros al mes en función de la tipología del inmueble y de la graduación del militar. Y eso va a redundar en toda la comarca», señala Juan Alberto Izquierdo, que tiene una hermana en la Armada española destinada en la base. Es difícil no encontrar en este municipio vinculaciones familiares y laborales con el complejo militar.

El Ayuntamiento de Rota calcula que la actividad de la base tiene un impacto del 60 % en su PIB

A falta de que se concreten los planes, los empleados españoles que trabajan dentro de la base rebajan la euforia que llega desde fuera. «Como presidente del comité, lamentablemente no espero gran cosa de dos barcos más en cuanto a empleo de personal laboral local y no puedo lanzar las campanas al vuelo. Más dinero para la zona, sí. Y como vecino de Rota me parece perfecto», explica Manuel Urbina (CCOO), al frente del llamado comité de establecimiento desde 2016. Hijo de un antiguo trabajador de la base ya fallecido, él lleva ya 37 años como empleado de los americanos. Una hermana y dos cuñados también forman parte de la plantilla.

Con datos referidos a enero de 2022, el recinto militar emplea a 1.075 trabajadores españoles (a los que le paga el Ministerio de Defensa con el dinero que recibe de EEUU), apenas 45 más que cuando España y Estados Unidos llegaron al acuerdo de 2011 por el que Rota sería la base permanente de cuatro destructores. «Cuando Rodríguez Zapatero anunció en Bruselas en octubre de 2011 que iba a llegar el escudo antimisiles con mil puestos de trabajo no sé de dónde sacó esa cifra. Se ha demostrado que no era real. Cuando terminaron de llegar los barcos estábamos en 984. No hubo impacto en el empleo de calidad», lamenta Urbina. Y añade: «He escuchado decir estos días a la ministra de Defensa [Margarita Robles] que se van a crear puestos de trabajo. A ver si es verdad».

El alcalde matiza la versión que ofrece el sindicalista en relación con la promesa laboral que hizo el ex presidente del Gobierno en plena crisis económica y financiera. «Eso era verdad. Hubo quien pensó que se iban a crear mil empleos directos más [en la base] y no era ése el planteamiento. Se crearían mil puestos de trabajo en torno a todos los servicios que pivotan alrededor del escudo antimisiles», señala Ruiz Arana, que adelanta su intención de pedirle una reunión a la titular de Defensa tras el anuncio de esta semana. «Desde Madrid se tiene que ver la singularidad de Rota y reconocer el esfuerzo que se hace por albergar estas instalaciones», subraya.

Manuel Urbina, a la entrada de la base naval. A. SALVADOR

Mientras se materializa el rearme y se conoce cuántos militares estadounidenses más se instalarán en Rota, Manuel Urbina considera que el refuerzo disipa cualquier duda sobra una eventual reducción de personal dentro de la base -por cada 30 % de funcionarios de EEUU tiene que haber un 70 % de trabajadores españoles, según la proporción pactada- y que tendría que sustanciarse en un incremento del empleo.

«Igual que perdimos puestos de trabajo cuando se fue un escuadrón, ahora deberían subir con los dos nuevos buques que van a llegar», indica el presidente del comité del personal laboral local, que ve «mucho por mejorar»: unos 140 de los 1.075 trabajadores (el 13 %) cobra menos de mil euros al mes al no disfrutar de jornada completa. Ésta fue una de las demandas que le expusieron al ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación durante la visita que hizo éste a Rota el pasado 1 de junio en vísperas de la campaña de las elecciones andaluzas del 19-J. José Manuel Albares se comprometió a elevar las reivindicaciones de la plantilla a las autoridades estadounidenses.

El 70 % de los ingresos de los taxistas

Enrique Ganfornina atiende la llamada de El Independiente mientras traslada en su taxi a un militar americano a un hotel de Costa Ballena, la zona residencial que ha permitido la expansión turística del municipio. Proyectada en la década de los años ochenta, se ejecutó en los 90 y hoy el suelo disponible de esta urbanización en el término de Rota -se desarrolla también en la vecina Chipiona- está prácticamente colmatado. Ese desarrollo ha permitido a la localidad tener hoy unas 3.000 plazas hoteleras y que el número de segundas residencias supere ya a las de primera.

Los taxistas son uno de los colectivos más beneficiados sin duda por la existencia del complejo militar, visitado por Barack Obama en julio de 2016. «Entre el 70 y el 80 % de nuestros ingresos son de la base. Casi seguro y no me equivoco», explica al periodista Ganfornina (53 años), al volante de un taxi desde 2001 y al frente de la Asociación Local de Autoturismo de Rota desde hace tres años. Hay un dato que ilustra esa demanda: en una población de 29.000 habitantes ha llegado a haber en circulación 76 licencias, reducidas hoy a 47.

¿Cuál será el impacto de los nuevos destructores en la economía local? «Quitar no quita nunca nada. Pero esto no es para pasado mañana, lleva su proceso. No creo que vengan estos dos barcos antes del verano que viene», pronostica Enrique Ganfornina, que dice haber acumulado anécdotas en estos 21 años para escribir un libro. «No tendría yo días para contárselas…», bromea antes de llegar a destino, cobrarle al cliente y despedirse de él en inglés.

Buques de guerra en la base naval de Rota en una imagen tomada esta semana.

Después de la declaración que Sánchez y Biden han firmado esta semana, Estados Unidos tendrá que fijar la fecha en la que llegarían los destructores. Con esa información, el Consejo de Ministros tendrá que modificar el convenio de cooperación en materia de defensa suscrito en 1988 y enviarlo al Congreso de los Diputados para que lo respalde. Este trámite no pondrá en riesgo su ejecución: el PP ya ha anunciado que lo apoyará, lo que garantiza al PSOE -con independencia de la posición que adopten al respecto sus socios de Podemos– los votos suficientes para que se pueda llevar a efecto. Antes de que atraquen los destructores, será necesario también acometer en el muelle de la base las obras de acondicionamiento necesarias.

«Un año y medio o dos»…

«Que puedan llegar los dos barcos en 2022 lo veo demasiado optimista por la experiencia que tenemos. Se tiene que redactar el acuerdo, aprobarse en Consejo de Ministros, debatirse entre los dos países porque siempre se hacen enmiendas… No es un huevo que se eche a freír. Y luego la Navy tiene que movilizar a su gente. El barco que ha llegado recientemente ha estado unos meses de preparación», razona el alcalde de Rota. Sin información oficial todavía pero aplicando «intuición», Ruiz Arana no cree que el primero de los buques de guerra llegue antes de «un año y medio o dos».

EEUU sigue encargando la construcción de buques de guerra de la clase ‘Arleigh Burke’ dotados con el sistema de combate Aegis, como el último que ha arribado a Rota: el USS Paul Ignatius (DDG-117). Entre 2023 y 2024 está previsto que entren en operación otros de los destructores actualmente en los astilleros: el USS Patrick Gallagher (DDG-127), el USS Louis H. Wilson Jr. (DDG126), el USS Jack H. Lucas (DDG-125), el USS Harvey C. Barnum Jr. (DDG-124) y el USS Lenah H. Sutcliffe Higbee (DDG-123). El tiempo dirá si alguno de estos será el que se adscriba al escudo antimisiles y recala en Rota tras el apretón de manos que esta semana se han dado Pedro Sánchez y Joe Biden en Madrid.

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